EducaciónAdelanto del prólogo de Eva Gª Sáenz de Urturi...

Adelanto del prólogo de Eva Gª Sáenz de Urturi a 'Los renglones torcidos de Dios', el tradicional de Torcuato Luca de Tena

-

ABC adelanta el prólogo para la edición nueva del libro: ‘Los renglones torcidos de Dios’, elaborado por la escritora y Premio Planeta
Eva García Sáenz de Urturi.

Prólogo
Algo tiene una novela cuando subsiste a su autor, cuando ese rumor sigiloso que son las recomendaciones lectoras continúa vivo 4 décadas tras su publicación, cambiada la sociedad, alterado el contexto, alterado, resumiendo, el planeta en el que vivió el escritor y cronista Torcuato Luca de Tena, premio Planeta mil novecientos sesenta y uno, fallecido cuando expiraba el milenio.

Aproximarnos a este tradicional nos demanda inteligencia e indagación, no podemos ser animales pasivos dada esta lectura. El juego del narrador poco fiable siempre y en toda circunstancia ha maravillado a la Literatura con mayúsculas, tal vez por el hecho de que rompe ese acuerdo tácito entre escritor y lector: «Cuéntame una historia que pueda pensar. Sé que va a ser ficción, mas a lo largo de unas horas, creeré que es cierto el microuniverso que has creado para mí».

Alicia Gould, la protagonista absoluta de la novela, ingresa en un sanatorio mental. Su extrema inteligencia y sus dotes para la observación sicológica nos recuerdan al mejor Arthur Conan Doyle. Siempre y en todo momento se afirmó que un personaje no puede ser jamás más inteligente que su autor, por motivos evidentes, así que, indudablemente, don Torcuato debió estar dotado asimismo de esta cualidad.

Mas en este protothriller, en el que la investigación delincuente es un pretexto, la intriga avanza a paso lento pues se trata solo de una disculpa. Es el planteamiento, el comienzo, el gancho, lo que nos anima a zambullirnos en la psique de Alicia y proseguirla, maravillados y extrañados por igual, en sus indagaciones y en sus singulares planteamientos.

El enorme acierto de la novela es que transforma al lector en estudioso, y a la protagonista, no en estudiosa, sino más bien en investigada y sospechosa. ¿La creemos? ¿Es real su opinión? Esta duda sobrevuela toda la obra y nos motiva a seguir paseándonos por sus páginas. Procuramos disonancias en su alegato interno. Hay cierto desasosiego en su lectura, como pasa en obras afines en las que no sabemos a quién pensar, como «El corazón delator», de Edgar Allan Poe, o El Quijote, protagonizado por el mismísimo Alonso Quijano, nuestro querido e imaginativo Quijote. O quizás Otra vuelta de tuerca, del sombrío Henry James. Sus autores nos fuerzan a preguntarnos una y otra vez: ¿está orate o es el planeta que le circunda quien no es congruente? ¿No es esta quizás la más inteligente de las lecturas?

El paSeo por la insensatez es uno de los temas esenciales de la literatura universal, tal vez por ese temor tan humano a caer en ella. Mas lo alucinante de esta novela es que nos plantea una inmersión en primera persona en un tema tan esquivo como la salud mental. En estos tiempos en los que por fin se está normalizando y visibilizando este inconveniente trasversal que prácticamente afecta a todas y cada una de las familias y a todos y cada uno de los ambientes, esta mirada, de forma profunda empática y humana, da luz a nuestras dudas y respalda nuestras experiencias.

De la misma manera que sucedió con la novela Alguien voló sobre el nido del cuco, del escritor Ken Kesey, cuya versión cinematográfica con un enorme Jack Nicholson jamás vamos a olvidar, nos adentramos por los corredores de una imaginaria mas creíble corporación mental y recorremos, estupefactos, en frente de un diligente y variado repertorio de lo que el creador llama «úlceras en la mente». El escritor nos advierte de que se halló con todas y cada una estas úlceras, y aunque ficcionó los personajes, conoció todos los casos que nos presenta en su obra.

Siempre y en toda circunstancia resulta alucinante conocer la intrahistoria de una novela, mas indudablemente, la de esta novela las supera todas y cada una. Por su audacia, por el peligro y por el sacrificio en interés de una verosimilitud que indudablemente consigue. Por el hecho de que el creador no se limitó a investigar sobre el planeta que pretendía describir, se impuso la experiencia más extrema: vivirlo sin red alguna de seguridad, sin plan B, exponiendo así más que un manuscrito. Exponiendo su posibilidad de quedar encerrado y de no ser creído. Les explico.

