Piqué, del «se queda» con Neymar a perderse en Maldivas a lo largo del caso MessiSociedad 

Piqué, del «se queda» con Neymar a perderse en Maldivas a lo largo del caso Messi

Gerard Piqué se puso el día de ayer bajo el mando de Ronald Koeman. Poco más de un par de semanas una vez que el central blaugrana dejase su porvenir a cargo del club tras el deshonroso resultado frente al Bayern de Múnich volvió a vestirse de corto tras un prolongado silencio y unas paradisiacas vacaciones en la isla de Ithaafushi, en el archipiélago de las Maldivas, mientras que el club vivía una de las peores crisis de su historia. Muchos apasionados le han recriminado al catalán su silencio y la infrecuente pasividad con la que ha presenciado el final de ciclo del mejor Barcelona de la historia. Mientras que Messi ponía el club patas hacia arriba con su resolución, Shakira publicaba vídeos del futbolista jugando con pequeños cangrejos en la arena o bien nadando al lado de alguna tortuga en las cristalinas aguas del Índico.

Desde la planta noble del club catalán asimismo han echado de menos la implicación del tercer capitán (tras Messi y Busquets), determinante en cuestiones relevantes para la entidad como el acercamiento con Hiroshi Mikitani a fin de que Rakuten se transformara en uno de los patrocinadores primordiales al lado de Nike y Beko. Los cincuenta y cinco millones fijos que abona la compañía nipona calman la economía del club tanto como el sonrojo que provocó el reportaje producido por Kosmos Studios, empresa de Piqué destinada al campo audiovisual, en la que se dio a conocer el plantón de Griezmann al F.C. Barcelona, o bien el absurdo tras anunciar que Neymar se quedaba en el F.C. Barcelona poquitos días ya antes de su fuga al PSG. No es sospechoso Piqué de ocultarse en las malas temporadas. Siempre y en todo momento ha dado la cara tras duras derrotas (como frente el Bayern), ante hechos trascendentes de la política del país (fue muy crítico con todos y cada uno de los sucesos que rodearon el referendo ilegal del 1 de octubre de dos mil diecisiete) o bien ante situaciones que consideraba injustas (críticas al VARy a los árbitros).

Exactamente, desde las oficinas del Camp Nou aguardaban una mayor implicación del catalán en un intento de interceder a fin de que el argentino tratase de cambiar de parecer mas el defensor se ha apartado con su familia pese a ser siendo consciente del cataclismo que sacudía a la corporación. Muchos ven en la actitud de Piqué la consecuencia de la insuperable distancia que hay entre el vestuario y la directiva. Lo denunció el central hace unos meses en el momento en que un artículo en «Mundo Deportivo» denunciaba el excesivo poder que tenían los futbolistas en el club. «Nosotros no nos queremos enojar, deseamos rendir, deseamos ganar y deseamos salir y competir en todos y cada partido y ganar títulos. Ojalá absolutamente nadie intente ocasionar riñas que no existen y que por parte nuestra no deseamos que sucedan… Debemos estar juntos y sostener el club unido pues, si no, nos vamos a hacer daño», apuntó señalando a la línea de flotación de Bartomeu.

Tensa relación
Sin embargo, fuentes próximas a la plantilla aseguran que «no es oro todo cuanto relumbra en el vestuario y la relación entre los pesos pesados no es tan idílica como se quiere hacer pensar. Cada uno de ellos va por su parte y eso se ha sentido en el campo». Una aseveración que ha quedado probada con hechos y que recuerda a los conjuntos que se formaban otrora en temporadas anteriores al ciclo ganador que empezó Rijkaard. Luis Suárez, Jordi Alba y Arturo Vidal conforman el ecosistema del rosarino. El resto se restringe a convivir con el mejor jugador del planeta sin osar a incordiarle para no caer en desgracia. Sin embargo, mientras que la clase media del vestuario pasa de puntillas sobre la tiranía que impone el «10» sobre el terreno de juego, los que ostentan los galones, como Busquets, Ter Stegen o bien el propio Piqué, acatan mas no comparten.

El central y el rosarino fueron compañeros en las categorías inferiores del Barna mas su relación se ha ido emponzoñando. Desde el vestuario blaugrana aseguran que Piqué le demanda más comparecencias en la prensa, algo que no escatima cuando se halla en Argentina, y que acometa las obligaciones que corresponden a un capitán alén de los terrenos de juego, al paso que se ha sentido señalado por las críticas del delantero a la debilidad protectora del equipo tras alguna derrota como la primera de la pasada temporada en San Mamés (1-0) frente al Athetic tras un golazo anotado por Aduriz en el último minuto.

Las críticas de Arturo Vidal
Los adeptos a Messi, en cambio, cierran filas a su alrededor. Uno de ellos es Arturo Vidal, sentenciado por Koeman. «Tenemos a Messi que es el número uno y es un extraterrestre, mas precisa ayuda, precisa jugadores que mejoren el equipo y den mejores resultados», aseguraba el día de ayer el chileno en un programa radiofónico de su país.

El chileno no se mordió la lengua al valorar la mala temporada: «Claramente esto no es solo de jugadores, sino es algo mucho mayor de que las cosas no se hacen bien. No es llegar y sacar a los más grandes y las cosas van a mudar. Un equipo, que pienso es el mejor de todo el mundo, no puede tener trece jugadores profesionales y el resto sean menores. Todos y cada uno de los equipos tienen veintitres jugadores para luchar el puesto mas cuando consideras que con tu ADN puedes llegar a ganar siempre y en toda circunstancia, estás muy equivocado. El F.C. Barcelona debe mudar muchas cosas».

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