Sociedad 

La «Sensación» de regresar a conquistar el planeta

En un país con unos cuarenta y seis millones de habitantes en el que se firman de año en año más de ochocientos licencias federativas de futbol, ganarse la vida como púgil se presenta complicado. El panorama pugilístico de España ha sufrido incesantes avatares durante las últimas décadas, mas en los tiempos recientes la ilusión por este deporte ha vuelto para quedarse merced al desarrollo patente de los gimnasios, el seguimiento mediático y una hornada de jóvenes atletas ambiciosos de coronarse entre las dieciséis cuerdas. Entre los Kerman Lejarraga, Jon Fernández o bien Andoni Gago, se asoma nuevamente al foco informativo –quizá jamás lo abandonó– el alicantino de adopción Kiko Martínez (Caniles, mil novecientos ochenta y seis). A sus treinta y tres años, el de España va a pelear este sábado por el título mundial WBC en el peso pluma en frente de Gary Russell Jr. en el Barclays Center de la ciudad de Nueva York. Un combate que va a ser emitido en la «Noche de Boxeo» de Eurosport en la que la cadena va a contar con una nueva cita de las semifinales de las World Boxing Super Series (Eurosport dos, 21:00 horas).

Uno de los atractivos de los deportes de combate radica en la imprevisibilidad del tema que se resuelve encima de un ring, algo que produce cierto nerviosimo a lo largo de la larga preparación de los pugilistas, puesto que tienen que encauzar múltiples meses de meses de trabajo en unos pocos minutos. «Me encuentro muy deseoso y con muchas ganas de que llegue ya el día para encarar este reto», cuenta Martínez en ABC. El púgil de España, que ostenta un récord de treinta y ocho victorias, siete derrotas y dos empates, va a tratar de quitarle el cinturón al actual vencedor. «Es una riña realmente difícil, mas no imposible. Hemos estado trabajando con mucha alegría, pasión y fe para ganar esta riña. Ya me he enfrentado a grandes vencedores y voy a probar que estoy para luchar con ellos. Creo que voy a ganar», asegura.

«La Sensación», apodo por el que se le conoce, es un pugilista experimentado, mas el primer obstáculo que se halla para sumar un nuevo título planetario en su palmarés es luchar fuera de casa. «Para mí es un orgullo, una motivación y un reto competir en Estados Unidos», expresa. La verdad es que Martínez llega en su mejor instante y con «mucha confianza» tras alzarse con el título europeo EBU en su último combate frente Marc Vidal a fines del pasado año. Además de esto, este pugilista ya sabe lo que es abrocharse un cinturón mundial, puesto que conquistó el del peso supergallo en dos mil trece. Su última ocasión para hacerse con un torneo de esta talla fue en dos mil dieciseis, cuando perdió frente al mexicano Leo Santacruz por KO técnico. ¿Qué ha alterado desde ese momento? «Todo. Llego físicamente mucho mejor, mas asimismo psicológicamente. Tuve un inconveniente familiar en aquella temporada. Mi adiestrador no pudo entrar a USA, me lesioné ya antes de batallar, fueron un cúmulo de factores negativos hasta llegar la riña. Esta vez no me ha pasado, llego al 100 por ciento , contento, motivado y tras ganar un título de Europa», arguye.

Llegar a apresar esta nueva ocasión no ha sido fruto de una casualidad, sino más bien del adiestramiento muy frecuente, prácticamente obsesivo. Algo que reconoce no es innato, más bien esculpido. «Me considero un púgil de mucho trabajo, de mucho esmero y de mucha perseverancia. Soy un púgil trabajador, no un púgil talentoso, no soy un pugilista realmente fuerte, no soy un púgil habilidosísimo, mas sí trabajador», examina el ilicitano. El boxeo es un deporte de una demanda extrema. Poner en juego la salud si bien sea de una manera deportivo precisa de una preparación muy profesional. Se habla por los codos del campo físico, mas el sicológico juega un papel fundamental. «Ese temor ya antes de subir al ring lo tengo siempre y en toda circunstancia, si bien hayan pasado cincuenta riñas. Es una cosa que siempre y en toda circunstancia llevo conmigo, es el temor de apreciar ganar, de estimar continuar triunfando y estar ahí, el temor de perder algo que sueñas. Si no sueñas, no tienes temor, prosigo soñando y deseando ser vencedor del planeta. Cuando a uno se le terminan las ilusiones no tiene temor y prosigo teniendo miedo», confiesa.

Martínez defiende con ímpetu el pugilismo, un planeta que aún cuenta con determinados opositores. Asimismo apunta que los que vienen pegando fuerte desde abajo como Lejarraga son los que van a captar más gente. «No hacen cosas malas, viven sanos, como deben vivir los atletas, es un factor fundamental a fin de que prosiga el boxeo creciendo». De ahí que, alberga la idea de que este deporte se pueda producir a cualquier hora del día, saltándose la barrera horaria que está impuesta por ley en la actualidad. «Creo que deberían emitirse las riñas fuera del horario infantil. Es un deporte olímpico y creo que no se debe echarle tierra al boxeo, no deben ponerle trabas. Sea un deporte más violento o bien menos violento es un deporte olímpico y hay que respetarlo», incide.

Fuere como fuere, el boxeo de España vuelve a estar en portada y la ocasión de continuar haciendo historia está a cargo de este pugilista. «Mi meta es ser de nuevo vencedor cueste lo que cueste», afirma. Martínez desea regresar a sentir la sensación de conquistar el planeta sobre un cuadrilátero.

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