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Latrocinio nacionalsocialista de recursos artísticos

Desde la caída del Muro de Berlín hemos asistido a un renacer de estudios, biografías, exposiciones, novelas o bien películas, que han comenzado a cubrir un vacío hasta ese momento clamoroso: el del expolio nacionalsocialista de recursos artísticos. Aparece ahora una obra ejemplar en la que Miguel Martorell lleva trabajando de forma intermitente algo más de 2 décadas. Un portentoso fresco de lo que fue el saqueo cultural que acometió el III Reich conforme fue ocupando Europa. Como se señala desde exactamente el mismo prólogo, este libro tiene «algo de biografía colectiva. Por sus páginas pasan
jefes nazis, financieros y especuladores de múltiples países europeos, marchantes y galeristas, reputados historiadores del arte, mafiosos franceses, aventureros de diverso pelaje, contrabandistas».

Protegido en la documentación que recabó al finalizar la II Guerra Mundial Theodore Rousseau, Martorell rastrea los difusos perfiles de Alois Miedl, quien fuera el primordial agente en Holanda de Walter Andreas Hofer, a la sazón el enorme marchante de arte del número 2 del régimen nacionalsocialista, Hermann Goering.

Por sus páginas pasan jefes nazis, financieros y especuladores de múltiples países europeos, marchantes, galeristas…

Con un pulso narrativo vibrante, el creador nos enseña las distintas funciones que cumplió el planeta del arte en el cosmos nacionalsocialista. En lo ideológico, triunfó el arte «puro» alemán frente al «degenerado» de vanguardia -aunque hubo cierta condescendencia con la arquitectura funcionalista, el cine de Leni Riefenstahl…-. Si bien, evidentemente, jamás pudo definirse exactamente en qué consistía esa «pureza» artística, la verdad es que inspirados en el völkisch, se primaron las obras figurativas que exaltaban las presuntas tradiciones y valores propiamente germanos. El gusto por la tierra, la naturaleza, lo rural y los valores perennes del ser alemán llevó a que se impusiese entre las elites nazis, la querencia por los viejos maestros germanos y flamencos de los siglos XV al XVII y por los paisajistas alemanes decimonónicos.

Siniestra lógica
En lo económico, produjo pingües beneficios en el campo particular, aunque fracasó en lo oficial, donde la corrupción -estructural en III Reich- llevó a que aquel saqueo no cumpliese la función que pudo haber tenido en la obtención de divisas extranjeras. La inundación del mercado con aquella gigante oferta, al paso que favoreció la proliferación de farsantes. La siniestra lógica del régimen de Hitler, llevó al expolio en la Europa occidental y a un incansable genocidio cultural en la oriental. Mientras que en el oeste, el III Reich respetó los muSeos públicos y las propiedades de las confesiones religiosas, en el este asimismo persiguió terminar con la memoria eslava.

Miedl, personaje equívoco que supo moverse con excepcional habilidad en los terrenos paralegales generados en los recovecos y contornos de poder del III Reich fue, por encima de todas las cosas, un hombre de negocios. Cuando perdió la situación de privilegio que tenía en Alemania, se trasladó a Holanda. Allá prosiguió haciendo fortuna como marchante, estafador, banquero, empresario y, consecuencia de ello, accionista y dueño de impresionantes inmuebles como el castillo ¡con foso! de Nyenrode. En él festejó fiestas -recordables por diferentes motivos- a las que asistían lo más granado del nacionalsocialismo y el colaboracionismo.

A la España de Franco
Devoto esposo de Dora Fleischer, cuyo origen judío la exponía de forma trágica en la Europa del III Reich, fue sensible, y a veces solidario si bien siempre y en todo momento de forma interesada, con la prosecución que padecieron los hijos de Sion. Esa se transformaría en su primordial coartada para procurar explicar su trayectoria a lo largo de la guerra cuando, tras el hundimiento nacionalsocialista, procuró garantizarse un futuro por medio de la importación, por vías legales y también ilegales, de cuadros y otros recursos artísticos, valores, acciones o bien títulos de deuda a la España de Franco -a propósito, no sin la ayuda y connivencia de personas bien posicionadas en la Dictadura.

«El expolio nazi». Miguel Martorell
Ensayo. Galaxia Gutenberg, dos mil veinte. quinientos ocho páginas#22,70 euros

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