Retoques en la universidad a la espera de una ley integralEconomía 

Retoques en la universidad a la espera de una ley integral

Nada debe ver la universidad de mil novecientos ochenta y tres, el año en el que entró en vigor la primera normativa que la regulaba en la Democracia (la Ley Orgánica de Reforma Universitaria, LRU), con la de el día de hoy, que se encara a multitud de desafíos a raíz de la revolución tecnológica que vivimos y la globalización. Son escenarios bien diferentes. Entonces la ley deseaba actualizar y democratizar la universidad. La LRU concedía más autonomía a esta corporación en frente de las administraciones, ponía orden en el profesorado, regulaba su función enseñante y también estudiosa, daba paso a la universidad privada… En mil novecientos ochenta y tres, había treinta universidades públicas con poco más de setecientos pupilos. El día de hoy tenemos cuarenta y ocho universidades públicas y treinta y tres privadas distribuidas por toda la geografía, donde estudian algo más de millón y medio de pupilos. La universidad ahora tiene por delante la nueva misión de liderar una profunda transformación en la sociedad.

Desde aquella primera ley, está corporación ha vivido otras reformas y contextos que la han ido convirtiendo poquito a poco, y que en no pocas ocasiones han terminado con quejas y manifestaciones de profesores y estudiantes en las calles. A lo largo de los ochenta y noventa, los gobiernos socialistas extendieron las universidades por todo el país, conforme al marco del Estatuto de las Autonomías, algo muy frecuentemente criticado pues no ha ayudado a favorecer la movilidad de los enseñantes y los estudiantes. En mil novecientos ochenta y seis se aprobó la ley de Ciencia, en mil novecientos noventa y cuatro se forma la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE)…

A fines de los noventa, llegó el Plan Bolonia que daba paso al establecimiento en dos mil diez de un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) para facilitar la empleabilidad y la movilidad de personal, estudiantes y licenciados. Desde ese instante se homogenizaban los estudios superiores en la UE, que pasaban a dividirse en 2 ciclos: grados y postgrados. Aparte de la clase magistral, favorecía la introducción de lecciones más participativas y prácticas; la asistencia del pupilo a las clases tendría más peso en la nota… Con el Gobierno de José María Aznar, llegó la primera reforma universitaria legislativa desde mil novecientos ochenta y tres. La ley Orgánica de Universidades (LOU) de dos mil uno derogó la LRU, mas duró poco, por el hecho de que después José Luis Rodríguez Zapatero rehabilitaría esa regla con otra en dos mil siete.

Un modelo de éxito
Desde ese momento poco más se ha hecho. Ya antes de las elecciones generales del veintiocho de abril del año vigente, el Gobierno de Pedro Sánchez ya había tomado el camino para emprender ciertos cambios en la universidad organizando 3 mesas de trabajo: «Una para diseñar un nuevo modelo de la carrera enseñante y crear un nuevo Estato del Maestro Enseñante y también Investigador; otra mesa sobre las arquitecturas de las enseñanzas; y una tercera para fortalecer la internacionalización de las universidades españolas», cuenta José Manuel Pingarrón, secretario general de Universidades. Ahora, si Pedro Sánchez es ungido presidente y con 4 años por delante de legislatura, el propósito ha alterado. Los avances efectuados hasta el momento proseguirán adelante, mas asimismo se va a trabajar en una ley que haga una profunda reforma en la universidad. «La futura ley abarcaría otras cosas. Hasta el momento no hemos hablado de los sistemas de gobernanza, de la financiación… La ley va a ser un paragüas más global», agrega Pingarrón.

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