Ciencia Simon Levin : «Los gobiernos no se preocupan de...

Simon Levin : «Los gobiernos no se preocupan de los inconvenientes que van a venir en diez años. Las compañías sí»

-

Simon Levin (U.S.A., mil novecientos cuarenta y uno) se doctoró en Matemáticas. No obstante, pronto su interés derivó en la Ecología y las complicadas relaciones entre los actores del medioambiente, desde los animales (incluyendo las personas) al paisaje. Sobre todo, y si bien parezca obvio, en de qué forma el reparto de las especies de un modo u otro influía de forma directa en la biodiversidad. «Me di cuenta de que no existía mucha teoría matemática que incorporara la dimensión del espacio de la interacción entre especies en modelos. Así que comencé a trabajar en esta línea en los años setenta, para edificar modelos ecológicos que integraran la estructura espacial», explica a ABC Levin en la sede de la Fundación Banco Bilbao Vizcaya Argentaria en Bilbao. Su aportación es la base de que comprendamos mejor los procesos de fijación de carbono por la parte de los bosques, de qué manera se reparten la vida animal y vegetal en la Tierra, las migraciones de animales o la dispersión de las plantas. Y ha motivado que sea reconocido con el Premio Fronteras del Conocimiento que da la fundación en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación, el premio más esencial en su campo. – ¿Qué es precisamente la ecología espacial, su campo? – La Ecología debe ver con la relación entre el planeta natural y el físico, mas las primeras teorías no tenían presente la distribución espacial de las especies. Este campo tiene unas consecuencias fundamentales como, por poner un ejemplo, de qué forma se extienden las enfermedades infecciosas: se trata de entender de qué manera una pandemia puede iniciar en un lugar tan recóndito como Wuhan, en China, y después expandirse al resto del planeta. – Las nuevas tecnologías se erigen como solución y, a la vez, como inconveniente del planeta. ¿Qué opina sobre su potencial? – Son como los medicamentos: soluciona ciertos inconvenientes, mas puede crear otros. Acá es esencial ver las escalas de tiempo. La tecnología puede ser una solución veloz a un inconveniente, mas hay que observar las consecuencias. Por servirnos de un ejemplo, eso ya pasó con el orificio de la capa de ozono provocado por los clorofluorocarbonados. Al comienzo se creyó que estos compuestos eran una alternativa medioambiental más viable, pues los químicos no eran biorreactivos y no se descomponían. Mas eso produjo un inconveniente después, pues el hecho de que no se pudiesen desarticular deseaba decir que se quedaban en la atmosfera, provocando el orificio de la capa de ozono. Así que cualquier tecnología tiene cosas positivas y negativas. Tenemos el potencial de desarrollar nuevas fuentes de energía limpias, como la solar, la eólica. Mas va a llevar tiempo, tal vez dos o 3 décadas más, hacer una transición real. La gente está habituada a conducir grandes vehículos, y hay lobbies en numerosos países, incluyendo lógicamente los EE. UU,. que procuran sostener el lignito y el petróleo como fuentes primordiales de energía, mas llegamos a un punto en el que aun las grandes compañías energéticas reconocen la relevancia de invertir en energías que sean más sustentables y que asistan al medioambiente. Por eso soy optimista. MÁS INFORMACIÓN Mark Granovetter: «Que la gente se empareje en la red es algo interesante y confuso a la vez» – Mas todos y cada uno de los informes afirman que debemos hacer algo ahora. – Soy optimista pues no queda otra opción alternativa. No tenemos elección. Soy más fatalista en otras cuestiones, como nuestra capacidad para eludir conflictos bélicos como el de Ucrania. No obstante, en medioambiente, creo que podemos resolverlo y hacer una buena transición. Es verdad que ya vemos muchas inundaciones, de qué forma se eleva el nivel del mar, incendios desmandados o, últimamente, de qué forma avizoran las pandemias. Estas cosas las tenemos ya delante de nosotros y van a ocasionar dolor. Por eso, obligatoriamente, deberemos hacer una transición cara fuentes de energía menos contaminantes y menos dependientes del lignito. Asimismo es verdad que ha habido una pérdida esencial en biodiversidad; mas si tomamos cartas en el tema, podemos frenarlo y que no vaya a más. Debo opinar en esto, por el hecho de que no hay otra alternativa. – Usted relaciona la ecología con campos a priori tan distanciados como la economía, las relaciones internacionales, el bioterrorismo y las políticas sanitarias. ¿De qué manera encajan unos con otros? – Yo me formé como matemático, y los números son una forma de meditar y de reconocer el hecho de que todo a nuestro alrededor son sistemas interrelacionados. Por servirnos de un ejemplo, en lo que compete a la evolución humana, su desarrollo provoca consecuencias en la economía de los recursos