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De esta forma te puede asistir la inteligencia sensible para prosperar en tu empresa

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Por más que las compañías se esmeren en hacer una profunda transformación digital para estar a la altura en el futuro, de poco sirve si no cuidan y cultivan la inteligencia sensible en sus organizaciones. Al lado de los conocimientos técnicos, es la habilidad del mañana, si bien por el momento se trate de una materia pendiente en una gran parte de las compañías. La capacidad para identificar y entender nuestras emociones y saber administrarlas, tanto de forma personal como en nuestro ambiente, puede mudar la cuenta de resultados de una compañía. Mas sobre todo se configura como una herramienta imprescindible para encarar la llegada de las máquinas que sustitutirán a los humanos en muchas labores rutinarias y repetitivas. O sea, en años venideros el éxito va a estar más garantizado si la inteligencia artificial (IA) pasea de la mano de la inteligencia sensible (IE).

En verdad, el estudio «Emotional Intelligence» del Instituto de Investigación de Capgemini, concluye que la demanda de competencias en IE se va a multiplicar por 6 en los próximos 3 o bien 5 años. En ese escenario, 3 de cada 4 directivos estima que los empleados van a deber desarrollar estas habilidades para amoldarse a funciones más relacionadas con el trato personal y del cliente del servicio, o bien con otras labores donde las competencias sensibles, como la empatía o bien saber trabajar en equipo, resulten esenciales.

Mayor productividad, mejor atención al usuario y empleados más satisfechos

Y eso es de este modo por múltiples motivos. La IE va a ser una capacidad que deje la supervivencia laboral, como explica Jordi Vila, directivo del máster de Inteligencia Sensible de EAE Business School: «Muchos empleados tienen temor a perder su trabajo pues una parte de sus labores las va a hacer una máquina o bien pues no tienen la suficiente preparación en el planeta digital. Eso produce temores, que nacen dentro de los equipos, y que se marchan consolidado. Entonces empiezan a resistirse a los cambios. Si se comienza a estimar que el eje de cualquier oganización es el humano, la IE puede crear espacios para eludir los temores, a fin de que se diluyan, para administrarlos, y ser más tendentes a los cambios».

Además de esto, la IE va a jugar un papel esencial en unos años pues las máquinas no van a poder quitar al humano cualidades que le son propias. «La empatía o bien la capacidad de comprender, comunicar y administrar relaciones y inconvenientes en ambientes que cambian mucho cobra singular relevancia pues son habilidades en las que las máquinas no pueden competir», expone Sara de Dios, directiva de la práctica de Organización Personas de Capgemini Invent. Y esa es la esencia de la inteligencia sensible. En un presente, «tan dudoso y alterable como el que vivimos, la IE enseña a ser capaz de amoldarse de forma más veloz, flexible y fácil», mantiene De Dios.

Beneficios
Cuando la inteligencia sensible entra por las puertas de una compañía solo se pueden aguardar buenos resultados. El estudio de Capgemini señala que las organizaciones que tiene empleados con altas capacidades en IE consiguen un veinte por ciento más de beneficios. Mejoras que se aprecian en la productividad, en la satisfacción del empleado, en la cuota de mercado o bien en la atención al usuario. Y las compañías que invierten en ello de forma continua consiguen un retorno de entre dos con dos y cuatro con tres por ciento . «Los resultados de las compañías que cuidan los aspectos sensibles aumentan exponencialmente», sentencia Jordi Vila.

Aunque el incremento de beneficios se puede cuantificar, hay otras bondades de la IE que semeja menos tangibles. Por servirnos de un ejemplo, es una competencia que contribuye a conseguir un mayor compromiso de los empleados con la compañía. «Crea relaciones entre las personas más saludables para el futuro —dice Josep Baijet, CEO de uRock, una asesora experta en IE: —. Para conseguirlo, la IE se siembra en las temporadas de bonanza.Es entonces cuando hay que respaldar a los equipos, cuidar la comunicación… De este modo en temporadas de crisis la gente responde frente a un problema».

Reacción en cadena
Desde entonces, con estas habilidades sensibles todos ganan, como arguye Jordi Vila: «Una empresa que cultiva la inteligencia sensible disfruta de mejor tiempo laboral y de trabajadores más felices. Mas ese idioma no lo charlan siempre y en toda circunstancia los CEO ni los accionistas. De ahí que, hay que traducirlo a números: se reduce el absentismo laboral, aumenta la productividad, se acrecienta la innovación, mengua la resistencia al cambio…Y todo ello va a la curva de resultados. Además de esto, van a tener gente motivada que son los genuinos embajadores de la marca. Con lo que la buena imagen y el prestigio de la compañía van a aumentar. Si cuidas al empleado va a atender mejor al usuario, eso dará mayores ventas y menores costos.Y el accionista va a tener beneficios». Es una reacción en cadena.

No obstante, unas pues no cuentan con inversión, otras pues están tan enfrascadas en la agenda digital que lo engloba todo, «muchas empresas pierden mucho dinero por el hecho de que no saben administrar la IE. Hay directivos en guerra que ocasionan graves daños y empresas que cierran por riñas entre seres humanos», asegura el CEO de uRock. Lo razonable sería cultivar la IE por progresar la calidad, mas por desgracia «muchas compañías lo hacen cuando ya ven inconvenientes como la desmotivación de los empleados, una plantilla que no está comprometida, cuando hay inconvenientes de comunicación o bien enfrentamientos entre áreas… Las compañías no saben bien por qué razón causas mas reconocen los síntomas», afirma Baijet. Quizás sea ese el paso inicial para comenzar a entender que sin inteligencia sensible la compañía no avanzará en el futuro.

Las compañías no se preparan en IE
«Las empresas son siendo conscientes de que deben desarrollar capacidades sensibles, mas lo hacen menos de lo que deberían», asevera Sara de Dios. De esta forma lo señala el estudio de Capgemini: solo el cuarenta y dos por ciento de las compañías da capacitación concreta en IE para directivos, un treinta y dos por ciento para mandos intermedios y solo un diecisiete por ciento para empleados junior sin funciones supervisoras. Exactamente, este colectivo es el que puede verse más conminado por el impacto de la automatización.

Tampoco se tiene presente esta capacidad en el momento de reclutar talento. «Tenemos la perseverancia de que ahora a una persona se la contrata por sus conocimientos técnicos y se la despide por su talante, tras haber ocasionado graves daños en la organización», cuenta Jordi Vila. Algo que se podría prevenir con habilidades de IE como la comunicación, la empatía, la flexibilidad o bien trabajando en equipo.

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