Economía Los robots colaborativos exploran nuevas fronteras

Los robots colaborativos exploran nuevas fronteras

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Los ‘cobots’ o bien robots colaborativos procuran conquistar nuevas fronteras. Codo con codo con sus compañeros humanos, son ya parte esencial de númerosas factorías, mas ahora procuran pasar al siguiente nivel: conquistar ámbitos en los que su presencia todavía es anecdótica y desembarcar de forma masiva en las pequeñas y medianas empresas. Diseñados para efectuar los trabajos repetitivos y de bajo valor añadido, están muy implantados en la automoción, mas cada vez tienen más presencia en otras actividades fabriles, como la alimenticia o bien la farmaceútica. Y empieza a ser una presencia cada vez menos anecdótica en pequeños talleres, algo que conforme Jordi Pelegrí, country mánager de Universal Robots en España y Portugal -fabricante de brazos robóticos colaborativos industriales- patentiza «el desarrollo exponencial» de una tecnología en la que España no sale mal parada de entre los países de nuestro ambiente. Específicamente, y conforme datos de la asesora Altran, España está en el cuarto puesto en Europa en lo que se refiere a robótica industrial, tras Alemania, Italia y Francia.

Una de los beneficios de contar con esta clase de robots es que las compañías pueden ser más competitivas en costos al mecanizar los procesos repetitivos en los que el humano no aporta «mucho valor añadido». Es en esos trabajos donde el robot actúa, con lo que el obrero se va a centrar en efectuar labores más creativas. Esto provoca ganar en productividad y que se dediquen más recursos a I+D y a buscar otras tendencias en el mercado.

Impacto en el uso

¿Destrozan empleo estos compañeros mecánicos? Pelegrí lo niega, y le basta un solo dato para explicarlo: «Los países donde hay tasas de paro más bajas son aquellos que tienen más número de robots por habitante, como es el caso de Corea del S. y de Alemania». Allá, de la misma manera que debe pasar en España, explica, no se escoge entre obrero o bien robot sino es una cooperación entre los dos, «lo que ayuda a ser más competitivos en este planeta poco a poco más global». Y es que, conforme el directivo de I+D de Altran España (Capgemini), Miguel Arjona, un cobot «siempre debe tener el componente de cooperación con la persona, sobre todo en la fase final de la línea de producción».

La verdad es que esta solución que ayuda a las pequeñas y medianas empresas a contar con una tecnología económica y que le deja flexibilizar sus procesos de producción, cada vez se está democratizando más. Ya no solamente se usan en el ambiente industrial sino son cada vez más, o bien de este modo lo cree Pelegrí, el género de aplicaciones que se les asigna a estos cobots, que además de esto, son cada vez más simples de manejar. «Hay una eclosión de aplicaciones muy diferentes que engloban desde la entrega de pedidos a domicilio a robots para fisioterapia».

Aparte de su creciente empleo, se está forjando asimismo una potente industria de fabricación de cobots

Es este el campo donde trabaja Adamo, el primer robot fisioterapeuta del planeta, de España, que emula las terapias manuales utilizando aire comprimido. Ayuda al fisioterapeuta a reducir listas de espera, pues mientras que el profesional efectúa otra terapia, el robot puede ir atendiendo a los pacientes que conoce, explica el Managing Directivo at Future Sense, Carlos Jiménez, empresa responsable de Adamo Robot. La primera sesión se efectúa con el fisioterapeuta, el responsable de marcar de forma virtual los puntos de la espalda que el robot debe tratar y el tratamiento que debe dar. De esta manera, «Adamo memoriza los datos de cada paciente en la nube y en las próximas sesiones el robot ya conoce lo que debe hacer, sin precisar que el fisio esté delante», explica Jiménez. También, no es preciso que siempre y en toda circunstancia vaya a exactamente la misma consulta pues Adamo crea un historial médico virtual que deja al paciente percibir el tratamiento desde cualquier clínica pertrechada con este robot.

Es esta eclosión de aplicaciones la que va a permitir crear en torno a los robots colaborativos una nueva industria en la que España puede jugar un papel esencial pues, para Pelegrí, «tenemos la tecnología y las personas formadas para ello».

Sobre esta idea se expresa el Corporate Innovation & Technology Directivo del Conjunto DGH, Guillermo Martín, que coincide en que los cobots producen «oportunidades a las pequeñas y medianas empresas al poder mecanizar procesos y poder de esta forma destinar a más plantilla a efectuar trabajos de alto valor añadido». Asimismo ve que se crearán compañías dedicadas a proveer servicios de robótica colaborativa y accesorios para los robots. Algo en lo que coincide Arjona, quien resalta que un informe de Eu Robotics recoge que, de las diez ideas europeas robóticas más señaladas contra la pandemia, 6 son españolas. «Tenemos un montón de Pymes que hacen un trabajo fabuloso en todo lo relacionado con los cobots, con lo que hay una ocasión de crear una industria de España de cobots, no solo para usarlos sino más bien para crear componentes para ellos».

Es ahí donde Martín ve una ocasión de acceso al mercado de trabajo para la gente joven. «Puede ser una opción alternativa para solventar el inconveniente del paro juvenil pues va a permitir a los jóvenes introducir ideas renovadoras por el hecho de que no solo es la creación del robot colaborativo sino este precisa accesorios y diferentes aplicaciones».

Los ‘cobots’ son frecuentes en grandes empresas (a la izquierda, Repsol), mas asimismo pueden ser ya camareros y chefs (en el centro un robot de Dax Robotics)o fisioterapuetas, como Adamo (al lado de estas líneas)

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