No existe ninguna guerra comercial entre China y U.S.A.Economía 

No existe ninguna guerra comercial entre China y U.S.A.

El presente enfrentamiento entre E.U. y China no es una guerra comercial. Si bien USA tiene un enorme déficit comercial con China, esa no es la razón de que haya impuesto altos aranceles aduaneros a sus importaciones y amenace con acrecentarlos más todavía tras el 1 de marzo, cuando termina la presente tregua de noventa días. Los aranceles apuntan a que China ponga fin a su política de hurtar tecnología estadounidense.

El Gobierno chino se refiere al enfrentamiento como una guerra comercial en la esperanza de que su adquiere de grandes cantidades de productos estadounidenses lleve a que EE.UU. ponga fin a los aranceles. Los negociadores chinos han ofrecido hace poco adquirir suficientes productos hasta reducir el déficit comercial a cero para dos mil veinticuatro, y resulta revelador que los negociadores estadounidenses hayan rechazado esa propuesta como una vía de terminar la disputa.

E.U. desea que China deje de requerir que las compañías estadounidenses que procuran hacer negocios con ella tengan un asociado chino y compartan con él su tecnología. Esa política está prohibida explícitamente por las reglas de la Organización Mundial de Comercio, que China tiene la obligación de cumplir desde el momento en que se uniera en dos mil uno. Los chinos niegan que violen esa regla, argumentando que no se fuerza a las firmas estadounidenses a compartir su tecnología, sino lo hacen de manera voluntaria para tener acceso al mercado chino y aprovechar las ocasiones de generar en el país. No obstante, las compañías estadounidenses consideran esa conducta como una forma de extorsión.

EE.UU. asimismo quiere que China deje de emplear el ciberespionaje para hurtar tecnología y otros secretos industriales de las compañías estadounidenses. El presidente chino Xi Jinping admitió terminar con el hurto digital de tecnología industrial estadounidense tras reunirse con el presidente Barack Obama en dos mil quince. Desgraciadamente, el pacto al que se llegó era limitadísimo y se refería solo al hurto por la parte de los dos gobiernos. Aunque el pacto generó una reducción temporal del hurto cibernético de tecnología industrial, los ciberataques a empresas estadounidenses, probablemente efectuados por industrias estatales chinas y otras organizaciones complejas, han aumentado en los últimos tiempos.

Los chinos emplean la tecnología robada para competir con empresas estadounidenses en el país asiático y otras unas partes del planeta. Una estimación reciente del representante de Comercio de EE.UU. apunta que esto le cuesta a la economía de Norteamérica entre doscientos veinticinco y seiscientos mil millones de dólares americanos por año. Y el FBI ha planteado que el hurto digital de tecnología estadounidense es la amenaza «más grave» a la seguridad nacional de EE.UU.

De forma afín, un largo informe de ciento cuarenta y dos páginas sobre el enfrentamiento efectuado por la Cámara de Comercio de EE.UU. y la Cámara de Comercio Estadounidense en China remarcó el inconveniente del hurto de tecnología. El informe no hizo referencia alguna al cómputo comercial.

Ello se debe indudablemente a que los autores comprenden el hecho económico básico de que el desequilibrio comercial mundial de U.S.A. es el resultado de las condiciones económicas internas: un exceso de inversión sobre el ahorro. Si los chinos adquirieran suficientes productos estadounidenses para suprimir el desequilibrio a dos bandas, este apenas cambiaría a otros países, sin reducirse en general.

Está claro que los aranceles estadounidenses afectan la economía china, que está ralentizando su desarrollo y cuyo mercado de valores ha bajado de forma esencial. En el cuarto trimestre de dos mil dieciocho el desarrollo del Producto Interior Bruto real anual (ceñido a la inflación) bajó a apenas el cuatro por ciento . Las autoridades chinas hacen declaraciones señalando su voluntad de llegar a un pacto con EE.UU. para detener la desaceleración económica y revertir el declive del mercado de valores chino. La Casa Blanca asimismo hace declaraciones positivas sobre la negociación, pues hacerlo semeja alentar el mercado de valores estadounidense. Mas la realidad es que aún no hay avances en lo que se refiere al inconveniente esencial del hurto tecnológico.

El Gobierno de Norteamérica no tiene deSeo alguno de tener el desarrollo económico de China ni el de sus ámbitos de alta tecnología. Mas hurtar tecnología no está bien. Ha durado demasiado tiempo y no se debe dejar que prosiga.

USA está resuelto a detenerlo. Si no se soluciona nada ya antes del 1 de marzo, elevará los aranceles de doscientos mil millones de dólares estadounidenses de exportaciones chinas desde un diez por ciento a un veinticinco por ciento . Eso dañará más aún la economía del territorio asiático y va a hacer que las autoridades chinas se tomen más de verdad las demandas estadounidenses y negocien en consecuencia.

Martin Feldstein es maestro de Economía de la Universidad de Harvard

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