Cuenta el doctor Juan Antonio Vallejo-Nájera, amigo y distribuidor de libros de Siquiatría con los que don Torcuato Luca de Tena se documentaba, que el escritor se los devolvía siempre y en todo momento estudiados y asimilados, que la jerga médica no lo atemorizaba y que tuvieron una seria desavenencia cuando el creador le solicitó ingresar en un centro de salud siquiátrico para ponerse en la piel de su protagonista. El médico le ofreció sus contactos en múltiples instituciones a fin de que pudiese visitarlas, mas nuestro escritor deseaba vivir la experiencia real de pasar por todo el proceso como un enfermo mental más, desde la burocracia de la admisión hasta sus primeros días y su aclimatación al centro y al resto de los habitantes. El médico insistió en que lo más recomendable era una cura de reposo en una clínica siquiátrica privada, mas el escritor deseaba ambientar su novela en una enorme corporación pública del Estado. Frente a la negativa de su amigo el doctor, don Torcuato optó por ignorar sus advertencias e ingresó de forma voluntaria en un centro de salud siquiátrico, trasunto de la corporación falsa en la que transcurre la novela, el Centro de salud Siquiátrico de Nuestra Señora de la Fuentecilla, próximo a Zamora. Allá se alojó como un enfermo más durante dieciocho días y sus pertinentes noches que se me antojan inacabables. Una vez dentro, insistió en pasar por todos y cada uno de los trámites, y convivir con todos y cada uno de los perfiles posibles de la enfermedad mental. Simuló una psicosis depresiva y tomó nota de todo cuanto observó y vivió.

Asistimos, perplejos, a todas y cada una de las aristas de vidas marcadas y de una sociedad que da la espalda a los enfermos y prefiere ignorar, separar y aislar. Cerrar el candado y tirar la llave.

Un cuerdo entre locos fingiendo ser un desquiciado entre locos para redactar de una mujer que no sabemos si es ida o cuerda.

En el centro de salud se aprende la relevancia de distinguir entre «el diagnóstico y el pronóstico», como nos explica uno de los doctores falsos de la novela.

La novela nos acerca asimismo a la cotidianeidad de cerebros que suenan como violines desafinados. Las notas, el pentagrama, la clave de sol son exactamente los mismos, mas la armonía no suena igual a la habituada, a esa que llamamos «normalidad», nos hace sentir inquietos y nos perturba. Tal vez el impulso primario sea separarnos de ella. Mas proseguimos leyendo.

Recuerdo una anécdota que me estremeció en el momento en que me documentaba sobre Perfilación Delincuente para mis novelas negras.

Uno de los peores presos de USA, asesino serial condenado, le afirmó al siquiatra que lo atendía en la cárcel: «Puedo fingir cualquier enfermedad mental que aparezca en su Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales —el DSM—, dígame cuál, y me estudio sus síntomas y le persuado a y a cualquiera de sus colegas de que padezco ese trastorno. Puedo pasar todos y cada uno de los test, todas y cada una de las pruebas, muchos de nosotros lo hacemos a conveniencia».

Portada del libro ‘Los renglones torcidos de Dios’ de Torcuato Luca de Tena

Austral Indispensables
Estremece meditar que pueda ser así, que cualquier persona con determinada inteligencia y ciertas dotes para la interpretación pueda llegar a fingir y mentir a especialistas que dedican su vida al estudio de la psique, mas es verdad que todas y cada una de las nosologías siquiátricas tienen unos signos, unos síntomas y unos patrones. Y como afirma uno de los doctores de la novela: «Cada enfermedad mental tiene un comportamiento congruente en sí. Es posible que se nos escapen sus razones, mas si se observa detenidamente, cada enfermo vive en un planeta coherente basándonos en una lógica que en muchas ocasiones no podemos ver, mas no quiere decir que no exista».

Cada lector extraerá sus lecciones de vida en una novela que agrupa un buen número de ellas, mas no va a salir indemne de esta lectura, sino más bien más de forma profunda humano… y de eso trata la Literatura.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimos...

Explican por qué el cáncer de pulmón no responde bien a la inmunoterapia

La inmunoterapia -tratamiento farmacológico que estimula al sistema inmunitario...

Xavi: «Estamos en un buen instante mas hay que darle continuidad»

El F.C. Barcelona empieza este domingo la segunda vuelta...

Manuel Vilas: «El placer rige el planeta, y más en el capitalismo»

Manuel Vilas (Barbastro, mil novecientos sesenta y dos) tuvo...

Más artículos...RELACIONADOS
Recomendados