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La innovación tecnológica al frente la Inteligencia Artificial, ocasiones y peligros

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Hoy os quiero plantear con ciertas actualizaciones el tema y en parte el contenido de un articulo que escribí en el mayo de dos mil diecisiete en ‘Noticias Cuatro’ sobre el futuro de la humanidad. Una breve reflexión que, tras un paréntesis prácticamente 3 años de una pandemia asoladora y un año de guerra que está revolucionando equilibrios y economías, es de nuevo completamente actual pues la Inteligencia Artificial es el terreno de juego de la competición entre las dos grandes potencias mundiales que proyectan ya su despliegue al espacio. El desarrollo tecnológico es irrefrenable y prosigue viajando a velocidad exponencial. La disrupción ha llegado a todas y cada una de las actividades personales y empresariales creando nuevos ambientes de entretenimiento, de negocios y nuevas costumbres. La necesidad de compensar, por servirnos de un ejemplo, la ausencia física en las compañías a raíz de ‘block down’ pandémico ha ampliado el conocimiento y la utilización de la tecnología, agregando a la operatividad empresarial el trabajo a distancia . Bien, la disrupción prosigue y hoy tiene como elemento central el desarrollo de la inteligencia artificial. Se mueven los grandes Unicornios, se lanza el Metaverso, se habla de Inteligencia Artificial generativa ya comienzan a verse plataformas de Inteligencia Artificial que dejan al usuario, escogido un tema, de producir autónomamente los relativos contenidos, artículos o presentaciones . La robótica al tiempo ha comenzado a reemplazar el trabajo de los humanos. El único aspecto nuevo que hoy resulta más evidente y que debemos estimar, en particular, los europeos tras esta desapacible experiencia de la guerra, es que todo estos nuevos horizontes tecnológicos no son exentos de un alto consumo de energía. Es cierto que la tecnología puede asistir a producir eficacia, mas esto no soluciona la urgente necesidad de independencia energética europea cuanto más imprescindible para continuar el paso y la evolución de la innovación «virtureal». Se han hecho muchos estudios: una investigación del Foro de discusión Económico Mundial precedente a la Pandemia, afirmaba que si un ocho por ciento de los puestos hubiesen sido reemplazados por robots, en dos mil veinte este porcentaje se hubiese elevado al veintiseis por ciento . Conforme otro estudio de la temporada, McKinsey estimaba que con los avances en tecnología, en E.U., se podían mecanizar el cuarenta y cinco por ciento de las labores existentes. En exactamente la misma línea, un informe de la Universidad de Oxford que afirmaba que en los próximos veinte años van a ser sustituidas por robots setecientos profesiones (el cuarenta y siete por ciento de las actividades en las que trabaja la Población A nivel económico Activa). Esto significa mil seiscientos millones de puestos. La posibilidad de que estas previsiones prosigan actuales y se están ya efectuando se fundamenta en el enorme avance de la tecnología, en la disponibilidad de una gran cantidad de informaciones («el big data»), en la necesidad de una mayor eficacia y mejora de la productividad. Esta son las preguntas a las que tras cinco años aún no se hado respuesta: ¿Va a ser sustentable un planeta en que la población mundial proseguirá incrementando y con ella la esperanza de vida, al paso que la inteligencia artificial irá reemplazando una buena parte de la actividad humana? Si es esperable que la inteligencia artificial va a mejorar la productividad, aportando una reducción de los costos y entonces de los costes de productos y servicios, entonces, ¿qué va a pasar con las personas, con su trabajo? Y una pregunta más: ¿la esencial cantidad de puestos que se van a perder con el uso de la inteligencia artificial va a ser compensada por las nuevas profesiones hijas de esta cuarta revolución industrial? Las tesis son diferentes y dependen de los países que se examinen. Por servirnos de un ejemplo, en los países más desarrollados se han vivido otras revoluciones y siempre y en toda circunstancia en todos y cada una de ellas se ha dudado de un saldo positivo entre puestos perdidos y nuevos. Mas al final, los nuevos trabajos han compensado los perdidos. Si fuera así asimismo en nuestros tiempos, el interrogante es, ¿quién tiene más peligro de perder el trabajo y cuáles serían los nuevos trabajos? Conforme múltiples estudios de los años pasados que están reafirmados hoy, las personas que más peligro tienen de perder el trabajo son las que tienen menor nivel de conocimiento, al paso que las personas con más nivel tienen más ocasiones de no perderlo siempre y cuando su capacitación sea continua. Respecto a los nuevos trabajos, conforme ciertos estudios del año ’17 que estimo totalmente actuales, el Observatorio de demografía y diversidad del IE, dirigido por el Prof. Rafael Puyol, señalaba que los campos que hubiesen dirigido la contratación eran: a) El campo tecnológico y de I+D+I b) La salud y el bienestar c) El turismo y el ocio d) La energía e) La ingeniería ambiental f) Biotecnología y la ingeniería genética g) La capacitación Al paso que las profesiones emergentes serian: 1) Consultores de aplicaciones informáticas dos) Los Growth Hackers tres) Programadores de aplicaciones móviles cuatro) Responsables de seguridad informática cinco) Especialistas en learning analitics seis) Gestores «cloud». En contraste a lo que ocurría anteriormente estar en las nubes va a ser muy provechoso. siete) Ciberabogados ocho) Nanomédicos o médicos ingenieros nueve) Técnicos sociosanitarios diez) Neuropsicólogo empresarial once) Médicos personales doce) Estudiosos educativos trece) Abogados matemáticos catorce) Arquitectos informaticos quince) Artistas digitales dieciseis) Especialistas en 3D diecisiete) Especialistas en robótica y mecatrónica Estas previsiones ya son una realidad, reformar en la manera y sobre todo en la sustancia el presente sistema educativo es urgente. Dotar a los jóvenes de las herramientas precisas para las nuevas profesiones es una prioridad. Al tiempo, las personas que ya trabajan deberán alinear continuamente sus competencias a los nuevos perfiles demandados para no perder el trabajo o, si lo pierden, precisarán nueva capacitación para regresar a recobrarlo. Más difícil sería si los nuevos trabajos no compensaran a los nuevos. Esta hipótesis determinaría un serio problema que ya hoy vemos claramente: de qué forma asegurar la supervivencia de quien pierde el trabajo sin poderlo recobrar de manera fácil o de quién no lo halla. ¿Sería sustentable reducir el horario de trabajo sosteniendo los sueldos a fin de que trabaje más gente? ¿Sería sustentable un ingreso de supervivencia pese a su alto costo? Como afirmó Bill Gates a Davos, ¿los robots van a pagar la seguridad social a los humanos? No cabe duda que estos son los temas de nuestros días. Es ahora cuando debemos planear y prepararnos para lo que viene, si no la velocidad exponencial de los avances en tecnología podrían cogernos desprevenidos. Sobretodo es ahora cuando, con el avanzar de la Inteligencia Artificial y de sus extensiones generativas, debemos acrecentar nuestra conciencia sobre el utilizo de la tecnología . Debemos estimar las ventajas en concepto de eficacia y de nuevas ocasiones de servicios mas asimismo los peligros derivados de la utilización que se puede hacer de las informaciones que producimos comenzando desde nuestro comportamiento hasta nuestro pensamiento para manipular informaciones y conciencias. Un nuevo planeta donde la poca desarrollada conciencia crítica, que es la única a dar la supremacía del humano sobre la tecnología, no va a ser suficiente. Este planeta aún poco explorado y bastante difícil de ordenar precisará que el derecho haga su parte. Gracias por vuestra atención.

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