Economía La lombricultura abona el futuro del campo de España

La lombricultura abona el futuro del campo de España

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La lombricultura o vermicultura es la cría y producción de lombrices para tratar restos biológicos orgánicos y reciclarlos como abono al que tiene por nombre humus de lombriz o vermicompost. Eficaz, ecológico y sustentable, mas no nuevo. Los viejos egipcios ya sabían que las lombrices ‘ayudaban’ a la fecundidad del Val del Nilo. Aristóteles las llamó «los intestinos de la tierra». Y Darwin escribió el libro «La capacitación de la tierra vegetal por acción de las lombrices, con observación de sus hábitos». Fue en EE.UU, en los años cuarenta, cuando empezó la cría con fines económicos. «El vermicompost se identifica por una mayor concentración de nutrientes y mayor carga microbiana. Las lombrices asimilan la materia orgánica fresca y la mineralizan, la transforman en inorgánica, que es como precisan las plantas que estén los nutrientes», explica Raúl Ortega, doctor de Edafología y Química Agrícola del Departamento de Agronomía de la Universidad de Almería.

Nostoc Biotech, firma vanguardista en España en la producción de humus de lombriz, fue fundada en dos mil catorce por Enrique Cat y Guillermo Herrero. Cat abandonó la carrera de Biología y unió su destino a Herrero, especialista en la materia. Con más de veinte empleados, facturan sobre los 3 millones y en 3 años prevén generar veinte.000 toneladas, tresdoblando las seis mil actuales. Su planta de producción primordial está ubicada en la localidad cacereña de Peraleda de la Mata.

El proceso es complejo, apunta Herrero: «Para conseguir la mejor calidad, los estiércoles proceden de exactamente los mismos lugares. Son animales que comen en el campo. La microbiología de sus heces es rica y variada. Precompostamos con una maquinaria que desarrolla humedad entre el cincuenta y sesenta por ciento . Además de esto, se voltea para conseguir una temperatura entre sesenta y cinco-setenta grados. En este proceso tardamos un mes, mas no es una compostación finalizada. Hay que dejar enfriar hasta veinticinco o veintisiete grados y entonces la lombriz transforma ese precompost en humus. Al final, el proceso dura entre ocho y diez meses».

En el mundo entero existen ocho.000 géneros de lombrices, mas en vermicompostaje se utilizan dos especies llamadas «lombriz roja californiana»: la Eisenia Foetida y la Eisenia Andrei. «En Vermiduero empleamos la Eisenia Andrei, si bien en la práctica están mezcladas», asevera Nazaret Aparicio, cofundadora de esta compañía al lado de su pareja Samuel Sanz, geógrafo. Herrero afirma que, pese al nombre ‘californiana’, es euroasiática. «Es una lombriz que siempre y en toda circunstancia ha vivido en los bosques de Europa. Una se transforma en mil quinientos en un año», agrega. Vermiduero está en Roa (Burgos). «Empezamos a dar forma al proyecto al final de dos mil dieciseis. Comercializamos desde el año pasado. Aún estamos en fase de expansión y nuestra producción es de seiscientos toneladas anuales», comenta Aparicio. En sus instalaciones emplean estiércol equino de una yeguada próxima. 

El marco regulativo presenta contrariedades. Por eso hay que tener en consideración diferentes reglamentos ya antes de pedir permisos. Herrero mantiene que las administraciones charlan de sostenibilidad y ecología, mas entonces la realidad es diferente. Le acredita haber montado cincuenta explotaciones: «Es considerablemente más simple hacer una piscina con plutonio que tener una explotación de lombricultura. Cuando solicitas una licencia existen muchos inconvenientes y dificultades». Aparicio apunta que «el producto está clasificado como una enmienda orgánica, no llega a ser considerado un fertilizante».

Otra de sus ventajas es que una tonelada de humus equivale a doce toneladas de estiércol vacuno y a cuatro toneladas de compost. Además de esto, el humus de lombriz se presenta como seria opción alternativa a los fertilizantes químicos, en constante escalada de costes. Para Aparicio, se trata de productos diferentes: «Resulta más simple cotejar el humus con otros productos orgánicos como el estiércol o el compost. El encarecimiento de los fertilizantes químicos favorece que la gente se interese por el humus de lombriz».

Cambio de mentalidad
Conforme Ortega, «si se efectúa una administración integrada desde cierto punto de vista ecológico, puede ser una alternativa suficiente y resolutiva». Herrero piensa que se trata de un tema de mentalidad: «Nuestros productos marchan mejor que los fertilizantes químicos. Cuesta mudar la manera de actuar en la agricultura, que tiene mucha inercia, mas hay una explosión».La Universidad de Almería ha testeado el humus de lombriz de Nostoc en el cultivo intensivo de la provincia. «Inicialmente lo probamos con pimientos en un invernadero. Logramos unos resultados bastante notables en lo que se refiere a calidad y producción», notifica Ortega. El conjunto de investigación RNM novecientos treinta y cuatro (“Agronomía y Medio Ambiente”) de la Universidad de Almería asimismo trabaja en proyectos relacionados con la restauración de suelos degradados, suelos que fueron típicamente agrícolas, como los cortijos abandonados hace décadas, que tenían una zona alrededor donde efectuaban cultivo de subsistencia. «Uno de los productos usados para esa restauración es el vermicompost -explica Ortega-. Estamos consiguiendo resultados muy interesantes».

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