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Los viajes de un libro ya antes de pasar por la guillotina: ¿Se publica más de la cuenta?

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Fue uno de los múltiples propósitos que se hicieron a lo largo de la pandemia. ¿Por qué no aprovechar ese parón obligado para desinflar el aluvión de novedades editoriales? En el año precedente, dos mil diecinueve, el número de títulos editados en papel había superado los sesenta mil, prácticamente 4 mil más que en dos mil dieciocho. Así que Errata Naturae , una editorial pequeña experta en libros sobre naturaleza, propuso darle una vuelta al modelo editorial en un instante en que todos estaban aguardando a que el confinamiento decretado en el mes de marzo se relajase para regresar a publicar novedades «con cierta ansia» . «¿No podríamos atrevernos a meditar en fomentar disposiciones legales para asegurar flujos de rotación para nuestras publicaciones? ¿O establecer pactos comerciales entre partes que resguarden a medio y a largo plazo la vida de los libros y de las personas que vivimos de ellos? […] Todos sabemos que lo que se publique en los próximos meses apenas va a dar para rentabilizar los costos de producción. […] ¿De veras tampoco ahora es el instante de pararse y meditar? ¿De veras la prioridad prosigue siendo sacar novedades a fines de este mes de mayo?». Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP novecientos cuarenta Código APP La contestación, en forma de cifras, la dio hace algunos días la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE): si en dos mil veinte el número de títulos publicados en papel se redujo a algo más de cincuenta mil -no en balde las librerías estuvieron cerradas 4 meses-, el año pasado el ámbito aceleró y retornó a guarismos registrados ya antes de la pandemia. Arrastrado por los mayores índices de lectura de los meses del Covid, la facturación del ámbito editorial asimismo medró, hasta el punto de registrar la mejor cifra de la última década. Nueva Relacionada estandar No El campo editorial resiste al Covid y registra el mayor desarrollo del siglo Jaime G. Mora La facturación de los libros alcanza en dos mil veintiuno los dos mil quinientos setenta y seis millones de euros, el mejor dato en diez años, mas aún lejos de los más de tres mil millones de dos mil ocho Lo que Errata Naturae planteaba era mudar las activas de un modelo de negocio por el que «más o menos uno de cada 3 libros que llega a las librerías termina siendo devuelto y, en último término, guillotinado». Datos de la FGEE y Cegal, que reúne a mil cien librerías en toda España, dismuyen este porcentaje de devolución el ambiente del veinticuatro-veinticinco por ciento, o aun al dieciocho por ciento, si son librerías especializadas. «Hace años sí estuvo en el treinta por ciento, mas ha ido bajando paulatinamente», aclara Antonio María Ávila , director de la FGEE. Ciertas voces del ámbito, sin embargo, prosiguen considerando excesivas estas tasas. cincuenta y 5 y ciento noventa y siete títulos editados en papel En dos mil veintiuno, se publicaron prácticamente 5 mil títulos más que en dos mil veinte, el año de la pandemia El último foro de discusión en el que se ha vuelto a cuestionar el sistema ha sido el XXV Congreso de las Librerías. Juan Miguel Salvador , de la librería Diógenes (Alcalá de Henares), criticó en una comunicación el exceso de novedades literarias que llegan a los puntos de venta. Conforme su estudio, los libreros se encaran de año en año a prácticamente quince novedades editoriales, cuando el ochenta y seis por ciento de los títulos que se ponen en venta venden menos de cincuenta ejemplares al año. Los libreros tardan en vender cada título una media de seis meses y diecisiete días, mas el gran número de novedades impide que soporten todo ese tiempo en las librerías. «Lo que mostré es que se publica una cantidad de títulos altísima, de los que se venden poquísimos -explica Salvador por teléfono-. Y esto hace que la vida de los libros en las librerías sea cortísima. Una novedad expulsa a una novedad precedente. Hay una sobreproducción y una buena parte hay que atribuírsela a un exceso de novedades que el mercado no puede absorber. Lo que puede ser una riqueza, tener tanta pluralidad de títulos, se transforma en un inconveniente por el hecho de que no da tiempo a que los libros que valen la pena tengan su recorrido natural. Las librerías nos dedicamos a abrir cajas de libros, ponerlos y devolver otros libros a esas cajas». Devoluciones Desde Cegal, la confederación de los libreros, su portavoz Álvaro Manso agrega que el año de la pandemia fue bueno en lo que se refiere a facturación a pesar de la caída de la oferta: «Quizá esto prueba que el mercado no marcha por la cantidad de libros que hay en el mercado… Hemos perdido una oportunidad». A su juicio, no se ha probado que la sobreabundancia produzca necesariamente más venta: «Lo que sí produce es mayor circulación. Tenemos la impresión de que se pierden títulos de los que absolutamente nadie se hace eco. En el momento en que un libro desaparece de los escaparates o de las mesas de novedades, deja de tener exposición». Enrique Redel , editor de Impedimenta, apunta que la vida media de un libro es de 3 meses: «Desde que llega a la librería, tarda ese tiempo en cumplir su ciclo inicial, a no ser que se quede como fondo. En ocasiones, ni tan siquiera se llega a esos 3 meses. La rotación de los libros cada vez es más corta y se retiran ya antes de la circulación». Impedimenta saca dos títulos al mes, lo que les deja ser más selectivos: «El setenta por ciento de lo que vendemos es fondo, esto es, títulos que tienen más de 6 meses o un año. La culpa de que haya demasiados libros no la tenemos las editoriales pequeñas, que sacamos veinticinco títulos al año; quienes juegan fuerte son