La prosa adulta de María José FerradaCultura 

La prosa adulta de María José Ferrada

Se titula «Kramp». K-R-A-M-P, una palabra que no suena a nada identificable pues solo lo es tras haber leído sus ciento dieciseis páginas. Confieso que no soy un lector simple. Busco en un libro algo que me sacuda la raíz, el leño o bien las ramas, y de ser posible todo y al unísono. Sé que no soy el único y que hay quien afirma que eso no es leer. Quizás. Tal vez tampoco vivir sea vivir. Si bien a esta altura, y a mi edad, poco importa lo que es. Importa lo que uno siente que es, y lo que he sentido es que estas ciento dieciseis páginas son las mejores que he leído en el dos mil diecinueve.

Leí «Kramp» en un vuelo. Su autora, María José Ferrada, me la obsequió tras una charla compartida en la Feria de la ciudad de Miami. «Si cualquier día tienes tiempo, puede que te agradaría leerla», prácticamente se excusó. «Es mi primera novela para adultos. Yo hago infantil». Al día después, cuando en el aeroplano abrí la bolsa del portátil para coger los auriculares, allá estaba «Kramp». Comencé a leer ya antes de despegar. Hora y media después, cuando la acabé, me quedé en silencio un buen rato. Faltaban todavía once horas para aterrizar y, frente a la imposibilidad de compartir con absolutamente nadie lo que sentía en ese instante, decidí darme un voto de falta de confianza y regresar a leer. «No es posible que me haya agradado tanto», pensé. Y eso hice: releer. Y fue peor pues fue mejor. La segunda lectura me impactó de otra manera, mas la intensidad fue la misma: descubrí en la historia un planeta tan propio, tan frágil y tan potente que decidí entonces que cuando llegase a Barna me pondría en campaña a fin de que el planeta conociese a esa pequeña y a ese padre que recorren de la mano las páginas de un cosmos tan precioso como el habita Kramp.

La vida desde abajo
¿Por qué razón? pues esta es una historia humilde y emotivamente magistral… eso es precisamente, una clase magistral de lo que debe ser una novela: oraciones cortas, poco ornamento, la mirada de una pequeña que recorre los caminos de un país -Chile- acompañando a su padre, el trasfondo de la dictadura como un nubarrón que jamás descarga mas que nada borra, un hombre que visita ferreterías, que vende tuercas, tornillos y maquinaria mientras que su pequeña lo ve todo, nos lo cuenta todo: cuenta la vida desde abajo, la emoción entera, esa madre que vive extraña a los viajes de su hija, ese padre que es un país entero y esa historia que entra como un cuento por el hecho de que nos llega contada, mas que es la historia de lo universal, de lo que somos todos.

Ferrada no pretende ser lo que no es y eso es lo que da verdad. Cuenta su «Kramp» tal y como si estuviese sentada en un banco y fuera un pequeño huérfano necesitado de una historia regalada. Cuenta espléndidamente, tal y como si los 2 quisiéramos que la vida fuera de este modo, contada de esta forma, con la mirada de lo que aún no está maltrecho, ni manchado, ni perdido. Talento. Verdad. «Kramp». No lean esta novela. Mejor que Ferrada se la cuente.

«Kramp». María José Ferrada
Narrativa. Coalición, dos mil diecinueve. ciento dieciseis páginas. catorce euros

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