«Millán-Astray supo explotar la figura de Unamuno para el bando nacional»Educación 

«Millán-Astray supo explotar la figura de Unamuno para el bando nacional»

Delimitar a Miguel de Unamuno es una dura labor. Liberal y irenista persuadido, fue contrario a las guerras que vivió la España de finales del XIX y principios del XX. De esta manera, hasta la llegada de la II República, que recibió con los brazos abiertos. No obstante, y tal como aseveran los hispanistas y especialistas en su figura Colette y Jean-Claude Rabaté, pronto se desilusionó con sus consecutivos gobiernos y apoyó la rebelión. La clave es que, conforme cuentan en su nueva obra, «Miguel de Unamuno (mil ochocientos sesenta y cuatro-mil novecientos treinta y seis)» (Galaxia Gutenberg, dos mil diecinueve), lo hizo a lo largo de un tiempo mínimo. Hasta el momento en que se percató de la realidad que había tras ella.

Saben de lo que charlan, puesto que han estudiado su vida mediante una infinidad de documentos. Entre ellos, un manuscrito nuevo que presentan y que el asimismo rector esbozó ya antes de fenecer. ¿Por qué razón este intelectual desprende entonces cierto tufo a ventajista entre el público? La conclusión a la que han llegado es que el servicio de publicidad (y especialmente José Millán-Astray, con quien sostuvo un tenso enfrentamiento el doce de octubre de mil novecientos treinta y seis en el paraninfo de la Universidad de Salamanca) supo explotar su figura.

1-¿Afectó a Unamuno la tercera Guerra Carlista?

La tercera Guerra Carlista tuvo una impronta enorme en su vida. Hasta el final de exactamente la misma, en mil novecientos treinta y seis, charló de ella como una “guerra civil”; mas una batalla que, para él, fue muy, muy diferente a la que empezó el dieciocho de julio. Unamuno llegó a idealizar esta lucha por el hecho de que triunfaron los liberales. Y una de las indicaciones de su vida fue el apoyo a esta corriente. Cuando menos, a la de esa temporada. Ser liberal en el siglo XIX significaba estar contra la monarquía absoluta, y siempre y en todo momento lo estuvo. Igual que siempre y en toda circunstancia estuvo en favor de la libertad de pensamiento.

dos-¿Comprendió Unamuno la Guerra de Cuba (y la pérdida de las colonias) como un instante amargo?

La Guerra de Cuba le dio su estatuto de intelectual (para nosotros fue el más esencial del primer tercio del siglo veinte). Fue la primera vez que se expresó a favor de la paz y contra la manera que tenían los imperios de “civilizar” a otros pueblos. La opinión era contraria a la de los cronistas y políticos, mas estaba comprometido con la labor de un intelectual. ¿Qué implicaba serlo? Fiscalizar la vida política del país; expresar su adversidad con la realidad si de esta forma lo consideraba y intentar persuadir a el resto de su opinión. Él lo intentó: durante su vida recibió más de veinte cartas y acostumbraba a responder a la mayor parte sinceramente. Ejemplo de ello es que, en mil ochocientos noventa y ocho, aseveró en una que más nos calidad perder Cuba.

tres-Asimismo padeció la muerte de veinte españoles en el Desastre de Annual y la Gran Guerra…

La Guerra de Marruecos fue un trauma para él. Su obsesión fue el Desastre de Annual. No se lo disculpó ni a la monarquía, ni al ejército. Protestó contra ellos en 2 semanarios clandestinos: “España con honor” y “Hojas libres”. Les atacó de una manera violentísima. Afirmaba que habían hecho más por la historia legendaria negra que todo el resto del planeta junto. Escribió aun un poema dedicado a Abd el-Krim, que no publicó. Poco después, en la Gran Guerra, criticó la barbarie alemana y amplió su fama literaria. Al saber idiomas podía mandar artículos de manera directa en francés, por poner un ejemplo. Todo terminó con el confinamiento de Unamuno en Fuerteventura desde febrero de mil novecientos veinticuatro.

cuatro-¿Creyó Unamuno en la República?

-Tras su regreso del exilio (en el que tuvo acogidas tumultarias en Irún, San Sebastián, Bilbao o bien Valladolid) proclamó la II República en Salamanca desde el balcón del Municipio. Afirmó que creía en la continuidad histórica desde su teoría de la intrahistoria: era partidario de que los sucesos son como las olas del mar, pasan y se marchan, mas en el fondo queda la auténtica historia de los pueblos. En el mes de abril de mil novecientos treinta y uno pensaba que la sociedad iba a poder expresarse y tener el poder nuevamente, mas se fue desilusionando con los gobiernos por sus medidas. Nunca comprendió, por poner un ejemplo, que se quitaran los crucifijos de las escuelas.

cinco-¿Fue real su enemistad con Azaña?

