Descubren un tratamiento prometedor contra la causa más frecuente de diarreaSalud 

Descubren un tratamiento prometedor contra la causa más frecuente de diarrea

El parásito ‘Cryptosporidium’ es una de las causas más habituales de diarrea en el mundo entero, con millones de casos y decenas y decenas de miles y miles de muertes de año en año, en su mayor parte pequeños pequeños, para el que no existen fármacos para tratarlos o bien vacuna para prevenirlos. Ahora, estudiosos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington han descubierto de qué manera cultivar el tipo más habitual de este parásito en el laboratorio, un avance en tecnología que acelerará los sacrificios para tratar la infección mortal.

«Este parásito se describió hace más de cien años, y los científicos jamás han podido cultivarlo seguramente en el laboratorio, lo que ha obstruido nuestra capacidad para entender el parásito y desarrollar tratamientos para él -explica el creador primordial, L. David Sibley-. Ahora tenemos una forma de cultivarlo, extenderlo, alterar sus genes y empezar a descubrir de qué forma causa la enfermedad en los pequeños. Este es un primer paso para advertir posibles fármacos y localizar nuevos medicamentos o bien objetivos de vacunas».

En los países ricos, ‘Cryptosporidium’ es conocido por ocasionar brotes de diarrea trasmitidos por el agua, muchos de ellos asociados con piscinas y zonas de juegos acuáticos, puesto que se vuelve resistente, ocasional y bastante difícil de matar con cloro, lejía o bien otras medidas de limpieza frecuentes.

La diarrea ocasionada por este parásito puede perdurar semanas. Aunque esto es desapacible para las personas sanas, puede ser potencialmente mortal para los pequeños anémicos y las personas con sistemas inmunológicos comprometidos.

Hasta el momento, los estudiosos que deseaban estudiar el parásito debían conseguir el parásito de terneros inficionados (la infección por ‘Cryptosporidium’ es un problema serio en la ganadería comercial) y cultivarlo en líneas celulares humanas o bien de ratón y también inevitablemente moría.

Solo hay un fármaco aprobado por la FDA, y no marcha en pequeños pequeños.

Sibley y sus colegas sospecharon que el inconveniente estaba en las líneas celulares que de forma tradicional se utilizan para cultivar el parásito. Derivadas de células cancerosas, estas líneas celulares eran muy, muy diferentes del intestino sano y normal que es el hogar frecuente de los parásitos.

Para crear un entorno más natural, cuyo trabajo se publica en en la gaceta «Cell Host & Microbe», cultivaron células madre intestinales para transformarse en «mini-intestinos» del laboratorio completos con todos y cada uno de los géneros de células y la dificultad estructural de un intestino real.

Cuando los estudiosos añadieron el parásito a los mini-intestinos, por último prosperaron. Por vez primera, cada etapa del complicado ciclo vital del parásito podría estudiarse en el laboratorio. Los estudiosos asimismo probaron que podían editar los genes del parásito con CRISPR/Cas9 y efectuar cruces genéticos, haciendo que estas poderosas herramientas para estudiar biología sean más alcanzables que ya antes.

«Esto abre posibilidades que se cerraron a lo largo de un buen tiempo -explica Sibley-. Solo hay un fármaco aprobado por la FDA, y no marcha en pequeños pequeños. Hay posibles aspirantes a fármacos, mas no pudimos advertirlos ya antes pues los parásitos mueren de todas maneras. ¿De qué forma puedes saber si el medicamento mata a los parásitos si ya mueren? Ahora podemos empezar a valorar las drogas y asimismo empezar a hacer preguntas sobre qué hace que este parásito sea peligroso».

La técnica, si bien potencialmente poderosa, no se va a traducir inmediatamente en un mejor tratamiento o bien prevención para la diarrea

La técnica se aplica solo a ‘C. parvum’, una de las 2 especies de ‘Cryptosporidium’ más frecuentes que ocasionan diarrea en las personas. Su primo ‘C. hominis’ es todavía más bastante difícil de cultivar en el laboratorio. Los 2 están de manera estrecha relacionados, mas mientras que ‘C. parvum’ puede inficionar a mamíferos jóvenes de muchas especies, ‘C. hominis’ solo inficiona a las personas.

«Solo hay unas pocas docenas de genes que son diferentes entre parvum y hominis, mas de alguna forma eso basta para que hominis sea muy frágil -apunta Sibley-. No medrará en ratones ni en terneros o bien, hasta el momento, en mini-intestinos provenientes de células madre de ratón. Desarrollar sistemas para trabajar con hominis es un fin esencial de mi laboratorio».

La técnica, si bien potencialmente poderosa, no se va a traducir inmediatamente en un mejor tratamiento o bien prevención para la diarrea, advierte Sibley: «Estas cosas llevan tiempo. Hay un sinnúmero de investigaciones básicas que todavía deben efectuarse. Mas este sistema da un esencial camino a continuar. Ahora podemos usar enfoques genéticos para estudiar el papel de los genes individuales y también identificar de este modo objetivos esenciales para terapias mejoradas».

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