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Alba Palacios : «Por la hormonación no rindes como cuando eras varón»

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Alba Palacios (la capital de España, mil novecientos ochenta y cinco) se llamó Álvaro hasta los treinta y tres años. Dio sus primeras patadas a un balón a los dos y desde los quince sabe que «era diferente al resto» (si bien le gustaran «las chicas, los turismos y el fútbol»). A los treinta y uno comenzó un largo y duro proceso de hormonación que incluyó no solo desarreglos físicos, sino más bien asimismo baches sicológicos. Su familia no le comprendía, mas contó con el apoyo de su pareja. Hoy es la primera futbolista transgénero en la historia del deporte de España. Palacios juega hoy en día en la Regional Preferente Madrileña con su club, A.D. Villaviciosa de Odón, y es ‘pichichi’ temporal de la categoría: un caso inevitablemente controvertido en plena resaca de la aprobación de la nueva ley trans . Mientras que la sociedad discute sus posibles perjuicios para la igualdad en el deporte femenino, Alba (que no ve semejantes efectos negativos) se dedica a marcar goles: «Juego a pierna cambiada, me agrada entrar por la parte interior, enfrentar y disparar», cuenta en una entrevista relajada con ABC. —Se ha ganado el apodo de primera futbolista transgénero en España. ¿Es un dato adecuado? —Es adecuado si se refiere al futbol once. Izaro Anxia fue la primera en federarse en futbol sala. Mas hablando del futbol de siempre sí, es cierto… No he conocido a absolutamente nadie ni me he enfrentado a absolutamente nadie trans en futbol federado aún. —¿De qué manera se generó esa transición? —Yo dejé de jugar en el Pozuelo masculino a los veintiuno años, pues se nos demandaba ir mucho al gimnasio y estar fuerte. Y a mí me ha agradado siempre y en todo momento estar lo más delgada posible. Así que lo dejé. Seguí jugando al futbol-siete con amigos. Y a los treinta me picó otra vez la curiosidad: me agrada mucho el futbol once y siempre y en toda circunstancia me ha agradado correr, siempre y en todo momento he sido rapidísima. Me fui a un equipo de Majadahonda, el K2, que estaba en Segunda Regional. Se trataba básicamente de regresar a adiestrar y coger sensaciones. Y al segundo año, en dos mil diecisiete, comencé mi proceso de hormonación. —¿Dejó entonces el futbol masculino? —Correcto… Ese verano comencé a adiestrar con Las Rozas femenino. Yo no conocía la ley que deja jugar en la categoría del género en el que te anotas [como rige en Madrid, entre otras Comunidades Autónomas]. Estuve toda la época adiestrando con ellas, mas sin jugar; pensé que era imprescindible tener el DNI nuevo. Proseguí hormonándome. Y la época siguiente, merced a un reportaje que me hicieron, la Comunidad de la capital de España se enteró de mi caso y me aclaró que podía asimismo competir. Yo no sabía eso. Y tras un par de años de hormonación, mi nivel de testosterona era adecuado, bajo. Así que decidí volver a la competición. Me solicitaron un nombre, un alias, por el hecho de que no tenía el DNI femenino aún, y me anotaron. —Ahí es cuando su caso adquiere influencia pública… —Era la categoría femenina preferente, y no nos marchamos a engañar: es una liga que se me queda corta. Cada persona tiene su nivel. Y entonces comencé a destacar; la gente se pensaba que era pues soy trans, se montó un revuelo… Y cuando ascendí de categoría y me fui a división nacional, se vio que mi nivel era acorde. Llevo 5 años compitiendo, con el Torrelodones subimos el año pasado a Segunda RFEF. Este año he vuelto a bajar a Preferente, por el hecho de que con mis treinta y siete años, mi trabajo y mi familia, quitarme el fin de semana entero sin compensación económica es bastante duro… Y en la Regional Preferente Femenina juego