-Su enemistad con Manuel Azaña fue explotada y usada como arma por la derecha. No tenían buena relación, mas es cierto que lo apoyó mucho cuando fue depuesto y que, al final de sus vidas, fueron 2 figuras que se podían reunir. El Unamuno en frente de la Guerra Civil y el Azaña que, en sus alegatos, solicitaba paz, piedad y perdón.

seis-¿Apoyó el alzamiento militar?

-En el libro probamos que su apoyo al levantamiento fue tímido y corto. Él creía que los militares se irían. Pensaba que protagonizarían un pronunciamiento como los del siglo XIX y que, después, dejarían el paso a una república. Tenía motivos para pensarlo. El soldado que proclamó el estado de guerra en Salamanca acabó con un “¡Viva la República!”, lo mismo que el general Queipo de Plano. De ahí que se mostró partidario del golpe, como prueba el que Franco le restableciera en el cargo de rector del que le había depuesto Azaña. Mas Unamuno se confundió y, cuando se dio cuenta de ello, confesó que había sido ingenuo.

siete-¿Qué hizo cuando se percató de ello?

-Escribió 2 artículos («Examen de conciencia» y «En el torbellino») en los que aseveró que un bando era tan atroz como el otro. Explicó que los «hunos» (los republicanos, haciendo un paralelismo con las tropas de Atila) eran igualmente atroces que los «hotros» (los rebeldes). Si bien al final aseveró que los «hotros» se habían transformado en peores que los «hunos». En uno de sus últimos bocetos (nuevo y que hemos descubierto ) dejó patente que la causa de la Guerra Civil era el resquemor, el odio del pueblo de España contra sí mismo.

ocho-¿Utilizó el franquismo la figura de Unamuno?

-Preciso. Hay múltiples ejemplos. Admitió ser miembro del Municipio rebelde, si bien solo una semana; después nunca volvió. Mas la publicidad utilizó esto a favor suyo. Le sacaron una fotografía posando al lado del nuevo regidor, que era militar. Pasó lo mismo con una supuesta donación de cinco.000 pesetas al bando nacional que se publicó en la prensa. No es muy probable que diese esa enorme cantidad, si bien sí que contribuyese pues los funcionarios tenían la obligación de ello. Lo que es indiscutible es que exactamente el mismo diario que dio esa información aseveró, tras la muerte de Unamuno, que habían sido… ¡quince pesetas! Sí firmó (mas no escribió) un manifiesto de la Universidad de Salamanca en el que se condenaba la barbarie roja, mas le coartaron para esto. Millán-Astray, el jefe de publicidad de Franco, explotó la imagen de Unamuno. Hemos descubierto asimismo que observaban las palabras de Unamuno.

nueve-¿De qué manera fue el enfrentamiento con Millán-Astray el doce de octubre?

-Hemos hallado un informe que aclara el acontencimiento, mas lo vamos a dar a conocer en un reportaje de Manuel Menchón sobre Unamuno. Lo que sí podemos decir es que el acontencimiento fue muy semejante a lo que explicamos hace diez años en nuestra primera biografía. La realidad va contra el mito extendido y creado por Portillo, mas su espíritu es exactamente el mismo. Charló de la anti-España, hizo referencia a la crítica contra los catalanes y los vascos… Es posible que la publicidad censurara su intervención, mas no podemos negar que hubo un enfrentamiento. Se ha dicho que fue una bronca de café, mas Unamuno fue fulminado por ella. El Casino lo expulsó esa tarde y al día después el Municipio. Asimismo fue depuesto… ¿De veras no pasó nada? Fue el enfrentamiento del mayor intelectual de Europa del primer tercio del siglo veinte con el creador de la Legión. La lucha de la ideología liberal y humanista contra la cultura de lo macabro y la muerte.

diez-¿Qué piensan de la nueva película de Alejandro Amenábar?

-Si bien, por más que se afirme en ciertos medios, no aconsejamos a Alejandro Amenábar, hemos visto ya la película y los actores aportan mucho. El resultado es bueno y también interesante. Mas, como exactamente el mismo directivo afirmaría, es una interpretación, no un producto histórico. Se toma ciertas licencias. Por contrapartida, el proyecto en el que trabajamos con Menchón busca ser lo más estricto posible.

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