Ciencia 

¿Cuál va a ser la cuarta revolución industrial?

Hasta este instante 3 revoluciones han transformado la vida de los seres humanos: la primera con la mecanización industrial, la segunda estuvo marcada por la electricidad y la tercera favoreció la aparición de la manufactura en masa.

En el siglo XVIII brotaron 2 inventos revolucionarios que hicieron la vida considerablemente más sencilla: la máquina de vapor y el primer telar mecanizado. Su difusión dejó la introducción de sistemas de producción mecánicos con tracción hidráulica y de vapor.

En la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo veinte la segunda revolución industrial llevó consigo la producción en serie, la división del trabajo y el empleo de sistemas eléctricos. Nuestros ancestros asistieron con alborozo al nacimiento de la industria química, la automovilística y la eléctrica.

El pistoletazo de salida de la tercera revolución industrial –la última hasta el instante- se generó en la década de los sesenta del pasado siglo con la aparición de los primeros ordenadores personales. Esta innovación provocó la integración de la microelectrónica y la tecnología de la información en la automatización de la producción.

Revolución industrial cuarenta
La realidad virtual, la robótica, la inteligencia artificial y la automatización nos llevan por la ruta de la innovación a un ritmo furioso, que hace bastante difícil su asimilación al ciudadano de a pie.

La cuarta generación, en contraste a las precedentes, no está determinada por la aparición de tecnologías emergentes, sino más bien por la transición cara nuevos sistemas relacionados con la revolución digital.

Se basa en la aparición de sistemas ciberfísicos, que combinan la tecnología digital de las comunicaciones con software, sensores y nanotecnología. La convergencia de las tecnologías biológicas, físicas y digitales cambiará el planeta como lo conocemos hoy día.

Hay 3 razones que hacen meditar que la revolución cuarenta tiene su razón de ser y que no es una prolongación de la tercera: el impacto, el alcance y la velocidad con la que se está generando.

La nueva revolución industrial se sosten en robustos pilares, entre los que relucen con luz propia el Big Data, los robots autónomos, la ciberseguridad y el cloud computing. Este último paradigma tecnológico va a facilitar la reducción de los costos, y la mejora en tiempos y eficiencia.

El cibermodelo asimismo tiene sus riesgos
Todos estos aspectos hacen que veamos el futuro con optimismo, mas los opositores, que asimismo existen, dibujan sombras y levantan sus voces en torno a los peligros de esta revolución, los que pueden afectar a la estabilidad social y política.

La cuarta revolución provocará inevitablemente una reconversión del empleo actual, los especialistas presagian que en una década las profesiones que conocemos hoy representarán tan solo un tercio, el resto están aún por surgir.

Además de esto, el cambio de paradigma acarreará una gran desigualdad económica, afectará a la seguridad geopolítica y va a hacer tambalear las líneas rojas, hasta el momento inabordables, de la moral.

Este último aspecto no se puede obviar, los cambios tecnocráticos no pueden justificar ni substituir nuestros valores éticos y sociales. Va a ser preciso sostener un discute democrático, bajo los auspicios de diferentes profesionales, con relación a las formas, objetivos y cambios tecnológicos.

Finalmente, una reflexión darwiniana: no es la especie más fuerte la que subsiste, sino más bien la que mejor responde al cambio. En este sentido, el darwinismo tecnológico va a marcar las diferencias entre los humanos en un futuro no muy distante.

Pedro Gargantilla es médico internista del Centro de salud de El Escorial (la villa de Madrid) y autor de múltiples libros de divulgación.

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