Fatiga crónica: Cuando agota estar 2 minutos de pieSalud 

Fatiga crónica: Cuando agota estar 2 minutos de pie

Juana Montero siempre y en todo momento está fatigada. No tiene fuerzas para sostenerse de pie a lo largo de más de 2 minutos y en muchas ocasiones ni es capaz de ducharse por sí sola. Cualquier mínimo esmero físico o bien mental puede dejarla atrapada en una cama a lo largo de un día completo e inclusive semanas. Su fatiga no se reduce con el reposo.

Cuando tiene la energía suficiente puede conducir, sentarse sobre un banco y tomar algo en un sitio sin estruendos. El inconveniente es localizar con quién quedar. Absolutamente nadie cree sus síntomas o bien sencillamente considera que se los inventa. Esta es la realidad de Juana y de muchos pacientes que sufren el síndrome de fatiga crónica, asimismo conocido como encefalomielitis miálgica (SFC/EM). Una enfermedad incomprendida y generalmente relacionada con un inconveniente mental. Mas solamente lejos de la realidad. Diferentes estudios y también estudiosos acreditan que hay un factor biológico tras esta nosología. Más últimamente, un conjunto de estudiosos de la Universidad de Stanford (E.U.) encontraron un biomarcador, mediante una prueba de sangre, que ha identificado con precisión a los enfermos con SFC/EM de los sujetos sanos.

Fatiga discapacitante
El SFC/EM es una condición médica caracterizada por una fatiga crónica prolongada y discapacitante que pervive a lo largo de un mínimo de 6 meses de duración, no asociada a ninguna otra enfermedad existente. Alrededor del veinticinco por ciento de los pacientes más graves están recluídos en cama o bien en casa. Una nosología que, así como otros sintomas persistentes, limita la capacidad funcional y las actividades de la vida diaria de quienes la padecen. A nivel del mundo, se estima que hasta veinticinco millones de personas sufren la enfermedad. Aunque no se dispone de estudios epidemiológicos en España, su prevalencia se estima en en torno a cuarenta y seis casos en todo el país. El enorme inconveniente es que la mayor parte todavía no tiene diagnóstico, en tanto que apenas existen unidades clínicas o bien médicos especialistas.

Una nosología que mostró sus primeros dientes a una joven Juana de veinticinco años, cuando repartía su tiempo entre los estudios y el trabajo. «Me cogía vacaciones para estudiar. Un día estudiaba bien y por la mañana siguiente no podía ni comprender 3 palabras. Me enojaba muchísimo», cuenta Juana. No solo su psique fallaba, asimismo su cuerpo. «Salía mucho a caminar, al campo. Tras pasear me tremían mucho las piernas. A absolutamente nadie más le pasaba. Como explica Jesús Castro, estudioso de la Unidad de Síndromes de Sensibilización Central del Centro de salud Universitario Vall d’Hebron de Barna, la fatiga de estos pacientes es muy, muy diferente a la de una persona sana. «Hablamos de una fatiga extrema, que no mejora con el reposo y que aun puede obligar a continuar a los pacientes múltiples días en la cama por hacer un mínimo ejercicio y/o esmero mental».

Es lo que es conocido como malestar artículo-esmero. «Ante mínimos sacrificios se aguzan o bien se exacerban todos y cada uno de los síntomas en el paciente. Tienen una intolerancia al esmero físico o bien mental, que lo distingue del resto de las nosologías asociadas con la fatiga crónica secundaria, como la esclerosis múltiple, lupus, hipotiroidismo, etc». Este malestar puede activarse en actividades tan mundanas como recortar patatas o bien ducharse. Como es el caso de Juana. «No me puedo bañar todos y cada uno de los días. Me ducho en una banqueta desde dos mil siete. En los mejores días solo puedo sostenerme 2 minutos de pie. Aun sentada en la ducha te pones muy mal. El agua fría no la aguanto y si está caliente me entran mareos, sudoraciones y náuseas».

El inconveniente no está en la psique

La causa del SFC/EM es todavía ignota. Todos y cada uno de los inconvenientes que Juana padecía en su juventud se atribuían a la ansiedad y la depresión, como a trastornos mentales. «En un principio me lo creí pues llevaba un ritmo agobiado de trabajo y estudio, mas cuando paraba jamás me recuperaba». Ante la carencia de contestaciones probó todo género de terapias, aun recurrió a sanadores espirituales. Nada funcionó. Tampoco el tratamiento siquiátrico. «Me ofrecía medicamentos de todo género, como antidepresivos, calmantes y antipsicóticos que solo hacían que me pusiese peor». Su inconveniente no estaba en su psique.

«La SFC/EM no es una enfermedad sicológica. Cada vez se están encontrando más biomarcadores que lo prueban. No obstante, ciertos siquiatras o bien médicos prosiguen pensando que es una cosa que tienen en la cabeza», apunta Castro. Hoy día, se está estudiando en biomarcadores asociados con trastornos neurometabólicos y de las células inmunes. «Está claro que existe algún género de perturbación neuroinmune que está provocando la aparición de la enorme mayoría de estos síntomas».

En lo que se refiere a investigación, lo más relevante ha sido el descubrimiento del biomarcador, mediante una prueba de sangre, por la parte del catedrático de Bioquímica y Genética, Ronald Davis, y su equipo de la Universidad de Stanford. «Si se valida este test diagnóstico no solo puede servir como herramienta diagnóstica, sino más bien asimismo como ayuda en la busca de medicamentos efectivos en frente de la enfermedad».

Estos fármacos no solo deberían combatir la fatiga de Juana, sino más bien asimismo otros síntomas con los que debe convivir en su día tras día como sus inconvenientes para dormir o bien su hiperacuasia. Esto es, la reducción del umbral de tolerancia de los sonidos ambientales. A sus cincuenta y cuatro años dispone de un asistente que le ayuda en sus labores al día un par de días por semana. Espera que con los avances conseguidos y los que están por venir se visibilice la nosología.

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