Primera y última página de la carta de GalileoCultura 

Hallan la carta con la que Galileo trató de evitar la acusación de herejía, perdida durante siglos

La carta original en la que Galileo Galilei esgrimía por primera vez sus argumentos en contra de la doctrina de la Iglesia, que decía que era el Sol el que orbitaba alrededor de la Tierra, se creía perdida durante siglos. Sin embargo, acaba de ser descubierta en un catálogo mal datado de la biblioteca de la Royal Society de Londres, de acuerdo con una investigación publicada en la revista científica «Nature».

La misiva consta de siete páginas, estaba fechada el 21 de diciembre de 1613 y firmada por «G.G.». Su valioso contenido arroja nuevos detalles acerca de los motivos que llevaron a la condena al astrónomo por herejía en 1633.

Galileo escribió la carta a Benedetto Castelli, un matemático de la Universidad italiana de Pisa. El astrónomo manifiesta en ella por primera vez que la investigación científica debía liberarse de la doctrina teológica.

El científico esgrimía que las referencias bíblicas sucesos astronómicos no deberían ser entendidas literalmente, puesto que los escribas habían simplificado las descripciones en aras de que pudieran ser comprendidos por todo el mundo. Y que las autoridades religiosas, que argumentaban lo opuesto, no tenían competencias para juzgar.

Lo más importante es que en ella razonaba que el modelo heliocéntrico de la Tierra que orbita el Sol, propuesto por el astrónomo polaco Nicolaus Copérnico 70 años antes, en realidad no era incompatible con la Biblia. Aquello supuso el comienzo de su batalla con las autoridades religiosas que le valió una condena por herejía y arresto domiciliario de por vida.

El astrónomo argumentaba entonces en su defensa que los clérigos habían alterado el lenguaje de su carta original, haciéndola más incendiaria, algo que no se había podido demostrar porque no se había encontrado.

Galileo escribía miles de cartas (algunas de ellas auténticos tratados científicos), que fueron copiadas y distribuidas a su vez. Esta misiva no fue una excepción. Dos versiones han llegado hasta nuestros días: una que fue enviada a la Inquisición en Roma otra con un lenguaje más suavizado. La existencia de ambas siempre ha creado una confusión acerca de cuál de las dos era la original.

Los historiadores saben que Castelli le devolvió la carta de 1613 a Galileo. Y la que se conserva en los Archivos Secretos del Vaticano, fue enviada por un fraile dominico llamado Niccolò Lorini el 7 de febrero de 1615 a la capital italiana. El 16 de febrero de 1615, Galileo escribió a su amigo Piero Dini, un clérigo de Roma, sugiriendo que la versión que Lorini había enviado a la Inquisición podría haber sido adulterada. Adjuntó a esa carta una versión menos incendiaria del documento, que dijo que era la correcta, y le pidió a Dini que la transmitiera a los teólogos vaticanos.

En esa misiva dirigida a Dini, el astrónomo se queja «crueldad y la ignorancia» de sus enemigos y expone su preocupación de que la Inquisición «pueda estar siendo engañada en parte por este fraude que está dando vueltas bajo el manto del celo y la caridad».

La carta recién descubierta es la misma que fue enviada por Lorini a Roma, pero con cambios y borrones reveladores. Por ejemplo, Galileo se refirió a ciertas proposiciones en la Biblia como «falsas si uno usa el significado literal de las palabras». La palabra «falsas» aparece tachada y fue reemplazada por «una mirada diferente de la verdad». Esto sugiere que Galileo moderó su propio texto, de acuerdo con «Nature».

La Razon

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