Cultura El sueño musical que subsistió a la pandemia

El sueño musical que subsistió a la pandemia

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Si bien la pandemia del coronavirus ha teñido de gris nuestra vida y se ha llevado por delante los sueños de millones de personas, todavía hay historias de emprendimiento valiente y valiente que dan motivos para la esperanza. Es el caso de la castellonense Zayda Jiménez, que en la mitad de esta tormenta ha logrado sostener a flote su nueva empresa, una ‘startup’ llamada Kaunus que combina 2 pasiones, música y diseño, para abrir un mercado en el que absolutamente nadie hasta el momento había pensado: las banquetas para piano de ‘alto standing’.

«Esta ‘locura’ comenzó hace 3 años», cuenta Zayda, que ya antes de fundar Kaunus se dedicaba a la restauración de muebles. «Yo soy pianista no profesional, y siempre y en toda circunstancia había soñado con tener un piano de cola. Cuando mis hijas comenzaron a iniciarse con el instrumento, me afirmé ‘esta es la mía’, y lo adquirí. Mas cuando llegó, me dio la sensación de que era tan bonito que debía tener una banqueta de igual belleza. Comencé a buscar banquetas de diseño en la red de redes, y no hallaba nada. El moblaje musical está como dejadísimo, es tal y como si no importase. Mas es el sitio donde el músico pasa horas y horas interpreteando, y hay que darle una relevancia enorme. Como me dedicada a la restauración de moblaje viejo, se me encendió la lámpara. Si no encuentro banquetas de diseño, las haré . Vi que había un nicho seguro, por el hecho de que igual que , seguro que había considerablemente más gente deseando tener una banqueta singular, bonita y muy elegante, para su piano».

Zayda charló con sus contactos, «ebanistas, carpinteros, tapiceros, metalistas…», y se puso a diseñar su primera creación, inspirada en el pianista Iván ‘Melón’ Lewis. La banqueta fue estrenada por lo alto, en el Palau de la Música de València a lo largo del estreno del espectáculo ‘Clásicas’, de Sole Giménez, «el escenario perfecto» para la puesta de largo del proyecto. Desde ese momento, ha fabricado 8 modelos más para piano y violonchelo (Pastrana, Mitsuko, Lola, Luka, Sergei, Malena, Helene y Arthur), que cuestan entre ocho mil y diez euros. Suena a mucho dinero, mas teniendo presente que la fabricación de estas pequeñas obras de arte requiere un mínimo de 4 meses, en los se emplean materiales nobles (por poner 2 ejemplos: una de ellas está hecha con raíces de olivo de España, y otra con madera de fresno de doscientos años) que pasan por 12 especialistas artesanos diferentes, el coste se justifica.

El producto responde a las necesidades propias de cada pianista, se puede personalizar conforme las solicitudes del usuario, y se puede contemplar la posibilidad de efectuar pedidos específicos por encargo. Además de esto, cuenta con un sistema de elevación único desarrollado por la propia Zayda con ayuda de un equipo de ingenieros, que no marcha por rueda sino más bien con un mecanismo hidráulico con resorte de gas. «La regulación de altura es fundamental para los músicos», explica Zayda, que ha añadido otro extra único y novedoso que no existía hasta ahora: un visor de altura. «Como en mi casa tocamos el piano 3 personas, cada una tiene su altura. Para no tener que estar buscando tu situación una vez que la banqueta haya sido empleada por otra persona, sencillamente puedes ajustarla conforme una escala de situaciones predeterminadas que va del cero al doce».

Todas y cada una de las banquetas están diseñadas en España (las factorías están en Barna y Valencia), y sus primordiales clientes del servicio están en Alemania, Francia, Inglaterra y Austria. «Algunos son muy famosos», afirma Zayda, que lamenta que en España todavía no haya habido ningún comprador. «Desgraciadamente, acostumbra a cumplirse lo de no ser profeta en tu tierra. Mas estoy segura de que eso cambiará».

Probablemente, ese cambio va a llegar con el inminente lanzamiento de una nueva gama de banquetas más accesibles, que rondarán entre los mil quinientos y tres mil euros. «Queremos sacarla ya antes del verano», explica la diseñadora castellonense. «Emplearemos materiales un poco más económicos, mas proseguirán siendo de diseño, y van a ser una estupenda opción para todos y cada uno de los músicos que deseen salir del planeta hastiado y gris de las banquetas estandarizadas, que ojo, cumplen su función, mas en ocasiones es bonito ir un tanto más allí y mimar tu relación con tu instrumento».

La pandemia, y la coherente parada de actividad de orquestas y auditorios, ha hecho que ese ‘target’ quede fuera de sus planes a lo largo del último año. Mas por otra parte, ha habido un «repunte» de la venta de instrumentos y complementos musicales, tal y como explica Zayda, y eso ha tolerado que dos mil veinte no haya sido «tan desastroso» para su negocio. «La gente se ha visto obligada a pasar considerablemente más tiempo de lo normal en su casa, y eso, aparte de animar a muchos a comenzar a tocar algún instrumento, ha hecho que muchos músicos se propongan cosas sobre la comodidad y el diseño en las que ya antes no pensaban».

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