«Empty Quarter», el gigante de dunas que va a decidir el DakarSociedad 

«Empty Quarter», el gigante de dunas que va a decidir el Dakar

Desde el momento en que empezó las conversaciones con la organización, Arabia Saudita siempre y en toda circunstancia tuvo claro que el primer Dakar de su historia debía recorrer la mayor porción posible de su territorio. Eso, en el país más extenso de Oriente Próximo y decimotercero del planeta, no resulta simple. Mas las maratonianas etapas a las que se están encarando los pilotos, con jornadas por sobre los ochocientos quilómetros, han logrado que el raid haya conocido ya el oeste, y el norte del país. En suma, se han consumido dos mil trescientos noventa y siete quilómetros cronometrados de los cinco mil ciento diecinueve totales. Mucha lona que recortar todavía por el hecho de que faltan por explorar y también sur, lo más inmediato, y el este, la zona más grande y también inhóspita.

Superada la jornada de reposo, el Dakar pasa a otra dimensión con la guinda de un convidado temible: el desierto de Rub al Khali, asimismo llamado «the Empty Quarter». La zona vacía. Se trata de una vastísima superficie de seiscientos cincuenta quilómetros cuadrados, superior a Francia, sin resquicio de vida y cubierta solo por arena, con dunas que alcanzan los doscientos cincuenta metros de altura. Con un propio color anaranjado, Rub al Khali va a marcar el devenir de la carrera con una etapa maratón dividida entre el miércoles y el jueves, inmediatamente antes del final del raid en Qiddiya. «Habrá sorpresas esta semana», advierte Nasser Al Attiyah, primordial contrincante de Carlos Sainz en la general.

La teoría afirma que lo que viene favorece más al Toyota del qatarí, un todoterreno con tracción total, que al Mini de Sainz, un buggy 4×2. Justo lo opuesto que en la primera semana. Con todo, cualquier pronóstico es audaz. «Con que te quedes una vez bloqueado en esas dunas se te puede ir toda la ventaja», explica Sainz, sorprendido por las diferencias tan pequeñas que hay entre los primeros a pesar de llevar más de veintitres horas al volante.

Asimismo es prudente Fernando Alonso, para quien día a día es un descubrimiento. «Quizás la segunda semana cambie todo», afirma con el corazón partido, puesto que comparte equipo con Al Attiyah y amistad con Sainz. «Lo vamos a ver al final, mas creo que, con independencia de las posibilidades de un turismo o bien otro, son los grandes especialistas como Carlos o bien Nasser los que marcan la diferencia». Alonso, a propósito, sorprendió diciendo que lo que menos le agrada del Dakar es «lo veloz que se va»: «Si fuera más despacio podría degustar un tanto más los paisajes. Se marcha tan veloz y tienes tanta presión que ese agobio te hace gozar menos de la aventura». Ver para pensar.

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