Irene Vallejo: «Un libro leído es la huella de un viaje, una experiencia vivida»Cultura 

Irene Vallejo: «Un libro leído es la huella de un viaje, una experiencia vivida»

Irene Vallejo (Zaragoza, mil novecientos setenta y nueve) ha conseguido que su ensayo El infinito en un tallo (Siruela) -premios El Ojo Crítico,
Los libreros aconsejan y Nacional de Ensayo-, se transforme en un best seller. Con esta personal indagación en La invención de los libros en el planeta viejo, como reza su subtítulo, se ha
ganado
a miles de lectores y está a puntito de traducirse en múltiples países. Vallejo consigue que la enorme erudición de la que hace gala no entorpezca un estilo diligente que nos da una agradable lectura.

Su ensayo es una declaración de amor a los libros y, en frente de pesimistas fatalistas, pone de manifiesto su fe absoluta en que nunca van a desaparecer, como explica en una entrevista últimamente publicada en estas páginas. De esta manera, apunta que exactamente la Historia del libro es «un testimonio prácticamente increíble de supervivencia en condiciones realmente difíciles, con caídas de imperios, con instantes de guerra, de saqueos, de dictaduras, de pobreza, de analfabetismo. Y, pese a todos esos tiempos tan bastante difíciles que el libro siempre y en todo momento debió atravesar, ha logrado sobrevivir».

Doctora en Lingüística Clasica por las universidades de Zaragoza y Florencia, es autora asimismo de las novelas La luz enterrada y El silbido del arquero, entre otros muchos títulos, y coopera en múltiples medios.

¿Qué libro/libros tiene entre manos o bien termina de leer?

Elogio de la debilidad (Galaxia Gutenberg), de Gustavo Martín Garzo. Una exquisitez.

¿Qué le llevó a escogerlo? ¿Qué le está pareciendo?

Me maravilla todo cuanto escribe Gustavo, admiro su escritura deslumbrante y cristalina. Elogio de la debilidad es un libro fantástico, indispensable, que lanza luz sobre nuestro dudoso presente: un tapiz de frágiles reflexiones sobre el papel que desempeñan el placer, la bondad, los cuidados y el arte en nuestras vidas débiles.

¿Libro en papel o bien electrónico?

Trabajo frecuentemente con pantallas. No obstante, para la lectura prefiero la inmersión sensorial que ofrece el libro en papel: tacto, oído, vista, olfato. Un libro leído es la huella de un viaje, una experiencia vivida. Me conmueve que exista un objeto que puedo mirar, acariciar y rememorar.

¿Tiene algún género preferido?

Soy promiscua y glotona, siempre y en todo momento tengo entre manos múltiples libros de diferentes géneros al tiempo.

¿Autor/es de cabecera?

Heródoto y Montaigne. Encima del escritorio me acompañan siempre y en toda circunstancia Fernando Pessoa, Natalia Ginzburg y Luis Landero, a los que asisto en instantes de sequía de palabras.

¿Cuenta con algún rincón de lectura?

Leo en cualquier parte, siempre y cuando puedo, aun mientras que cocino o bien le doy la cena a mi hijo. Una mano en la cuchase, la otra en un libro. Conforme Gustavo Martín Garzo, «los cuentos nos afirman que el paraíso está en el planeta y hay que vivir tal y como si fuera posible alcanzarlo».

¿Dedica a la lectura un tiempo concreto?

Desde la maternidad, he refinado el arte de improvisar. El día de hoy más que jamás, el viento se lleva los planes y las horas.

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