Tecnología 

«La impresión 3D es, en medicina, lo que el simulador de Fernando Alonso para conducir ya antes de la carrera»

Fue ya hace dieciocho años cuando el cirujano maxilofacial Pedro Martínez Seijas (mil novecientos sesenta y ocho) se encontró con la impresión 3D en su carrera. Era el año dos mil uno y con una imitación de un escáner en la mano pensó: «Si pudiese tener esto entre mis manos podría operar ya antes al paciente». Desde ahí empezó a pesquisar y, desde ese momento, prácticamente trescientos pacientes han pasado por sus manos usando la herramienta 3D en diferentes formas.

La impresión 3D o bien fabricación aditiva es parte integrante de la famosa IV Revolución Industrial. Se aplica en diferentes áreas y la salud es una de ellas, donde las posibilidades de mejora son infinitas. Pacientes con deformidades craneofaciales, deformidades oncológicas de cráneo y cara, reconstrucciones maxilofaciales… son los retos a los que este avance en tecnología ofrece un solución que, hasta ese momento, el doctor Martínez Seijas solventaba de forma estandarizada. «Utilizábamos prótesis que debías premoldear en el quirófano», recuerda. «Ahora ya vas con una prótesis premoldeada, ganando tiempo y seguridad, al tiempo que las recuperaciones de los pacientes son más rápidas», explica, sin olvidar la primera operación en la que empleó la fabricación aditiva. «Era una señora a la que le faltaba la mitad de la quijada. Hicimos una copia del maxilar que tenía sano para el lado enfermo», recuerda. Era el año dos mil uno y, por entonces, charlar de impresión 3D era pura ciencia ficción.

Seijas, asimismo formado en ingeniería médica, define la impresión 3D como «la herramienta que ayuda al médico a poder operar al paciente ya antes de ello y hacer estructuras y simulaciones a la medida del propio paciente para llegar a quirófano con los deberes hechos». Se trata de una «medicina personalizada» pues «al estar hecha a la medida, le damos al paciente lo que necesita».

Trabajo en grupo
Una de las claves de este avance en tecnología debe ver con la seguridad que aporta al cirujano en el momento de operar. «Fernando Alonso emplea un simulador de circuitos para prever lo que verá. Entonces se amolda conforme la lluvia, la carretera y demás, mas el circuito se lo sabe de memoria por el hecho de que lo ha hecho miles y miles de veces. La impresión 3D es en medicina lo que el simulador de Fernando Alonso para conducir en el circuito de Monza ya antes de salir a la carrera», ejemplariza. «Y a mi como cirujano -sigue- eso me aporta mucha información y seguridad. Y al paciente lo mismo».

Todo el proceso empieza como viene siendo habitual: haciendo las pertinentes pruebas al enfermo. La información que consigue del escáner, de la resonancia, etcétera, y con el permiso del paciente, la manda a un ingeniero que se hace cargo de hacer simulaciones. De esta forma pueden seleccionar cuál es la mejor intervención. «Hay veces que para un mismo inconveniente hay diferentes soluciones», recensión, mas al quirófano solo puede ir con una. «Con la simulación virtual y los modelos sobreimpresos en la red de redes, tu puedes operar múltiples veces al propio paciente y buscar la mejor solución», explica. La quijada del paciente, el cráneo, la columna vertebral… cualquier parte es examinada por el equipo basándonos en un modelo tridimensional que el ingeniero diseña en un ambiente virtual no inmersivo. «Sobre eso se trabaja y produces la prótesis precisa para solventar la zona perjudicada. Es un proceso de eliminar y poner», asegura. Una vez efectuado el diseño del biomodelo, una tercera persona se hace cargo de imprimir la prótesis en impresoras profesionales certificadas para empleo médico. «Es una orquesta y todo debe estar realmente bien afinado», insiste.

En más o menos una semana, la prótesis que se marcha a implantar al paciente está ya lista. Son el polimetilmetacrilato o bien titanio de grado médico los primordiales materiales en los que se imprime la pieza, puesto que son materiales biocompatibles y también implantables.

«No es la panacea»
Los beneficios de la impresión 3D son incontrovertibles. «Es una herramienta tecnológica muy válida que nos está dejando dar un salto cualitativo muy grande cara la medicina y cirugía adaptada que, indudablemente, es el presente», señala. Mas Martínez Seijas advierte asimismo que «no es la panacea» ni se puede emplear en todos y cada uno de los pacientes. «Únicamente para casos complejos, en los que es precisa una reconstrucción a medida», recensión. «La mayoría de los casos se prosiguen operando con el buen saber de médicos y cirujanos», agrega.

En este sentido, tiene mucho que ver la relación médico-paciente. «El enfermo no puede eludir la tecnología y explicárselo es en ocasiones complicado. La clave -agrega- es la relación de confianza que se establece entre ambos».

Con cariño, recuerda una operación que efectuó el año pasado a un paciente al que le faltaba prácticamente toda la quijada. «Le hicimos una prótesis impresa en 3D de titanio de grado médico para reconstruírsela. Son situaciones por las que me hice médico», recuerda. Y es que la cara es la carta de presentación de cualquier persona. «El paciente agradece infinito una solución que le haga ser normal», asegura.

Por esta razón, proseguirá ejercitando. Y asimismo enseñando. España, considera, va por el buen camino en el desarrollo de la impresión 3D en la sanidad, un servicio libre tanto en el área pública como privada. «La impresión 3D debe llegar a niveles más altos. Y somos capaces», asegura sin ningún género de dudas, mas apunta que es un labor de todos, tanto de los profesionales como de los políticos.

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