Por qué razón Leonardo no acabó la Mona PlanaCiencia 

Por qué razón Leonardo no acabó la Mona Plana

Los que han tenido ocasión de verla nunca van a olvidar su misteriosa sonrisa. Ni tampoco su mirada, que semeja proseguir al espectador a donde desee que vaya. La Mona Plana, la Gioconda, una de las piezas maestras de Leonardo, recibe de año en año en el Louvre, en la ciudad de París, millones de visitas de curiosos, amantes del arte y especialistas de todo el planeta. Y asimismo de estudiosos de las más variadas disciplinas. Pocos cuadros en la historia han recibido, de hecho, tanta atención por la parte de los científicos.

Y no obstante, se trata de una obra inacabada, nunca terminada por su excelente autor. ¿Por qué razón? Se sabe que, al final de su carrera, Leonardo vio muy mermada su habilidad para utilizar su mano derecha. Hasta el momento se creía que la causa pudo ser un derrame cerebral, mas una nueva investigación llevada a cabo por 2 especialistas italianos sugiere que su incapacidad se debió más bien a un daño en los nervios de la propia mano, ocasionado seguramente por una caída.

En un artículo recién publicado en el Journal of Royal Society of Medicine, Davide Lazzeri y Carlo Rossi, doctores en los centros de salud Villa Salaria, en la ciudad de Roma, y Pontedera, arguyen que la parálisis de la mano de Leonardo pudo deberse a un daño traumático en los nervios que se generó una vez que el artista se desmayara. Sus conclusiones se fundamentan, primordialmente, en el análisis de un retrato de Leonardo del siglo XVI.

Maniego
Se sabe que Leonardo era zurdo, mas estudios precedentes, entre aquéllos que se incluye un nuevo análisis de su escritura, han sugerido que el artista era, asimismo, a la perfección capaz de emplear la mano derecha. Esto es, que era maniego. Y si bien la mayoría de sus textos y dibujos fueron hechos con la izquierda, muchas patentiza sugieren que, en el momento de pintar, prefería con mucho usar la mano derecha.

El retrato en el que se fundamenta el nuevo análisis (que aparece encabezando este texto) fue dibujado en tiza roja en algún instante del siglo XVI por el artista italiano Giovanni Ambrogio Figino, y representa a un Leonardo ya muy entrado en años. En el dibujo, el brazo derecho del polimata está envuelto por una lona que podría ser una venda, y su mano derecha, conforme escriben los autores en su estudio, está “suspendida en una situación recia y contraida”. O sea, que sus dedos aparecen levemente doblados cara dentro.

Conforme los estudiosos, esa mano dibujada en el retrato no se corresponde con la “mano apretada” que es habitual en los pacientes con contracciones musculares ocasionadas por un accidente cerebrovascular. Más bien, arguye Davide Lazzeri, que es es especialista en cirugía plástica reconstructiva y estética, “la imagen sugiere un diagnóstico alternativo, como la parálisis cubital, famosa vulgarmente como mano en garra”.

Doblados como una garra
La parálisis cubital fuerza a que los dedos de quien la padece se doblen como la garra de un animal. Algo que sucede a consecuencia de un daño en el nervio cubital, que se prolonga desde el cuello hasta los dedos y deja el movimiento de la parte inferior del brazo y de la mano.

En su estudio, Lazzeri y Rossi, cuya especialidad es la medicina neurológica, sugieren que la parálisis que muestra la mano de Leonadro pudo deberse a un trauma, como un vahído o bien una caída. Y lo que es más, puesto que Leonardo no ensayó al tiempo ningún deterioro cognitivo ni algún otro inconveniente de movimiento, los autores descartan como causa probable el derrame cerebral. Conforme Lazzeri, “la parálisis cubital puede ser la explicación de por qué razón Leonardo dejó abundantes cuadros incompletos, entre ellos la Mona Plana, a lo largo de los últimos 5 años de su carrera como pintor, si bien sí que prosiguió dibujando y trabajando”.

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