siempre y en todo momento en la villa de Madrid. —Y ahora se ha montado otro revuelo afín al de 2017… —Porque por el momento soy máxima goleadora [lleva 16 tantos, tres más que la segunda]. Mas no le quiero dar relevancia. Llevo 5 años en la competición, sin inconveniente, absolutamente nadie se protesta, todo está normal. Así que a gozar de los años que me queden futbolísticamente y ya está. Noticias Relacionadas estandar Si Futbol Yuriko Saeki, la compañera nipona de Luis Enrique Javier Asprón estandar Si La otra selección La mujer rubia que sale a la vera de Luis Enrique Javier Asprón —¿De qué forma fue el primero de los días que entró en el vestuario de un equipo femenino? —La sensación fue que estaba en mi casa. Yo puedo jugar con los chicos, cero inconveniente, mas cuando juegas con tu género y estás donde debes estar, vives más a gusto. En el momento en que te rodeas de mujeres y te hacen una más, es estar en tu lugar. Encajar en vez de no encajar. —¿Apreció un descenso de calidad futbolística muy pronunciado?   —El futbol femenino es muy, muy diferente al masculino, todo el planeta lo sabe; mas es futbol. En las ligas femeninas más bajas es cierto que el nivel no ha comenzado a subir hasta el momento. Muy frecuentemente las jugadoras comenzaban tarde, y se apreciaba la carencia de calidad, aparte de tener menos fuerza y potencia. Mas a lo largo de estos años he visto que las chicas jóvenes vienen muy fuerte: aportan una técnica que ya antes no tenían, mucho gimnasio, forma física… Las mujeres son más lentas, mas son increíbles técnicamente: los pases, los controles, amortiguan mejor el balón, de qué forma se giran… Es diferente. El futbol masculino es más bestia, más veloz, más de impacto. Mas veo que cada vez se aproxima más al masculino, siempre y en toda circunstancia hablando de las categorías superiores. Jamás va a compararse a la Primera División masculina, por el físico, mas es cada vez más veloz. —¿Cuáles han sido sus jugadoras preferidas? —Siempre me he fijado en Oshoala, la delantera del Barna. Me agradan las jugadoras veloces. Después, como he sido lateral, me agradaba mucho Ona Batlle. —¿Y en el futbol masculino? —Yo me hice del Valencia por Pedja Mijatovic y por el ‘Piojo’ López… Me encantaba su verticalidad. Mas mi referente hoy es Robert Lewandowski. Soy del R. Madrid, mas veo los partidos del Barcelona por él. —Las críticas que ha sufrido como futbolista proceden… ¿de contrincantes, del público o de los dos? —Es más la grada… Y sobre todo la gente de Twitter, los que no me han visto. El pasado día fui a una radio y me afirmó el presentador: «¡Caramba, Alba, me has sorprendido… Me aguardaba un bigardo!» Yo mido uno con setenta, peso sesenta y ocho kilogramos, soy una más. La gente se considera que soy considerablemente más de lo que soy… Es muy simple criticar desde Twitter sin haber visto un partido jamás. Con los que me han visto no hay inconveniente, créeme. Cuando he jugado en ligas superiores absolutamente nadie ha tenido un inconveniente conmigo. En verdad, hay jugadoras superiores a mí… Además de esto, la hormonación hace que no rindas como cuando eras un chaval. Tras tantos años bloqueando la testosterona, aparte de padecer efectos secundarios, tu potencia y velocidad reducen. Álba Palacios Guillermo Navarro —¿De qué forma es esa sensación subjetiva de ir perdiendo fuerza? —Al final te percatas de que echas una carrera y la restauración es más lenta… Te cuesta más, las piernas te flaquean más, es todo más bastante difícil. Ya no tienes la potencia para salir de arrancada, volando… Cuando juego en verano con mis amigos al futbol-playa mixto, veo la diferencia con los chicos. Y dices: lo que he perdido… No me voy en velocidad de ninguno, a menos que sea lentísimo. Los fuertes son explosivos. Yo tenía esa explosividad