CulturaColombo torea para las peñas

Colombo torea para las peñas

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Fieles a su historia de leyenda, las reses de Cebada Gago han protagonizado un encierro veloz (3’21), con menos corredores mas verdaderamente terrorífico: toros que se apartan de la manada, se cruzan, cambian de dirección, empitonan a un joven contra el vallado y la barrera… Se han vivido instantes trágicos, que se saldan con 3 heridos por asta de toro y otros 4, lesionados. «Como en los encierros de antes», resumen ciertos veteranos. Es la trigésimo octava vez que se anuncian en San Fermín estos toros y tienen fama de ser, al lado de los Miuras, los más peligrosos. Ver los ‘cebaditas’ ilusiona a muchos apasionados. Por la tarde, los toros gaditanos, serios y astifinos, dan juego regular. Alternan 3 diestros jóvenes, escandalosos, de los que ‘hacen de todo’ a los toros. Colombo logra conectar con las peñas y corta un trofeo. Román pincha una faena de mérito en el quinto toro, el mejor. Si bien no sea la primera vez, choca un tanto ver al joven francés Juan Fiel como cabeza de cartel y directivo de lidia. Se abraza paso con un valor que roza muy frecuentemente la temeridad, ‘a sangre y fuego’ (como el título del gran libro de Chaves Nogales que citó Andrés Trapiello, al percibir el premio Cavia). Metido entre los pitones, con una proximidad de raíz ojedista, efectúa suertes en ocasiones heterodoxas mas, en el toreo, el valor es un arma infalible, que llega a todos y cada uno de los públicos. El primero, el que por la mañana se cebó en dos corredores, tropieza los capotes. Empieza Juan de rodillas. Como el toro, encastado, queja un tanto, recurre al tranquillo de los muletazos invertidos y a su frecuente encimismo, con peligro evidente. Se ha pasado de faena y mata a distancia, con salto, a la tercera. El cuarto luce dos ‘velas’ astifinas que impresionan, sale suelto, embiste irregular. Tras los pases cambiados, el toro engancha la muleta, no cabe lucimiento. Mata caído a la segunda y el toro prácticamente se lo lleva por delante, en el arreón de la muerte. No ha tenido suerte Juan Fiel esta tarde. MÁS INFORMACIÓN nueva Si El zasca de Román: RTVE confunde al matador con un supervisor Ha superado las secuelas de un muy grave accidente el simpático valenciano Román. Torea, en ocasiones, con más corazón que cabeza. Es un matador capaz, que ha logrado ya esenciales triunfos, si bien, en la transmisión del encierro, en TVE, afirmen que es un ‘supervisor’, no se sabe de qué. ¡Qué bochorno! Con su simpatía frecuente, ha respondido: «Toreo esta tarde». El segundo, que se volvió en el encierro, flojea, queda corto, rebrincado; miden el castigo. Procura Román calmarlo con muletazos suaves mas el noble toro afirma poco. La adecuada faena tiene escaso eco. Sujeta una buena estocada (me alegro de que haya recuperado el lugar con la espada, la fortuna en la que padeció el grave incidente). El quinto, salpicado, larguísimo, embiste desorganizado, queja, mas Román plantea bien la faena y el toro responde, sacando buen fondo: tragando, consigue dominarlo; bajándole la mano, logra naturales de mérito, temperados. Ha mostrado resolución y que está en buen instante, mas pincha ya antes de la estocada: vuelta al ruedo. El venezolano Jesús Enrique Colombo tiene un estilo atlético, variado, vistoso, que puede llegar de forma fácil a este público. Ya triunfó acá como novillero, hace 5 años; comienza ahora como torero. Recibe con largas de rodillas al tercero, más vivo que los precedentes. Pandea con saltos atléticos, dialogando con las peñas; en el tercer par, con un sombrero colorado en la mano, le engancha por la chaquetilla: el público brama. Empieza sentado en el estribo. El toro, encampanado, se defiende, puntea la muleta y la faena no cuaja, si bien las peñas lo ovacionan. Mata a la segunda (solicitud). En el sexto, vuelve a charlar con las peñas (para mi gusto, demasiado: es un recurso asequible), ya antes de clavar los palos con saltos espectaculares. Asimismo les ofrece el toro y los mira, tras cada serie. El toro no va mal, le deja muletazos vibrantes, acogidos con lamento. Sujeta un increíble espadazo: oreja. Ha logrado su propósito. Mas en otros cosos va a deber moderar los efectismos. Vuelvo a la anécdota de la televisión: aparte de ignorancia supina, no conocer al torero que va a torear esa tarde es síntoma de algo aún peor: separar el encierro de la corrida de toros, como ciertos ahora procuran, no tiene el menor sentido. Postdata. ¿Quién no ha pasado un buen rato jugando, en familia o con amigos, al trivial, en cualquiera de sus versiones? Termina de presentarse una nueva, ‘Salta al ruedo’, dedicada a la tauromaquia: con dos niveles de complejidad, en ochenta cartas se proponen preguntas sobre matadores actuales e históricos, plazas, ganaderías, rejoneadores, oraciones taurinas… Si respondes bien, ganas una letra; el triunfador es el que consigue reunir la palabra ‘torero’. El inventor del juego es Luis Alfonso de Borbón, amiguísimo de la familia Ponce. Aparte de hacerte pasar un buen rato, el juego te ayuda a adquirir o refrescar conocimientos sobre una Celebración que tantos ataques, basados en la ignorancia, está ahora padeciendo.

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