Nabokov, Borges y los misterios del sueñoCultura 

Nabokov, Borges y los misterios del sueño

Fue el escritor argentino Macedonio Fernández quien escribió un libro tan extraño y provocador como No toda es vigilia la de los ojos abiertos (mil novecientos veintiocho), que deslumbraría a los jóvenes vanguardistas de entonces, entre ellos Borges quien siempre y en toda circunstancia reconocería en Macedonio una huella indeleble en su obra: la dimensión onírica de la realidad. El ensayista Roger Caillois (mil novecientos trece-mil novecientos setenta y ocho) publicó en mil novecientos sesenta y dos una muy sugestiva, y también inquietante, selección de relatos viejos y modernos, bajo el título de Poder del sueño, que ahora Atalanta recobra.

Roger CailloisEn el prólogo, un delicioso y documentado recorrido por los extraños caminos del lado onírico de la existencia, resalta Callois de qué forma
«el misterio del sueño nace del hecho de que esta fantasmagoría en la que el yacente no puede nada, ha salido no obstante enteramente de su imaginación».

Miedos y deSeos
De esta forma es, o bien de este modo semeja que sea. Absolutamente nadie está para advertir al yacente de lo que ocurre en esa enrevesada vigilia de los ojos cerrados. Los sueños previenen, adelantan, dirigen futuros comportamientos, manifiestan los miedos y los deSeos, las incertidumbres y las certidumbres, los descubrimientos más oscuros o bien preclaros del interior de cada uno de ellos. El recorrido que establece Callois es alucinante, desde el siglo V antes de Cristo con el escritor chino Zuo Qiuming al argentino Julio Cortázar en el XX.

«Los sueños», de Akira Kurosawa, tiene la eternidad de las obras tradicionales

Un mapa de escenarios deslumbrantes, siniestros y jubilosos, siempre y en todo momento misteriosos, imposibles de fijar en los sensibles trazos de la razón. Entre otros muchos, de los cerca de treinta escritores elegidos, aparecen relatos de Pu Songling, Apuleyo, Mérimée, Poe, Bierce, Lorrain, Kipling, Wells, Somerset Maugham, Nabokov, Borges. Todos reúnen el halo indescifrable de lo que brota del otro lado del espéculo roto de la imaginación. Las pesadillas, ensoñaciones y vaticinios de personajes abstraídos en el trazo fatal del sueño, en lo que han sido las «preocupaciones perpetuas» de las gentes, en la intriga, el confuso argumento de la vigilia, los vaivenes que definen al sueño como un hecho «torrencial, confuso, inextricable».

Atrévase el lector, tras leer, de disfrutar con este viaje al centro mismo del misterio (que cada uno de ellos lleva encima) con el obscuro significado, imposible y asolador de sus sueños. Por resaltar uno, de esta alucinante selección, quizás Aurelia, de Gerard de Nerval, como suma de esta enciclopedia que recobra a los autores esenciales que tuvieron en los sueños el cosmos que absolutamente nadie, salvo uno mismo, va a saber descifrar nunca.

Pertutbadora Belleza

Los sueños del gran directivo nipón Akira Kurosawa fue su testamento cinematográfico. Producida por Steven Spielberg, para Caparrós Lera
«en este espectacular filme el profesor japonés semeja admitir la Muerte quizá como punto final», mas en el que trasluce un inalterable deslumbramiento por la vida, bajo un fondo de perturbadora belleza plástica. Es famosa su admiración cara Van Gogh, con un cosmos onírico surgido de los propios sueños del directivo. Tiene la eternidad de las obras tradicionales.

Nutrición Quiroga
Tascas y más tascas, en estos días tan desdichados.
Nutrición Quiroga
, en pleno Distrito de las Letras madrileño, en la calle Huertas, diecinueve, con sus extensos ventanales. Magnífica bodega, geniales tostas, sobre todo, las de ahumados, la mojama, la carrillada, las tablas de quesos, la cecina. Un alivio tan profundo como próximo. Un sueño para salir de la pesadilla.

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