El renombrado matador que solicitó un jamón como requisito para torear en la capital de EspañaCultura 

El renombrado matador que solicitó un jamón como requisito para torear en la capital de España

«En la capital de España, que toree San Isidro», cuentan que espetó
El Guerra. Mas Guerrita, «que recogía insuperablemente la tradición taurina de un siglo y era en cierta forma el toreo hecho hombre» (El Cossío), sí actuó en la plaza madrileña. Y una de las veces puso una curiosa condición: aparte de los honorarios en miles y miles de pesetas, demandó la entrega de un jamón serrano al empresario, Indalecio Mosquera, al que Uriarte llamó «el hombre de las lentes de oro». La cosa venía del año precedente, conforme se relata de este modo en «El Cossío»:

«En los tiempos ya lejanos en que regía la plaza de toros madrileña -la precedente a la de Las Ventas-, don Indalecio Mosquera requirió a Guerrita a fin de que se enfrentara a una corrida de toros de mucho trapío. Rafael Guerra admitió y planteó una cantidad de dinero que al empresario le pareció excesiva. Este exclamó:

-Sí, Rafael, y un jamón.

Por año siguiente, deseó Mosquera contar a lo largo de la época con el matador ausente, y le dijo:

-Bueno, estoy preparado este año a darte el dinero que solicitaste.

Guerrita le advirtió:

-Don Indalecio, me debe dar el dinero y un jamón.

Aquella temporada, el Guerra cobró unos miles y miles de pesetas y un bello pernil de cerdo serrano, pese a que dijera:

-En la capital española, ¡qué toree San Isidro!»

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