Tecnología 

Rivera bloquea a Echenique en Twitter (y hace bien)

Albert Rivera se ha cansado de las insinuaciones y acusaciones veladas de la gente de Podemos consistentes en relacionarle con el consumo de drogas. El último capítulo (por ahora) lo ha escrito Pablo Echenique, al arremeter contra el líder de Ciudadanos después de que éste siguiera al pie de la letra las indicaciones de la Policía Nacional en el aeropuerto de El Prat. Los agentes no quisieron que Rivera se sometiera a uno de esos controles aleatorios en busca de explosivos solicitado por la seguridad privada del aeropuerto. Algo que no debería dar ni para una noticia en la sección de local. Pero como España es así, y Echenique asá, el secretario de organización de Podemos publicó un tuit en el que insinuaba… y llueve sobre mojado.

Vale. ¿Y por qué nos cuentas esto en un blog de tecnología? Pues porque como respuesta, Rivera ha bloqueado a Echenique y a Monedero en Twitter. Es decir, ha tratado al de Podemos como se debe de tratar a los trolls. ¿Y qué son los trolls? Pues esos personajes, en no pocas ocasiones anónimos y otras veces conocidos, que llegan a desesperar a quienes no comprenden la red social del microblogging. Son esas cuentas de Twitter queinsultan, interrumpen conversaciones, difaman… y cuya única finalidad es molestar o provocar una reacción negativa en el interlocutor. En todo caso, son esas personas que intentan meter mal rollo en una comunidad, bien por diversión, bien por maldad.

Trolls los hay de todo tipo, pero en general son disruptivos (el típico @florecita543783945734 que cuando tú hablas de un tema serio te contesta con algo que no tiene nada que ver y consigue cambiar la conversación de tu comunidad) y están faltos de cariño, por lo que necesitan llamar la atención como sea. De ahí que hagan preguntas ingenuas, envíen imágenes poco apropiadas, lancen mensajes políticamente discutibles o demuestren no tener ni idea del tema de discusión, pero opinan porque es gratis.

¿Y qué hay que hacer con un troll? Decía Timothy Campbell ya en 2001, y sigue vigente la máxima, que lo mejor que se puede hacer con un personaje de estos es ignorarlo. En las charlas que suelo impartir sobre redes siempre insisto sobre este punto: si discutes con el troll, éste gana. Si le contestas, gana. De ahí que lo mejor que se pueda hacer con ellos sea pasar de ellos. Y en Twitter, bloquear.

Porque entre las opciones que Twitter ofrece para evitar el acoso en redes está el bloqueo. De ahí que la reacción de Rivera haya sido impecable desde el punto de vista de redes. Cabría también la opción de silenciar al troll, ya que el troll ni siquiera se entera de que ya no te enteras. Pero en este caso concreto, lo mejor es que Echenique sepa que sus insinuaciones tienen consecuencias.

Por otra parte, soy partidaria del bloqueo de los trolls. Las cuentas que bloqueas no te pueden seguir y tú no puedes seguir una cuenta que hayas bloqueado. Además, como hemos contado en Tech LR, últimamente en Twitter están proliferando los trolls que buscan una respuesta por parte del trolleado para, utilizando un fallo en el formulario de denuncia de Twitter,lograr incluso la suspensión de la cuenta de la víctima. Así que, ante la duda, bloqueo. Una herramienta legítima, que, por cierto, desde Twitter recomiendan encarecidamente utilizar.

Por supuesto, los trolls de Rivera, faltos de cariño, como buenos trolls, protestarán. Denunciarán que el político naranja no respeta su libertad… de trollear. Allá ellos. Don’t feed the troll.

La Razon

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