Las futuristas invenciones que Julio Verne imaginó en sus libros y se hicieron realidadEducación 

Las futuristas invenciones que Julio Verne imaginó en sus libros y se hicieron realidad

El día de hoy se cumple el ciento quince aniversario del fallecimiento de Julio Verne, el considerado padre, al lado de H. G. Wells y Mary Shelley, de la ciencia-ficción. Adelantado a su tiempo, el escritor inventó para sus relatos avances en tecnología que en su tiempo eran impensables y nos trasladó a un planeta mágico, lleno de aventuras y viajes, dentro y fuera de la tierra que, exactamente en estos instantes de confinamiento, pueden ser una enorme fuente de evasión.

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En verdad, su legado ha adquirido tanta relevancia, que ha servido de inspiración de un movimiento cultural y estético, llamado «steampuk», de carácter retrofuturista. Bajo su influjo, la tecnología a vapor y la temporada británica victoriana prosiguen siendo predominantes, aparte de los más distintos elementos de la ciencia ficción o bien de la fantasía. Y acá en su capacidad de soñador es donde deseamos pararnos: ¿exactamente en qué acertó Verne?

Hay que apuntar que el de España Isaac Peral reconoció haberse inspirado para su prototipo de submarino de propulsión eléctrica en el Nautilus de «20.000 mil leguas de viaje submarino». La cronista de Norteamérica Nellie Bly no se conformó con ser la primera mujer en dar la vuelta al planeta, ni en hacerlo en menos días que el personaje literario Phileas Fogg, deseó además de esto parar en Amiens a lo largo de su travesía para visitar al profesor Verne. Por su lado, Yuri Gagarin, el vanguardista astronauta, reconoció en una ocasión sin que su voz titubeara: «Ha sido Verne quien me ha hecho decidirme por la astronáutica».

Y es que Verne, natural de Nantes en mil ochocientos veintiocho, vivió en primera persona de qué forma en las próximas décadas el planeta postnapoleónico era transformado radicalmente por el desarrollo mareante de los medios de transporte, que cambió la concepción del planeta y del tiempo. Desde ese pasado en ebullición, Verne fue capaz de atisbar el futuro y sembrar su añoranza en múltiples generaciones.

Mas prosigamos. Trenes de gran velocidad, rascacielos de cristal y acero, centros comerciales, vehículos impulsados por gas, calculadoras, faxes y una red mundial de comunicaciones (internet). De esta manera imaginaba Verne el París de mil novecientos sesenta, como quedó perseverancia en un manuscrito terminado en mil ochocientos sesenta y tres y que descubrió su tataranieto en mil ochocientos noventa y ocho encerrado en un cofre. «París en el siglo veinte», como lo tituló el escritor galo, fue publicada en mil novecientos noventa y cuatro. Esta obra, rechazada por su editor frecuente por considerarla fatalista, cuenta la historia de un joven idealista que lucha por lograr la dicha en el entorno materialista que Verne imaginaba para mil novecientos sesenta. ¿Actual o bien no?

Una de sus grandes anticipaciones fue las relacionadas con el viaje a la Luna. Por ejemplo: en el primer viaje experimental de la novela «De la Tierra a la Luna» (mil ochocientos sesenta y cinco) hay tripulación animal. En la realidad, el primer ser vivo que viajó al espacio fue la perra Laika. Y, sobre la llegada de Armstrong y demás astronautas a la luna,Verne acertó muchos detalles de ese histórico viaje llevado a cabo en mil novecientos sesenta y nueve a nuestro satélite mas un siglo ya antes, en mil ochocientos sesenta y cinco. Fundamentaba su relato en los avances científicos de aquella temporada.

O bien en su relato «Robur el Conquistador» (mil ochocientos ochenta y seis), que Verne se imagina el helicóptero pues se sirve del diseño que había hecho Gabriel La Landelle (mil ochocientos doce-mil ochocientos ochenta y seis), al que conoce personalmente, para concebir un transporte que, impulsado por hélices, atraviesa las páginas de su libro.

Y en estos tiempos de preocupación por el cambio climático, recordemos que en «La esfinge de hielo» demanda la inminente extinción de las ballenas y en «El testamento de un excéntrico» llamó la atención sobre la polución de la industria petrolera.

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