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Sherlock Holmes descubre a su Avellaneda

¿Quién estudia a los estudiosos? David Felipe Arranz, por poner un ejemplo. Y es que este maestro de la Carlos III se ha transformado en una suerte de Sherlock Holmes patrio para continuar la pista… del propio Sherlock Holmes. El asimismo escritor termina de reunir una serie de aventuras del más reputado de los sabuesos que no fueron firmadas por Conan Doyle. ¡Y sin rencores! Los «Archivos secretos de Sherlock Holmes», tiene por nombre este libro lanzado por la editorial Funambulista escrito por los Avellaneda de Conan Doyle.

Mas reculemos a dos mil doce, París. Allá hallamos a un aún treinteañero Arranz echando una ojeada entre los vendedores de libros viejos a riberas del Sena, cuando se encontró con un extraño ejemplar: «No le di mayor relevancia pues seguro que era bien conocido. Mas cuál es mi sorpresa cuando no veo la data del autor ni la data de edición. Estamos frente a un misterio que debe ser resuelto», se afirmó. ¿De qué libro se trataba? De un ejemplar con relatos de Sherlock Holmes apócrifos.

Y si bien pasan años, la historia prosigue en su cabeza, y Arranz termina yéndose a Alemania, a la biblioteca estatal berlinesa, donde encuentra y confirma entre sus documentos a los 2 «negros» de la escritura invisibilizados mas publicados en este país por la editorial Atlante y Ediciones Povi. Se trata del polaco Kurt Matull y el alemán Matthias Blank, cuyas fecundas trayectorias literarias y cinematográficas tienen el añadido enigmático de las nieblas que infundía el propio Conan Doyle a sus personajes.

¿Quiénes eran estos hombres? «Eran 2 fenómenos que hacían cine, novela popular, viajaban… Su historia es alucinante y su pista me llevó hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando se interrumpió toda actividad cultural e inclusive desapareció el indicio de uno de ellos», comenta Arranz, que desea dar las gracias a su editor Max Lacruz que le dejara este ejercicio detectivesco. «Eran los Corín Tellado de la Europa del primer tercio del s.XX, 2 personajes volcados en la pluma, en el cine y enamorados de Sherlock Holmes».

El polaco Matull fue argumentista de teatro y argumentista cinematográfico, y de él ni tan siquiera sabemos su data de defunción. Natural de mil ochocientos setenta y dos en Pomerania, tras redactar su primera obra teatral, «Mujeres de hoy», emigró a los E.U., donde trabajó como editor de política en el «Evening Post» de la ciudad de Nueva York. Tanto como Blank eran escritores de prosistas de quiosco, si bien en su caso asimismo se prodigó enormemente en la escritura de guiones de cine. Su colega de tarea apócrifa, por determinado, aun había creado previamente a su detective, el policía Luther Frank, del departemento de la ciudad de Nueva York.

La inteligencia de Conan Doyle
La historia nos lleva ahora a mil novecientos siete, cuando estos 2 prosistas pidieron a la editorial Lutz, dueña de los derechos oficiales del personaje en Alemania, poder redactar sus historias del detective. Y, curiosamente, se lo dejaron mas con una condición: que no saliese el nombre de Sherlock Holmes en el título («Los ficheros secretos del universalmente renombrado detective», las llamaron).

Conan Doyle tampoco les denunció. «Es un rasgo muy inteligente dejar que su criatura viviese otras vidas en otras manos, esa estrategia de extender la fama de su personaje a fin de que repercuta en las ventas de las novelas originales. Imagínate en el dos mil veinte que alguien cogiese el personaje de un autor. En aquella temporada transcurrió de forma muy alegre. Rusia fue de los primeros que tradujeron estas obras y fue un éxito apotéosico inmediatamente antes de la Primera Guerra Mundial».

De este modo, esta compilación de historias que se reedita en España tiene una relevancia para los devotos tal y como «El Quijote» apócrifo de Avellaneda respecto al original de Cervantes. Arranz los entronca aun con las alteraciones cinematográficas del mítico personaje en películas como «La vida privada de Sherlock Holmes» (mil novecientos setenta) de Billy Wilder o bien las 2 entregas dirigidas por Guy Richtie. Estos volúmenes de Funambulista, que lo que hacen es «remozar ciertos pasajes y adecentar las erratas» de las viejas traducciones lo que hacen asimismo es honrar a estos autores ocultos para el público de España y de paso ofrecer una mejor y más económica ocasión de llenar el «canón holmesiano», 4 novelas y cincuenta y seis relatos, con estas 4 historias más (de un total de doce que publicarán en 2 libros más).

Doyle acabó el canon original mil novecientos veintisiete. Y estos 2 hombres lanzaron entre mil novecientos siete y mil novecientos once su catarata de obras. Cohabitaron pacíficamente, todos tuvieron éxito. Mas sobre todo uno de ellos. Ciertamente, queridos Watsons, ese fue… Sherlock Holmes.

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