Donde la KGB, la Stasi y los represores veraneabanCultura 

Donde la KGB, la Stasi y los represores veraneaban

La autora de este espléndido libro de viajes, narrativo, ensayístico, histórico y político, la escritora búlgara, establecida en Escocia, Kapka Kassabova, nos conduce por una de las últimas fronteras de Europa. Aquella en la que confluyen 3 países no siempre y en todo momento realmente bien avenidos: Bulgaria, Grecia y Turquía. Sitio de enfrentamiento permanente, el día de hoy aminorado por la entrada en la Unión Europea de los 2 primeros países convocados. Acá estuvo enfrentado el Acuerdo de Varsovia con la Organización del Tratado del Atlántico Norte y la Guerra Fría dejó muchos fallecidos y desaparecidos. Guerras locales, europeas, mundiales, de nada se han privado, en este sentido, los Balcanes de arriba abajo. Mas aparte de todo esto, este territorio es uno de los espacios naturales más grandes de Europa. Acá convergen Europa y Asia. El día de hoy las fronteras turco-búlgaras y turco-griegas están repletas de alambradas para frenar el ingente flujo de la inmigración de Oriente a Occidente. El viaje empieza en el Mar Negro.

El Mar Negro era peligrosísimo y temido a lo largo de la antigüedad. En la ribera marxista, en Bulgaria, estaba la Ribera Roja. Playas salvajes, al sur de este país, donde se montó el enorme turismo de los países marxistas. Los servicios de seguridad búlgaros, la KGB, la Stasi, y los cuerpos represores del resto de los países del este, veraneaban allá. Desde la playa hasta la frontera turca están las colinas frondosas del Stradja, una cordillera en el sudeste de Europa donde empieza el Mar Negro y termina la llanura de Tracia cara el oeste al lado del estrecho del Bósforo. Sitio lleno de leyendas y ritos ancestrales. A lo largo del comunismo no se podía visitar sin permiso y estaba tomado por soldados y muros electrizados. Entre los años mil novecientos sesenta y uno y mil novecientos ochenta y nueve se han contabilizado más de mil desaparecidos: polacos, checos, húngaros, rumanos…todos huyendo de la dictadura marxista. Por Bulgaria, aparentemente, era más simple de cruzar.

Cuenta, entre otras muchas, las injusticias de la mujer más poderosa de Bulgaria: Lyudmila zhivkova

Los tracios eran extranjeros para los helenos. Por estas llanuras hubo una enorme cultura megalítica. Una gran parte de estos terrenos son campos arqueológicos. El Departamento de Busca de Tesoros estaba en la Academia de las Ciencias búlgara, a lo largo del comunismo. Muchas excavaciones fueron saqueadas por la parte del Comité Central del ordenador, y vendidas en el mercado negro por medio de las valijas diplomáticas. El capítulo titulado «La tumba de Bastet» es excepcional pues se cuentan las injusticias de Lyudmila Zhivkova, la mujer por aquellos años setenta y ochenta, más poderosa de Bulgaria. Era la Ministra de Cultura y estaba protegida nada menos que por su padre que era el Jefe del Estado y Secretario General del ordenador, Todor Zhivkova. Supuesta heredera de una dinastía totalitaria, fue asesinada. Lyudmila removió miles y miles de hectáreas, reabrió minas, y también implicó a los campesinos en la busca de tesoros de oro y plata. Tanto lío armó, que a la KGB le dio la sensación de que se pasaba y la hizo desaparecer en un accidente de tráfico. Su equipo asimismo se fue volatizando debido a una enfermedad infecciosa. Espartaco era tracio.

La cuestión es que el día de hoy todo este amplio territorio es una de las grandes fronteras de Europa, donde laten enfrentamientos aún sin solucionar.

«Frontera. Un viaje al filo de Europa». Kapka Kassabova
Armaenia Editorial, dos mil diecinueve. cuatrocientos veintiocho páginas. veintitres euros

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