y la he perdido. Era igual que … Mas no pasa nada, te amoldas a lo que tienes, juegas con lo que puedes. —¿Tiene alguna opinión sobre el enfrentamiento que vive hoy la selección femenina absoluta? —En la selección masculina, en el momento en que un seleccionador no cumple, cogemos otro. En la femenina, cuando el seleccionador no cumple, no se le cambia. Pues realmente el futbol femenino da lo mismo. Estoy conforme en que debería haber cambios. Con la postura de las jugadoras se puede estar aproximadamente conforme, mas el tema de la selección no se está tomando de verdad. Es cierto que mueve mucho menos dinero que la masculina, que la ve poca gente… Mas imagínate qué sucedería si se quejaran quince futbolistas varones. No sé si lo lograrán, pues lo que hay tras la Federación es muy complicado, mas me semeja bien. —La nueva ‘ley trans’ va a dejar que una persona pueda escoger de manera libre su sexo a los dieciseis años. ¿Está en favor de que cualquier jugadora trans pueda competir en ligas femeninas? —Creo que la ley ‘trans’ no debe afectar a las competiciones femeninas. Ya hay jugadoras trans compitiendo, como , y lo que debe regir siempre y en toda circunstancia es el control antidopaje. Tanto para mujeres trans para hombres trans’ Ha salido un caso masculino hace poco, y saldrán considerablemente más. Yo conozco más hombres trans jugando en competiciones femeninas que mujeres trans. Ya lo vais a ver… Es más extraño ver a una mujer trans compitiendo, si bien no lo parezca. Las mujeres trans acostumbran a dejar el deporte al lado. Hay más hombres trans, mas no se les ve… Yo podía haber competido sin hormonarme en la Preferente femenina y meter trescientos tantos. La ley trans afirma que las mujeres trans ya pueden competir. Logras el DNI, no te hormonas, te vas a la Federación De España y ya está. Mas si ves que hay alguien que vuela en el campo, te planteas: hay que hacerle un control antidopaje a esta persona. Y ver la testosterona que tiene; así de simple. Si supera el límite, es dopaje. Otra cosa es mi ética: no deseaba competir así. O compito bien, o me voy al masculino o me busco otra cosa. —¿No piensa, por lo tanto, que la ley ‘trans’ perjudique los derechos de las mujeres que hacen deporte? —Ni mucho menos. Hay pocas mujeres trans en el deporte, no habría suficientes aspirantes para hacer una liga transgénero. Se ha generdao un discute absurdo. Hay mujeres trans que han transicionado de muy jóvenes y absolutamente nadie se entera. Y hombres trans que compiten en liga femeninas y se meten testosterona, y tampoco te enteras. No hay ningún género de control…. —Haría falta más presupuesto… —Exactamente. Y a mí me maravilla que se monten revuelos por estos casos trans. Como el de la bañista Lia Thomas, en el momento en que te paras un instante a meditar cuánta gente ve la natación femenina. O el mismísimo futbol femenino, por mucho apogeo que haya. Es verdad que el Camp Nou se ha llenado este año, mas las entradas valen diez euros, no quinientos. Hasta el momento en que no haya un interés económico, todo va a dar igual. A los que afirman que una mujer trans se apunta a competir con mujeres para hacerse millonaria le respondo que hay jugadoras en Primera División, en la nueva liga profesional, que han dejado de jugar al futbol y estudian para ser funcionarias y llevar una vida mejor. No les da para vivir. O eres una superestrella, que hay 3, o no hay dinero. —¿Hasta qué punto le afectan las críticas que escucha desde la grada? —Muy bien poco o nada. Me pongo un paraguas y me olvido. Y tampoco es que haya muchas críticas… Son casos apartados. Y siempre y en toda circunstancia en Preferente, en Nacional no… En Nacional, cuando eres una más y no resaltas, absolutamente nadie afirma nada.

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