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Cuando el paso por el centro de salud es cosa de pequeños

Cualquier ingreso hospitalario o bien cirugía, por breve o bien poco invasiva que pueda ser, puede producir agobio tanto a pacientes como familiares. Y cuando hay pequeños implicados, la preocupación se agudiza. Al malestar que causa la enfermedad en sí se aúnan a lo largo de la estancia hospitalaria el cambio de rutinas, nuevos espacios, comestibles, límites en su movilidad y actividad, incomodidad y, lógicamente, tedio, que pueden transformar su cada día, y el de quienes le rodean y cuidan, en un reto bastante difícil de superar.

Para combatir esta situación, los centros de salud se han puesto manos a la obra en pos de una atención más humanizada, a fin de que tanto los pequeños como sus familiares puedan soportar mejor ese ingreso. La experiencia del paciente es el nuevo paradigma de la excelencia sanitaria. Y en ocasiones, como por arte de birlibirloque (textual), lo logran. Es el caso del Centro de salud Universitario Fundación Jiménez Díaz de la villa de Madrid, donde desde hace unos meses el mago Ángel Dlin visita cada semana a los pequeños hospitalizados (salvo en los casos en los que su situación médica no lo deje o bien aconseje) para efectuar sesiones de magia personalizadas en sus habitaciones.

La iniciativa, que es parte del Plan de Humanización de la Asistencia Sanitaria de este centro de salud madrileño, «ayuda a los pequeños y a sus familiares a calmar la tensión que producen estos ingresos, animándolos y sosegándolos con respecto a sus enfermedades, lo que en ocasiones deja, aun, reducir la medicación para el dolor o bien el alivio de otras molestias», explica el doctor José Fernández-Cantalejo, del Servicio de Pediatría del Centro de salud Universitario Fundación Jiménez Díaz de la villa de Madrid. Y es que, asevera, «este género de acciones cooperan a humanizar los centros hospitalarios, y son todavía más precisas en el caso de los ingresos pediátricos».

Al quirófano jugando

Quirónsalud Zaragoza
En estas situaciones -sigue el pediatra- es esencial, ante todo, que los progenitores expliquen al pequeño la razón de que deba pasar un tiempo en el centro de salud, con un lenguaje apropiado y entendible a cada edad, y con actitud sosiega, calmada y apacible, procurando trasmitir esas sensaciones al pequeño. A fin de que la magia, la ilusión y las risas reemplazan a la preocupación, la tensión, el aburrimiento y hasta las molestias o bien el dolor.

Al quirófano sobre ruedas
Además de esto, a veces, la magia no solamente se queda en la habitación. Para los pequeños que deben someterse a una cirugía, este y otros centros de salud del conjunto Quirónsalud cuentan en nuestros días con turismos teledirigidos para llevar a los pequeños hasta el quirófano, un instante que acostumbra a producir mucho temor, agobio y ansiedad y que puede afectar tanto en el momento de dirigir la anestesia como en la siguiente fase de despertar.

«Si el pequeño está inquieto, llora o bien tiene mocos, las vías aéreas se irritan y pueden dar inconvenientes al dormirse, por eso ideas como esta asistan a aliviar al pequeño en esos instantes en los que los nervios están a flor de piel», acepta el doctor José Carlos García Solanas, anestesista del Centro de salud Quirónsalud Zaragoza, uno de los centros que desde este año ofrece esta iniciativa.

Los pequeños no padecen sin necesidad, de forma que su recuerdo de la estancia en el centro de salud deja de ser doloroso; mejoramos su estado de ansiedad y, con esto, el de progenitores y familiares

Los turismos son teledirigidos por control a distancia por un celador, que entra con ellos a la habitación del menor para llevarles conduciendo por los corredores hasta llegar al bloque quirúrgico. «Así llegan más sosegados y contentos, y no asocian ese instante con algo negativo o bien traumático, lo que facilita la labor al personal médico y ayuda asimismo a los progenitores a soportar esos instantes previos», agrega el doctor Jorge Alfaro, otorrinolaringólogo del centro de salud aragonés, una de las especialidades con más cirugías pediátricas.

Realidad virtual sin salir del centro de salud
Mas si en vez de ser un ingreso o bien una cirugía programada el menor asiste al centro de salud de forma inopinada, hay centros que asimismo están dispuestos para que ese instante sea soportable para el pequeño. El Centro de salud Quirónsalud Valencia incorporó hace unos meses lentes de realidad virtual en sus emergencias pediátricas, con la meta de reducir la percepción de dolor a lo largo de las actuaciones y sostener la atención del pequeño fuera del procedimiento que se le aplica a lo largo de su asistencia.

El mago Ángel Dlin – Fundación Jiménez Díaz,

«Estos dispositivos se usan en función de cada pequeño de una forma adaptada en aquellas situaciones que demandan reducir la ansiedad, como por poner un ejemplo toma de muestras de sangre, reducción de fracturas, etcétera», apunta el doctor Gonzalo Pin, jefe del Servicio de Pediatría de este centro de salud, que entre los múltiples beneficios logrados con su utilización resalta las extracciones de muestras más veloces, un menor empleo de anestésicos en actuaciones dolorosas como la reducción de una fractura y el efecto de amnesia reaccionaria en la memoria del pequeño que, al no rememorar el episodio como algo traumático, favorece una predisposición positiva ante futuras visitas a un centro sanitario. «Los pequeños no padecen sin necesidad, de forma que su recuerdo de la estancia en el centro de salud deja de ser doloroso; mejoramos su estado de ansiedad y, con esto, el de progenitores y familiares», concluye el doctor Pin.

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