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'Esperando al diluvio', de Dolores Redondo, un asesino en serie en el Bilbao de los años de plomo

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Es ficción, mas podría haber sido real. En verdad, en ciertas calles del Casco Viejo de Bilbao aún se puede estimar la marca que dejaron las inundaciones de mil novecientos ochenta y tres. Por eso, si bien hayan pasado prácticamente cuarenta años, no es bastante difícil visualizar a Noah Scott Sherrington persiguiendo a John Bibli a entre las cuadrillas que alternan al son de las bilbainadas entre tasca y tasca. Tampoco resulta bastante difícil percibir la humedad de aquellos viajes furtivos que efectuó el asesino ría abajo protegido por el anonimato que da la noche. Dolores Redondo nos acompaña en este viaje por el Bilbao de ‘Esperando al diluvio’ cuando faltan cuarenta y ocho horas a fin de que su nueva novela se ponga en venta. «Estos días son como una montaña rusa». Pues ni tan siquiera el hecho de que haya pasado una década desde el instante en que salió en venta su primer libro le aporta calma a una escritora que vive cada estreno tal y como si fuera el primero. Esta vez, además de esto, abandona a la inspectora Salazar y plantea a sus lectores adentrarse en un nuevo hilo narrativo. Nos invita a efectuar un viaje entre Glasgow y Bilbao tras la pista de un asesino en serie mientras que los dos protagonistas efectúan su particular viaje de busca interna. Historia legendaria negra Todo una parte de un personaje real. John Biblia forma hoy una historia legendaria negra en Escocia. Violó y mató a 3 mujeres en Glasgow en mil novecientos sesenta y ocho. Las 3 jóvenes tenían la regla cuando ocurrieron los hechos y al lado de los cadáveres aparecieron en todos y cada uno de los casos productos de higiene femenina. La hermana de una de las víctimas lo describió como «un hombre con cara de pequeño, bien vestido, educado y de aspecto pulcro». No obstante, los estudiosos jamás fueron capaces de darle caza y hoy en día prosigue siendo un misterio lo que ocurrió con él. A Dolores le maravilló esta historia y asimismo el ‘halo’ que se crea en torno a los asesinatos sin solucionar. Decidió entonces efectuar un retrato sicológico del asesino real que le llevó a meditar que tenía algún enfrentamiento por solucionar. Quizás un episodio de malos tratos en la niñez. Y es que, cuando el temor habita en el sitio donde uno debería sentirse seguro, el hogar familiar se transforma en un averno, donde, se sabe, solo habita el mal. Temor y amor No obstante, en la novela el temor y el amor se transforman en dos pilares esenciales sobre las que se sosten la historia. Realmente, el temor de John Biblia brota del amor. De exactamente la misma forma, Noah Scott Sherrington , el detective ofuscado con dar caza al asesino que se le resiste a la policía escocesa, debe vivir con el temor del que sabe que puede fallecer mañana. «Noah es una metáfora sobre el fin del planeta y de qué manera nos proponemos ese final». Si bien en su caso, es el amor el que le ayuda a proseguir adelante en su propósito. Por eso el Noé particular de Dolores llega a Bilbao siguiendo una corazonada cuando quedan poquitos días a fin de que llegue el diluvio. «Sherrington está al límite», igual que la urbe que se halla a su llegada. Faltan poquitos días a fin de que se celebre la Semana Grande , una celebración que atrae habitualmente a lo peor de la sociedad. El entorno festivo asimismo contrasta con una urbe que es como una olla a presión donde la violencia de ETA puede reventar en cualquier instante y en cualquier esquina. Escenario negro En los llamados ‘años de plomo’ del terrorismo, Bilbao es, además de esto, una urbe sucia y decadente. Todo ello la transforma en « un fantástico escenario negro » donde la polución y la bruma lo anegan todo; donde las ratas gigantes, los yonquis y los indigentes hacen el entorno irrespirable. Es además de esto una urbe llena de ingleses donde alguien como John Biblia no llamaría la atención al ocultarse entre el personal de las navieras que entonces atestaban el puerto de Bilbao. El entorno, que «no está forzado», transforma a la urbe en un escenario insuperable para una novela negra. Mas, además de esto, Dolores Redondo ha querido con este libro hacer su particular homenaje a una urbe que la tiene «enamorada». «Es como un pato feo que se ha transformado en cisne». Prometió a sus lectores bilbaínos que les devolvería el cariño que ha recibido dedicando una novela a una ciudad donde «todo se hace a lo grande». Realmente, les plantea considerablemente más. Por el hecho de que la prosecución a John Biblia asimismo sirve para meditar sobre el significado que tienen la vida y la muerte en nuestra sociedad. Siempre y en toda circunstancia llovizna «En mis historias siempre y en todo momento llovizna ». Dolores redondo hace esta confesión al filo de la ría y con un cielo que amenaza tormenta en Bilbao. En verdad, las historias de Dolores Redondo no podrían comprenderse igual si no estuviesen pasadas por agua. Al fin y a la postre las tormentas torrenciales son la visión externa de lo que viven por la parte interior los personajes. La lluvia torrencial incesante, y por instantes agobiante, de la Trilogía del Baztán no es sino más bien el signo externo de la atormentada personalidad de la inspectora Amaya Salazar . A la joven policía foral asimismo le persiguió la tormenta en dos mil diecinueve en ‘ La cara norte del corazón ‘, donde la pluma de Dolores Redondo deseó que se topara con la asolagación ocasionada por el huracán Katrina. MÁS INFORMACIÓN nueva No Blacklladolid une vino y literatura en una edición nueva en el castillo de Fuensaldaña nueva Si La promesa de Pérez-Reverte Dolores Redondo reconoce que en ocasiones «fuerza» la presencia de la lluvia en sus historias, si bien esta vez no ha sido preciso. La investigación de Noah Scott Sherrington se desarrolla poquitos días ya antes de las inundaciones de Bilbao. Apenas dejó de llover a lo largo de una semana hasta el momento en que el viernes, el día grande de la Semana Grande de Bilbao se desató el diluvio. Las laderas del monte se vinieron abajo enterrando el Casco Viejo de Bilbao. treinta y cuatro personas fallecieron en el mayor desastre natural que se recuerda en la villa vizcaína. Esa asolagación encarna realmente el fin del planeta al que se encaran sus personajes en la novela.

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