Siente un espectro a su mesaCultura 

Siente un espectro a su mesa

Esta Navidad tan extraña siente un espectro a su mesa. No uno de carne y hueso, de los que abundan en estas datas, sino más bien de veras. De los trasparentes, los que atraviesan muros o bien murmuran en la madrugada. Las ánimas en pena que deambulan por los vales y las casas descuidadas, los que resplandecen en el brillo de las chimeneas navideñas. Encantamiento, temor, compasión. La vieja señora Jones y otros cuentos de espectros, de Charlotte Riddell (mil ochocientos treinta y dos-mil novecientos seis) es un feliz descubrimiento de lo mejor de la fantasmagoría victoriana. Rematadamente inglesa, fantásticamente británica -aquella Britania que tanto admirábamos ya antes del Brexit- sus cuentos preservan las esencias de una enorme tradición literaria que requiere, como apunta en un magnífico prólogo Pilar Pedraza, que esas casas encantadas «con sus misterios, sus corrientes de aire, sus voces flotando o bien filtrándose por las paredes, sus habitaciones cerradas y prohibidas, sus perfumes rancios de gardenia y nardo» consigan la atmosfera que alcanzarían en el pináculo de su descubrimiento literario, en los tiempos de la reina Victoria.

Charlotte RiddellOtros mundos

Si Dickens ideó la Navidad, los relatos de espectros consiguieron traspasar del otro lado de otros mundos que están en este. Riddell es un caso excepcional. En estos cuentos, aparte del que da título al volumen, qué angustiosa condena la de «Sandy el calderero», qué inquietante tiempo el de «La Casa de los Nogales» qué arrojo el del protagonista de «La puerta abierta». Riddel crea un suspense que se templa con unas descripciones del paisaje y paisanaje de la campiña inglesa recordables que nos llevan hasta el terror de las estancias ocultas. No es moco de pavo redactar sobre espectros, es un género que requiere la argucia del golpe final, de lo inverosímil trasladado como mucho normal de la existencia, de la complicidad inconsciente del lector. Estupenda restauración del Reino de Redonda, pues en estos tiempos en los que la realidad de veras es una parodia de sí, adentrarse en todo lo que la imaginación es capaz de crear forma un alivio, una salida y un enorme y terrorífico placer.

Inmortal
No abandonemos los paisajes ingleses, ni sus historias de misterio. Ahora, la acción transcurre en «La Gaviota», una muy elegante mansión frente al mar, puede ser Gales o bien no, por ahí. Una joven viuda, Lucy Muir, y su hija, se instalan en pos de reposo. Mas en la casa, inglesa debía ser, habita un espectro, el capitán Gegg. El espectro y la señora Muir es una de las más deslumbrantes películas que ese delicioso de la dirección que fue Joseph L. Mankiewicz fue capaz de grabar. La mejor interpretación de Gene Tierney, la elegancia de Rex Harrison, el buen hacer de George Sanders y la aparición, con 8 años de Natalie Wood. Terror, temor, fantasía, romanticismo. Un lujo, un regalo, una celebración del cine, tan inmortal como los espectros.

Premiata Forneria Ballaro
Se fue Andrea Camilleri mas quedó Montalbano. En Premiata Forneria Ballaro van por la segunda ronda de los menús del comisario de Vigata. Está en la madrileña Santa Engracia, noventa. Tomado de 4 novelas del comisario plantean Sardinas a Beccafico Busciati con pez espada (imborrables), Carré de Cordero Lechazo a la Cazadora (para reiterar) y los anhelados Cannoli de requesón y pistachos, con un buen vino de Sicilia y, de esta forma, va a ser verdad, vamos a sentar a un espectro a la mesa -menudas navidades- no se van a olvidar.

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