Mahomes y los 49ers se citan con la historiaSociedad 

Mahomes y los 49ers se citan con la historia

Mañana empieza en Iowa el partido más esencial –y más largo– que se disputa este año en EE.UU.: la elección de un nuevo presidente, que va a tener su pitido final en la noche del tres de noviembre, cuando se sepa si Donald Trump proseguirá otros 4 años en la Casa Blanca, o bien si deberá ceder las llaves a un contrincante demócrata. La atención del país está volcada desde hace semanas en este pequeño estado engastado en la América profunda, del que prácticamente todos se olvidan una vez que celebre sus «caucus», las asambleas de votantes con las que arrancan las primarias.

El día de hoy, no obstante, todo EE.UU. se va a olvidar de encuestas y peleas entre aspirantes para pegarse al T.V. en la enorme cita deportiva anual: la Super Bowl o bien final de la NFL, la liga de futbol americano. Es un akelarre de alas de pollo y cerveza ligera que se prolonga desde punta a punta del país, desde la Miami urbana, mestiza y playera donde se festeja este año la Super Bowl hasta los pueblos anegados de maizales congelados en Iowa, donde el futbol americano es religión y el partido del equipo del instituto local, su ceremonia semanal.

La final soñada
La Super Bowl del actual año es, además de esto, la final soñada, un R. Madrid-Liverpool para levantar una «orejona», un Nadal-Federer en Wimbledon. Asisten los 2 mejores equipos de la Liga, Kansas City Chiefs y San Francisco 49ers, el mejor ataque contra la defensa más en forma, y con el foco puesto en un joven arrogante que es la mayor estrella de la liga: Patrick Mahomes. El «quarterback» de los Chiefs se puso la NFL por montera la época pasada, su segunda como profesional, cuando fue escogido MVP de la liga y no metió a su equipo en la Super Bowl de milagro, tras perder en la prórroga de la semifinal contra los New England Patriots de Tom Brady, la enorme historia legendaria de este deporte.

Su desempeño esta temporada no ha sido tan excepcional, mas ha despuntado donde se cuecen las habas, en los 2 partidos de «playoffs». En ellos, ha dado 8 pases de «touchdown» –alguno de ellos de fantasía– sin padecer ninguna intervención y ha corrido con la pelota más que absolutamente nadie en su equipo –106 yardas–, aparte de lograr un «touchdown» en carrera.

Una victoria consagraría a Mahomes como de los mejores «quarterbacks» de siempre y en toda circunstancia, con apenas 3 temporadas de competición. Los 49ers, no obstante, asimismo tienen una cita con la historia: pelean por ganar su sexta «Super Bowl», con lo que igualarían en el mejor palmarés en la NFL con los Patriots y los Pittsburgh Steelers. El equipo californiano busca verdear los lauros de su temporada gloriosa de los ochenta y principios de los noventa, con Joe Montana y Jerry Rice.

En frente de Mahomes comparece Jimmy Garappolo, un «quarterback» que recaló en los 49ers tras ganar 2 títulos con los Patriots. Lo hizo, claro, calentando el banco para Brady. Se perdió la época pasada prácticamente entera por lesión, mas este año ha dirigido un equipo serio, cimentado en la defensa, en la que domina Nick Bosa –«rookie» del año, y que amontona 12 placajes al «quarterback»–, con la ayuda de Arik Armstead y DeForest Buckner, que agregan otros diecisiete con cinco placajes.

Mientras que los Chiefs usan el cañón que Mahomes tiene por brazo para destruír las defensas contrincantes, los 49ers son a lo largo de una buena parte del partido una división de zapadores que halla orificios en la línea protectora contrincante. En la semifinal despuntó Raheem Mostert, que entró en la defensa de los Green Bay Packers como el cuchillo en la mantequilla: corrió doscientos veinte yardas y se anotó 4 «touchdown», cerca del récord histórico para un partido de «playoffs». La ofensiva de los Chiefs es más que Mahomes. El «quarterback» tiene opciones variadas de pase, y todas y cada una excelentes: el grande Travis Kelce, el veterano Sammy Watkins y Tyreke Hill, un recibidor eléctrico, tan veloz que se plantea probar clasificarse para los JJ. OO. de Tokyo.

En los banquillos, el duelo va a ser entre 2 adiestradores sin anillos de vencedor, mas con experiencias muy, muy diferentes. Andy Reid, de sesenta y uno años, al frente de los Chiefs, es considerado el mejor adiestrador de la NFL sin un título. Llegó a la Super Bowl de dos mil cuatro cuando adiestraba a los Filadelfia Eagles, mas cayeron frente a los Patriots.

En la otra banda, Kyle Shanahan, de cuarenta años, tiene fresca en la memoria una experiencia dolorosa en la Super Bowl. Era el organizador de ataque de los Atlanta Falcons, cuando su equipo desaprovechó una ventaja de veintiocho-tres en frente de, otra vez, los Patriots. Ahora procurará que eso no ocurra y frente a un contrincante especialista en remontadas: los Chiefs empezaron perdieron en sus 2 partidos de «playoffs» y, en el primero, le dieron la vuelta a la tortilla tras ir perdiendo veinticuatro-0. El partido terminó treinta y uno-cincuenta y uno.

Es bastante difícil apuntar a un favorito: las apuestas están igualadas, con una leve ventaja para los Chiefs. Mas en un partido que Mahomes va a jugar a tumba abierta, todo puede acontecer.

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