Economía Diversificando mediante la transformación del negocio

Diversificando mediante la transformación del negocio

-

La llegada de la pandemia Covid-diecinueve ha supuesto que en la actualidad estemos encarando una crisis de demanda sin precedentes. Las medidas sanitarias y de distanciamiento social han producido cambios en los comportamientos del consumidor tanto en la manera de adquirir, como en la de viajar, trabajar, moverse o bien aun entretenerse.

Una vez sufridos los primeros impactos, habiendo aprendido y estando en proceso de adaptación de nuestras estructuras a esta nueva realidad, el futuro próximo nos aboca cara un modelo diferente de economía, la que se ha llamado «de bajo contacto». Modelo donde la veloz evolución de las tecnologías de la información y el trasvase de atrapa del valor generado por estas cara los usuarios va a ser determinante.

Todos aguardamos una evolución conveniente de la pandemia gracias, entre otros muchos, al proceso de vacunación. Aún existe inseguridad sobre el periodo de su exterminación, aunque queremos que se genere más pronto que tarde, y no solo por el impacto conveniente en la economía sino más bien, sobre todo, por el impacto en la salud y bienestar físico y sicológico de las personas.

Conforme la pandemia vaya desapareciendo y, en consecuencia, la demanda se vaya reactivando, los cambios radicales en los hábitos de consumo motivados por el temor al contagio es posible que hagan que, paradójicamente, nos encaremos a una crisis de oferta al no estar listos para satisfacer los nuevos requerimientos de los clientes del servicio.

En este contexto, comprender las nuevas necesidades de los usuarios, usando enfoques donde pongamos al usuario en el centro resultará crítico. Mas no solo es suficiente con comprender estas necesidades, resulta obvio decir que la clave no es otra que de qué manera vamos a satisfacerlas y las implicaciones de mudar la manera en la que de forma tradicional hacíamos las cosas.

Todo cambio implica transformación y en nuestro caso específico son los modelos operativos de las compañías, apalancándonos en las nuevas tecnologías digitales a consecuencia de la llegada de la economía de bajo contacto. Todo ello para ganar agilidad suprimiendo dificultad con la meta de acrecentar la eficacia de nuestra organización y centrándonos en la trasferencia de valor cara los usuarios, mediante soluciones concretas para desafíos específicos y con eficacia.

En este proceso de transformación para satisfacer las nuevas demandas de nuestros clientes del servicio mediante la digitalización es posible que resulte natural introducirnos en nuevos productos y servicios y, por lo tanto, adentrarnos en la diversificación.

La diversificación corporativa ha sido de manera convencional una herramienta usada para lograr cuotas de desarrollo mediante la entrada en nuevos mercados, del lanzamiento de nuevos productos o bien apertura de nuevos países o bien campos. La mayor parte de las veces de forma inorgánica. Las estrategias de desarrollo tradicionales basadas en la diversificación han de ser repensadas en el contexto actual. La alta inseguridad hace que la creación de valor por medio de compras corporativas produzca una dificultad añadida, además de las limitaciones financieras para la adquisición de compañías atractivas.

Las compañías con modelos de negocio tradicionales con bajo nivel de digitalización, perjudicadas en su relación con los clientes del servicio por las medidas sanitarias o bien de distanciamiento social, deben conservar sus sacrificios en asegurar la continuidad de su negocio convirtiendo sus operaciones, sacrificando desarrollo vía diversificación por supervivencia por medio de la transformación. En este sentido las compañías más diligentes y con mayor nivel de digitalización van a ser capaces de escalar sus negocios más velozmente.

Por tanto, nuestra receta para implantar estrategias de desarrollo a medio plazo pasaría por abordar primero una transformación del modelo operativo, orientada a satisfacer los nuevos requerimientos del mercado y del consumidor, y en el momento en que conozcamos a nuestros usuarios podemos meditar ya en la diversificación. Eso sí, siempre y en todo momento apalancando los activos que hayamos creado y el conocimiento que hemos amontonado para hacerlo de forma orgánica o bien inorgánica, mas de forma controlada y con una menor inseguridad. En todos y cada uno de los casos con un denominador común: conservando el propósito de la compañía y su esencia y valores por la que es reconocida. Marquemos el rumbo y hagámoslo.

Ignacio Rel es Asociado Directivo de Asesoría de EY en España

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Últimos...

«Todo el que no se haya vacunado debería hacerlo cuanto antes»

«Todo el que no se haya vacunado debería hacerlo...

Formación para todas las edades: el futuro laboral que merecemos

Formarse es una labor esencial con la que cada...

Recursos del ámbito sanitario para cualquier necesidad

La vida del ser humano está repleta de afecciones...

Valverde y De Jong, las heridas que deja el tradicional

En el marcador, el R. Madrid salió feliz del...

Más artículos...RELACIONADOS
Recomendados