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El modelo de bajo costo del Imserso lleva al filo de la ruina a los hoteles

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El percance en un hotel de Roquetas de Mar (Almería) la semana pasada ilustra perfectamente la precariedad con la que trabajan los hoteleros que viven a lo largo de la época baja de los viajantes del programa de turismo social del Imserso. Decenas y decenas de pensionistas se alzaron en un alojamiento de la localidad para protestar por la escasa pluralidad y tacañas raciones en los menús ofrecidos por el establecimiento, aparte de por el mal estado de la cesta de la fruta. Aseguraban que a lo largo de múltiples días solo hallaron en el comedor macarrones y albóndigas para comer. Un tradicional menú infantil. La demanda llegó hasta la Junta de Andalucía, mas la contestación de los responsables del hotel no tardó en llegar: «Los costos no paran de subir, mas proseguimos cobrando lo mismo que todos y cada uno de los años». Específicamente, veintidos euros por persona y día . Un coste bajo por el que tienen la obligación de ofrecer alojamiento, pensión completa, agua, vino, wi-fi y todos y cada uno de los servicios de un hotel de 4 estrellas. En consecuencia, el discute es inevitable. ¿Se puede demandar un servicio de calidad por un costo tan absurdo? Es algo complicado de sopesar. Los adjudicatarios de los viajes no tienen la culpa de la precariedad del programa del Gobierno, mas salen perjudicados por el presupuesto ajustado que manejan los hoteles que, tras la escalada de costos, calculan el punto fallecido de rentabilidad (coste con el que no ganan ni pierden) en cerca de cuarenta euros, prácticamente el doble de lo que perciben. Asimismo es verdad que esta diferencia patentiza la inviabilidad de seguir con este modelo de bajo coste: si no la aceptan los pensionistas, deberá ser el Estado el que aumente los fondos. Ese es el discute que el PP ha intentado llevar al Congreso en el marco de los Presupuestos del Estado del próximo año. El conjunto parlamentario del PP en la Cámara Baja rectificó el presente programa de viajes del Imserso para solicitar al Ministerio de Derechos Sociales, a cargo de Unidas Podemos, una mayor dotación presupuestaria que mejore los costos a comercializadoras y hoteles, mas sin abandonar a las tarifas que pagan ahora los adjudicatarios del programa. Una propuesta que, no obstante, se ha encontrado de bruces con el Gobierno que de manera directa ha vetado la iniciativa , pese a que la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, se posicionó este verano en favor del rediseño del programa, aun reprochándole a su asociada de Gobierno, Ione Belarra, el abandono del mismo. Sobre el por qué de esta resolución, fuentes del conjunto parlamentario socialista aseguran que se trata de un tema «de gastos e ingresos presupuestarios», mas desde Industria insisten en que su situación con respecto a la reforma del programa de viajes senior no ha alterado. Mas el veto ha sentado como un jarrón de agua fría entre los hoteleros, que tenían esperanzas de que el Gobierno y la oposición trabajaran desde ahora para prosperar las inversiones del programa, una vez que la partida de Derechos Sociales para los viajes del Imserso apenas haya aumentado en 5 millones. El programa de viajes del Imserso es esencial para el mantenimiento del empleo en el litoral de España y los archipiélagos tirotear y canario a lo largo de la época baja. Históricamente ha servido como sustento primordial de los hoteles para proseguir abiertos a lo largo del invierno, instante en el que el flujo turístico en las zonas ribereñas es limitadísimo por la carencia de otros atractivos de demanda. En juego están unos noventa.000 trabajos , aparte de la primordial fuente económica para decenas y decenas de localidades ribereñas a lo largo de los meses de invierno. Mejor, el hotel cerrado La situación es límite. Si bien doscientos treinta y cinco hoteles se han adscrito este año a los viajes sénior, en zonas como Andalucía y Baleares más de treinta establecimientos han decidido borrarse esta temporada del programa. Mas son considerablemente más. En suma, en los destinos de costa, se han perdido cerca del cuarenta por ciento de los hoteles que operaban ya antes de la pandemia (en dos mil diecinueve eran doscientos quince y ahora ciento treinta y dos). Los empresarios prefieren tener el hotel cerrado o con su actividad a medio gas a perder dinero a tutiplén con el programa, por más que eso les asista a proseguir abiertos y continuar ingresando a lo largo de todo el año. Ciertos han decidido reducir su exposición al programa. Es el caso del hotel Golden de Benidorm (cien habitaciones y veintiseis empleados) que esta temporada ha decidido destinar entre el sesenta por ciento y el sesenta y cinco por ciento de su capacidad a los viajantes del Imserso, cuando en años precedentes les reservaba el noventa por ciento . Si no renuncian a esta fuente de ingresos es por el hecho de que no tiene opción alternativa. «Competir contra un monopolio como el Imserso es imposible , nuestro mercado es el de España y en invierno debes ir por ahí, por el Imserso, o dedicarte a otro turismo, el inglés o el de otras nacionalidades», señala su directivo, Daniel López, notifica José Luis Fernández. Para los hoteleros, la reforma no es más que una cuestión de los pies en el suelo. En la Comunidad Valenciana hubo una enorme oposición de los empresarios a participar este año e, aun, se llegó a proponer un programa de viajes de forma paralela, lo que forzó a la Generalitat valenciana a intervenir directamente inyectando al campo hasta seis con setenta euros auxiliares por pernoctación. Un desahogo al que asimismo se ha sumado la Zona de Murcia, que va a repartir ciento cincuenta euros a los hoteles adscritos. Mas esto son solo parches para postergar la renovación a fondo que precisa un programa que se ha quedado obsoleto. Los mimbres son exactamente los mismos que los de hace 4 décadas, mientras que el contexto social y económico se ha transformado por completo. El secretario general de la Mesa del Turismo, Carlos Abella, apunta que el programa no solo está descontextualizado para las compañías del campo, sino más bien asimismo para los propios clientes del servicio, «cuyas necesidades y preferencias han alterado en los últimos años». Lamenta el maltrato a viajantes y hoteles «y más cuando charlamos de algo que no le cuesta dinero al Gobierno; por cada euro que se invierte en los viajes del Imserso, se colectan uno con cincuenta y siete euros », afirma. Ahora, todo señala que la renovación del programa no va a llegar en la próxima temporada y, como este año, la estampida de hoteles solo va a poder ser frenada por las comunidades. «Si no llegan más fondos, los mayores no van a tener la oferta y servicios convenientes y va a haber una enorme pérdida de empleo pues los hoteles deberán cerrar», sentencia Abella.

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