las editoriales grandes». La vida media de un libro es de 3 meses La rotación en los puntos de venta cada vez es más corta por la avalancha de novedades. Las librerías y las editoriales, en cambio, soportan Fuentes de Penguin Random House, el grupo más nutrido editorial de España al lado de Planeta, responden que los índices de devolución actuales son los más bajos de los últimos años: «Se ha trabajado mucho en la mejora continua de la cadena de suministro y en hacer que el proceso sea más sustentable y eficiente. Hemos avanzado en especial en los últimos 3 años». A mayor número de publicaciones, mayor pluralidad para los lectores: «La duración de los grandes lanzamientos en las mesas de novedades depende de los lectores y del criterio de los libreros. Cualquier título puede estar años en la mesa de novedades si prosigue encontrando lectores». Los libros, desde el instante en que salen de imprenta hasta el momento en que son devueltos por los libreros a las editoriales, entre distribuidores y almacenajes, pueden hacer entre 6 y 8 viajes. Habitualmente, el embalado final que reciben las editoriales es una condena: si bien ciertos se redistribuyen en el mercado de saldo, la enorme mayoría se destrozan. Pasta de papel a fin de que la rueda prosiga virando. «Hay que reducir los porcentajes de devolución a la mitad. En Alemania no llegan al diez por ciento», mantiene el librero Juan Miguel Salvador. «Este ritmo produce un costo altísimo, tanto económico como ambiental, por el impacto de los libros que se fabrican y hay que destruir, y por los viajes de ida y vuelta. Más aún en medio de una crisis energética». De la imprenta a la destrucción Los libros, desde el momento en que salen de imprenta hasta el momento en que son devueltos por los libreros a las editoriales, entre distribuidores y almacenajes, pueden hacer entre 6 y 8 viajes No todos piensan así. El propio Enrique Redel considera que se publican tantos libros como el mercado permite: «Estamos siempre y en todo momento al filo del límite. Nos autorregulamos continuamente. Si viésemos que el ritmo actual no es rentable, bajaríamos el nivel de producción». Antonio María Ávila, de la FGEE, asimismo piensa que el sistema es sustentable pues no hay quiebras masivas: «Las editoriales y las librerías soportan. En la FGEE está exactamente las mismas editoriales que hace veinticinco años. Claro que el sistema es mejorable, comenzando por la logística. ¿Mas por qué hay que generar menos? ¿Esto quién lo decide? Los libros se editan por el hecho de que se necesitan». En el momento de abordar un discute de este tema, hay que tomar en consideración todas y cada una de las casuísticas, apunta Ávila. Para iniciar, hay que distinguir entre subsectores. El libro de texto, que aporta el treinta y cinco por ciento de la facturación, depende de las leyes educativas, y tienen un porcentaje de devolución mucho menor. Igual que los libros científico-técnicos, con tiradas muy reducidas. Más del treinta por ciento de la producción sale fuera de España. Y después está el mercado de saldo. «Un libro tiene muchas vidas. La mayoría de lo que se edita está concebido para venderse». Hispanoamérica Para el director de la FGEE, una clave para dar solución a las disfunciones que ciertos denuncian está en el sistema bibliotecario: «En la medida en que funcione y mejoren los índices de lectura, la cosa irá bien. En E.U. el ochenta por ciento de la facturación sale por el sistema bibliotecario. España no llega al cinco por ciento. Hay mucho por medrar. Con la crisis bajaron las compras. Se ha probado que la gente va a las bibliotecas a por novedades. Los editores españoles cobran más por el préstamo bibliotecario de libros españoles en G. Bretaña que en España». El complejo sistema de devolución libre de España consiste en que los libreros, cuando devuelven al distribuidor los ejemplares que han sido arrastrados por las novedades, no recibe el dinero que ha pagado por ellos, sino más bien crédito para adquirir nuevos títulos. Así lo explicó Errata Naturae en su comentado manifiesto de 2020: «Igualmente, el editor responsable de esos libros que absolutamente nadie va a leer no debe efectuar una trasferencia al distribuidor por la cuantía de esa liquidación negativa, sino adquiere una deuda. ¿Y de qué manera encara esa deuda? Publicando nuevos libros cuyos ingresos la compensan, y que, a su vez, reactivan el crédito del librero. Puro juego triangular de la deuda». «La prueba de que el sistema es diligente es que lo han adoptado asimismo en Hispanoamérica» Daniel Fernández Presidente de la FGEE ¿Por qué se ha instalado en España este sistema? «Seguramente sea pues es el modelo que se ha utilizado con los diarios y revistas», medita Daniel Fernández , presidente de la FGEE. «Tiene una enorme ventaja, y es que deja entrar en la edición sin precisar hacer una enorme inversión. Se producen facturas que se cobran o no en dependencia de las devoluciones, con lo que el retorno económico es lentísimo. Esta es la parte mala. La prueba de que el sistema es diligente es que lo han adoptado asimismo en Hispanoamérica. El único país que tiene pedidos en firme es Argentina». Fernández, asimismo editor de Edhasa y Castalia, ve posible hacer ciertas correcciones, así sean limitar las devoluciones al año natural o apostar por los depósitos (dejar los libros en una librería sin facturarlos). «Pero un intento serio de mudar el modelo no ha habido. Afirmaría que no hay esa necesidad. Hay críticas, mas solamente. El coste fijo es mucho más esencial. En Inglaterra lo suprimieron y el cierre de librerías pequeñas y editoriales fue tremendo. Este ámbito está muy atomizado y cada quien candela por sí. Con estos bueyes hemos arado a lo largo de un buen tiempo y con estos bueyes vamos a continuar arando».

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