o en ciberseguridad. A lo largo de las últimas décadas hemos aprendido mucho sobre de qué forma la naturaleza ha resuelto muchos de estos inconvenientes, si bien le haya costado millones de años; podemos tomar ejemplo y aplicarlo. – ¿Qué piensa de los ademanes individuales como el reciclaje en casa: son verdaderamente efectivos y pueden marcar la diferencia? – Vivimos en sistemas adaptativos complejos. Y esto desea decir que las personas, los animales o las plantas, son parte de algo mayor. Nuestro objetivo ha de ser el de preservar los recursos públicos, incluyendo un aire fresco o la biosfera. Y para esto debemos comprender sus mecanismos y colaborar entre todos. El reciclaje y otras prácticas similares, obviamente son esenciales. Mas debemos llevar cuidado de no emplearlo como una disculpa y decir ‘reciclo mis botellas y, por tanto, ya he hecho mi parte’. No nos debemos quedar en las pequeñas acciones y dejar a un lado inconvenientes más grandes. Son precisos pactos regionales, estatales, aun globales, en los que todos aportamos algo en interés de un bien mayor. Y esto no va a ser nada simple, por el hecho de que nuestras sociedades son sistemas políticos muy polarizados. Una de mis preocupaciones debe ver con las tendencias crecientes cara el populismo y ese ‘mi país en primer lugar’. Esto ha quedado absolutamente refutado tras la pandemia: no se puede supervisar una situación así sencillamente atendiendo a tu país si tus países vecinos asimismo están padeciendo lo mismo. – ¿Piensa que los gobiernos tienen el poder de revertir el cambio climático o la clave la tienen más las compañías y los grandes lobbies que mentaba ya antes? – Las compañías deben actuar en su interés. Mas precisamente por eso deben percatarse que el paisaje va a ser muy diferente de acá a veinte años. Y no vale de nada que una petrolera, por servirnos de un ejemplo, tome medidas si el resto de su campo no lo hace. Precisamos cooperar entre todos. Frecuentemente siento que puede haber colaboración entre las compañías más que entre los países, por el hecho de que operan internacionalmente y a largo plazo; no obstante, los gobiernos operan más en un corto plazo, y no se preocupan de todos y cada uno de los inconvenientes de en diez años. Creo que las compañías se dan cuenta y ciertas pueden hacer las cosas más veloz que otras. Si bien las energéticas van a tardar más. Y da lo mismo que lo hagan por ética o por conveniencia, sencillamente hay que persuadirlas de que hacer las cosas como siempre y en toda circunstancia no va a marchar mañana. – Y poniendo el foco más en lo singular, en las personas. ¿Piensa que la sociedad está verdaderamente mentalizada con el inconveniente? – La contestación es que generalmente no; mas hay encuestas en diferentes países con respecto a la actitud de la gente frente al cambio climático y si podemos hacer algo a este respecto, y las contestaciones difieren mucho de un estado a otro. Por servirnos de un ejemplo, en EE. UU. hay encuestas que afirman que el setenta o setenta y cinco por ciento de la población ve el cambio climático como un auténtico inconveniente. Son porcentajes altísimos, mas no son suficientes. Y, por desgracia, pese a estos datos y de los incendios o las inundaciones, no he visto muchos cambios. Acá es donde deben entrar en juego los políticos y las compañías. – ¿Hay que vivir a la vera de un glaciar derritiéndose para ser siendo conscientes del daño que hacemos a nuestro planeta? – Si vives en Quebec, por poner un ejemplo, puedes meditar que el calentamiento es algo bueno, pues los inviernos no sean tan crudos. Mas si vives en la zona del cinturón verde de EE. UU., por poner un ejemplo en California, y ves que no hay bastante agua y hay incendios desmandados, los efectos de todo esto sobre la agricultura, es posible que seas más consciente. En verdad, creo que los efectos que veamos en zonas con tiempos más cálidos tendrán un efecto mayor en la población. Por poner un ejemplo, mi equipo trabaja con pequeños pescadores de tiempos temperados que ven de qué forma las especies de peces están reduciendo o yéndose cara otras zonas. Sus vidas están meridianamente empeorando. Y esto va a continuar ocurriendo si no hacemos algo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Últimos...

EE.UU. aprueba un discutido medicamento para la ELA

La Administración de Comestibles y Fármacos (FDA) aprobó el...

«Quantum» se pone a un punto de «Sled» cara la final de la Royal Cup Scarlino

La cuarta y penúltima jornada de la Royal Cup...

Raúl Zurita: «Si la poesía se termina, el planeta desaparece a los 5 minutos»

Raúl Zurita sale del elevador algo encorvado. Pasea despacio,...

Probamos los nuevos AirPods Pro: ¿los mejores auriculares que puedes adquirir para tu iPhone?

Apple no inventa nada, mas democratiza tecnologías como ninguna...

Más artículos...RELACIONADOS
Recomendados