Marta Ortega y Marta Marrero y el apogeo del pádelSociedad 

Marta Ortega y Marta Marrero y el apogeo del pádel

Recuerda Marta Marrero (Las Palmas de Gran Canaria, mil novecientos ochenta y tres) que cuando comenzó a jugar lo normal era ver las gradas vacías. «Hoy, más de nueve mil espectadores». Esta semana, a lo largo de la Copa de Maestros del World Padel Tour que se festeja en el Palau Sant Jordi de Barna, récord: nueve mil quinientos ochenta y cinco espectadores, confirmación de que el pádel engancha. ¿Por qué razón? «Es alcanzable, simple. Para gente que no ha hecho deporte es excelente por el hecho de que enseguida eres capaz de jugar y pasarlo bien. Y ves la mejora muy rápido», asegura a este diario Marrero, que el día de hoy (doce, Tanto) disputa la final del Master con Marta Ortega (la villa de Madrid, mil novecientos noventa y siete).

Son la pareja de tendencia, números 1 del planeta en una temporada en la que el pádel vive su mejor instante. Se traduce en que la rivalidad se ha multiplicado, obligadas Marrero y Ortega a reconstruirse todos los años por el hecho de que la profesionalidad medra a la par que las licencias (treinta y uno en 2010; setenta y dos en dos mil dieciocho) y los apasionados. «Lo percibes en que las jugadoras están considerablemente más entrenadas. Te fuerza a una demanda diaria y a un equipo mayor: dietista, entrenador, técnico, fisioterapeuta». «Ser número 1 te da una responsabilidad muy grande pues para sostenerlo debes trabajar más duro para el próximo año. Cada partido está muy igualado. Y ganas o bien pierdes por detalles. Es indispensable invertir en una buena salud física pues el pádel gasta mucho. El fisio, por poner un ejemplo, era algo opcional. El día de hoy es fundamental», aporta Ortega.

Ellas han añadido el apoyo sicológico, ese plus que hasta hace poquísimo prácticamente era tabú en el planeta del deporte. «Te ayuda a muchas cosas. A eso que afirmamos sobre Nadal y Federer, que no sabes si van ganando o bien perdiendo. A ser suficientemente frío y tener un suelo para no dejarte llevar cuando las cosas van mal. A darle la relevancia que tienen las victorias y las derrotas; ni eres tan bueno cuando ganas ni tan malo cuando pierdes», explica Ortega.

Marrero y Ortega maximizan sus cualidades para compenetrarse cada vez mejor, entusiasmo compartido por no conformarse jamás. «Jugamos juntas hace unos años, y perdíamos en las anteriores. Teníamos ganas de regresar a toparnos en otra etapa. ‘Martita’ me aporta la alegría, ese físico brutal que tiene, las ganas. Me hacía falta esa lozanía que tiene la juventud», cuenta Marrero. «La compenetración aumenta con la confianza, y esta se gana con muchas horas de vuelo. Marta me enseña mucho sobre de qué forma administrar la competición. Es muy profesional dentro y fuera».

Pues Marrero llegó curtida por la demanda del circuito de tenis. Ortega, hija de estos nuevos tiempos, es una nativa del pádel, puesto que cogió la zapa con apenas 6 años. «Cada vez hay más jóvenes por el hecho de que hay mucha cuna, mucha escuela donde los pequeños comienzan ya antes. Y asimismo pasa con los adiestradores. El futuro es muy prometedor», mantiene Marrero. Y más internacional, ya no anclado en Argentina o bien España, como hasta hace un tiempo. «Hay que expandirlo más. Yo me ofrezco para exportarlo a Australia», sonríe Ortega.

Hay aún una lucha más cerca. Si mujeres y hombres tienen prácticamente exactamente los mismos campeonatos, los premios, públicos, sostienen sus diferencias. «El objetivo es lograr la igualdad», sentencia Ortega, número 1 de el día de hoy y de futuro.

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