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El divorcio de Borges, relato hostil

Cierta vez, en un prólogo, Borges eligió la vida de Whitman como espéculo de la suya propia. Y se miró extrañado en las palabras corrientes que describían aquella biografía insípida de otro hombre hecho de días iguales a los suyos, comunes a los de cualquier otro, y llegó a imaginarlos como un coste para ser ese otro: nada menos que el mayor versista del norte. El genio argentino escribió, para incluirse en una reflexión que le importaba: «Quien busca [en esas biografías] el indigente semidivino que les descubrieron los versos y les sorprende no hallarlo termina a sabiendas de que no hay nada heroico en la vida real de Walter Whitman, el hombre que se hallaba tras el Walt Whitman versista y protagonista de “Hojas de hierba”».

De entre todas y cada una de las biografías imaginarias de los personajes que concibió y tejió pacientemente Borges, ninguna tan oculta y tan poco desentrañada como la del Jorge Luis Borges escritor. Por medio de una fácil y rutinaria ortodoxia, de un menester rutinario en una calle bonaerense llamada Maipú, vivió y escribió ciertas páginas más creativas del idioma español.

Razones del divorcio
Ese Borges asimismo se casó y se separó. De su fractura con Elsa Astete Millán, Borges mismo contó las razones que servirían legalmente a su divorcio. Lo hizo en veintisiete puntos que sombrean la historia mínima, preservados por otro personaje borgiano, Norman Thomas di Giovanni, un adaptador al inglés y a la intriga cultural intrascendente, de la obra y su relación con Borges. Se expresa así:

1. Hace 3 años que
no puedo entrar en mi casa sin el miedo de recriminaciones, de silencios hostiles
y de todas y cada una de las formas del malhumor. Mi mujer me demanda la explicación de cada una de mis palabras o bien de mis actos.

dos. Es
hostil a mi familia
y a prácticamente todos mis amigos; temo no percibir a muchos de ellos para eludir escenas desapacibles.

tres. Se entromete en mis temas particulares y ha tentado que las secretarias de la Biblioteca Nacional
espíen mi correspondencia
, mis llamadas telefónicas y mis visitas.

cuatro. Charló múltiples veces con Jose Edmundo Clemente, el vice directivo de la Biblioteca Nacional, para
intervenir personalmente en la dirección
de esta casa.

cinco. Entorpeció y trató de
cancelar mis relaciones con Norman Thomas di Giovanni,
con quien estoy cooperando en la traducción de once de mis obras para la editorial Dutton de New York.

seis.
No ha mostrado el menor interés en mi obra literaria
, mas sí en los resultados pecuniarios de esa obra.

Imposición
Los otros veintiuno puntos pueden parecer predecibles, intercambiables aun, con los de cualquier otro divorcio: la carencia de amor, la relevancia del dinero, la voluntad de mudar al otro y… cita un par de veces la urbe de Cambridge, mas el secreto detalle que ocultan es que componen precisamente un saldo propio, una cuenta que cifra la resistencia de Borges al intento de aquella mujer de imponer en el Borges total el predominio de uno, concretamente, entre sus vidas posibles.

El divorcio se resolvió de acuerdo mutuo siendo la última vista frente al juez el cinco de febrero de mil novecientos setenta y uno. Inútil es insistir en la diferencia. En esta redacción se halla la fisonomía ética y honestamente común de tantos otros divorcios, bien por el hecho de que Borges era inútil de ser solo Borges o bien pues lo realmente inaudito en Borges era que el amor se deshace entre sus dedos de igual forma previsible y desmenuzable que entre los dedos de cualquier otra persona.

La historia, en contraste a la memoria, mantiene la creencia de que en los detalles está nuestra primordial fuente de significado mas no es lo interesante para el conocimiento de una obra. Absolutamente nadie como Borges para alumbrar esa paradoja entre la memoria de uno de los mayores guerreros del lenguaje, el herrero del misterio del idioma español, del hombre gigante que hizo que el de España sea aún un vehículo mayor de la imaginación y el pensamiento humano, en frente de la realidad del hombre común al que aplazó la luz, que acató la dureza abstraída de la enorme urbe del sur, abstraída lucha de la capital argentina, la urbe de la ciudad de Buenos Aires, consigo misma en el siglo veinte.

Otro amor
Huir del amor y huir de la muerte es una abdicación del destino que ese Borges no practicó. Optó por enfrentarse al peronismo cuando esa idea permitía la cárcel e inclusive la tortura o bien la muerte. No hay un solo rasgo cobarde en ese hombre en el que la luz sufrió por tantos años hasta apagarse, hasta el momento en que le alcanzó la «noche unánime» de la ceguera, ni acuñó la moneda falsa ni la moneda simple, de felicitaciones y amistades corrientes.

«Interroguemos las 2 contrarias caras que van a ser la respuesta». Borges proseguiría escribiendo poesía, publicaría «El Libro de arena», aparte de abundantes ensayos, mas su obra como escritor estaba hecha, su dedicación, a la vera de otro amor, feliz y final, como es sabido, va a ser afianzar sus otros Borges, su descendencia intelectual excepcional y ese idioma, el de Borges, que quizás en otro tiempo se llamó el castellano.

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