Software preinstalado en Android: la amenaza sigilosa que avizora al usuarioTecnología 

Software preinstalado en Android: la amenaza sigilosa que avizora al usuario

El «smartphone» que tienes ahora junto a ti es como un caramelo. Como ocurre con todos y cada uno de los dulces, los ingredientes que lo componen no son los más sanos y en parte lo sabes. De ti no depende decidir qué colorante debe llevar, exactamente en qué cantidad o bien cuánta azúcar. Mas te chifla. Sí puedes escoger consumirlo de uno o bien otro sabor, en mayor o bien menor tamaño, con palo o bien sin palo… Con el «smartphone» pasa lo mismo. Sí eres capaz de decidir si lo quieres más grande o bien más pequeño, con aproximadamente posibilidades o bien instalarle unas o bien otras aplicaciones («apps»). Mas sus «ingredientes» están fuera de tu alcance. Esto es lo que ocurre con el software preinstalado (en inglés, «bloatware»).

«Son programas que trae de serie el dispositivo y no lo puedes evitar», explica Lorenzo Martínez, especialista en ciberseguridad de Securizame. «Se supone que esta clase de software aporta un valor añadido al terminal mas realmente no es así», explica el especialista. Una reciente investigación efectuada por el Instituto IMDEA Networks y la Universidad Carlos III de la capital española alarma sobre el software preinstalado en dispositivos Android y los peligros para la privacidad de los usuarios tras examinar más de ochenta y dos «apps» preinstaladas en más de mil setecientos dispositivos elaborados por doscientos catorce marcas en más de doscientos países. La investigación revela la existencia de un complejo ecosistema de fabricantes, operadores móviles, desarrolladores y distribuidores de servicios, aparte de organizaciones expertas en la monitorización y rastreo de usuarios y en administrar publicidad en la red de redes. Muchas de las aplicaciones preinstaladas facilitan el acceso privilegiado a datos y recursos del sistema sin posibilidad de que el usuario pueda desinstalarlas.

Una industria exorbitante
«La escala es abrumadora», apunta Juan Tapiador, uno de los estudiosos del estudio. «Te da una idea de lo complejo que puede ser intervenir de alguna forma este mercado pues hay demasiados agentes implicados y por el hecho de que cualquier conclusión que saques no se puede aplicar a todos», explica. La industria de la tecnología, en contraste a otras, es global y descentralizada, se desarrolla a la velocidad de la luz y regularla no es moco de pavo. El inconveniente es la enorme cantidad de usuarios perjudicados.

«Pero el marco regulativo varía», apostilla NarSeo Vallina Rodríguez, otro de los estudiosos. «El usuario no se percata de que muchos servicios a los que tiene acceso en la red son gratis. No es nada nuevo que internet vive merced a los anuncios y a la obtención y procesado de datos personales para fines comerciales», recuerda. Y pone un fácil ejemplo: «Tú puedes tener un teléfono subsidiado por un operador. Eso cuesta dinero: o bien lo pagas en tu factura o bien de otra forma».

Android es el software de mayor penetración en el mercado. En España, el ochenta y nueve con nueve por ciento de los terminales marchan con dicho sistema operativo, propiedad de Google. En Europa representa el setenta y cinco con ocho por ciento y en EE.UU. el cincuenta y seis por ciento .

El reinado de Android
Su claro dominio tiene una fácil explicación: se trata de una versión abierta («open source»). Sobre este sistema operativo trabajan los fabricantes de «smartphones» que distribuyen sus versiones cambiadas de Android con aplicaciones desarrolladas por ellos mismos o bien por terceros imposibles de desinstalar ni de contrastar.

«Es lo que tiene Android: cualquiera puede cogerlo y hacer su versión», agrega Samuel Vid, jurista especialista en protección de datos. «Google -agrega- no es quien se encarga de lo que el resto con él».

El software preinstalado es una potente arma de recolección de datos. Otro tema es el potencial empleo que tengan esos datos, que son muchos y si bien se intuyen, no se puede apuntar el delito ni al culpable. «Ni siquiera está claro por todas y cada una de las manos por las que pasa el teléfono a lo largo de su proceso de fabricación», asegura Juan Tapiador, que apunta la «falta de transparencia» que reina en la industria. «Está claro que se meten ‘cosas’ en el móvil mas no sabemos por qué», agrega Vallina Rodríguez.

A veces, los peritos informáticos, examinan las tripas de los terminales. Y Lorenzo Martínez ha debido hacerlo en alguna ocasión. «Yo debí examinar el tráfico que producía un teléfono recién abierto y vi que ese tráfico viajaba a China. ¿Por qué razón?». Esa es la enorme incógnita.

Internet no es sin coste
«Lo que pasa acá lleva ya pasando en la red de redes muchos años por el hecho de que los usuarios no desean pagar», apunta Tapiador. El modelo de negocio de internet es supuestamente gratis. Mas «lo que no va en dólares estadounidenses va en datos. Esa es la gasolina de internet. Ahora, el valor extraído del procesamiento de los datos es lo nuevo», explica el responsable.

Desde la Agencia De España de Protección de Datos (AEPD) defienden la necesidad de dotar al usuario de «herramientas que dejen administrar la privacidad en los teléfonos móviles de una manera sencilla» pues no hay duda de que hay «una necesidad que el mercado no está cubriendo de forma efectiva». El organismo asimismo apuesta pues los vendedores y distribuidores de terminales hagan auditorías.

Mas la legislación no va a exactamente la misma velocidad que la industria. «De hecho, brota cuando el fenómeno ya está», agrega Tapiador. Y eso sucede por el hecho de que «Internet es software», explica Vallina Rodríguez. «Evoluciona rapidísimo -continua-. Mañana nace otro Mark Zuckerberg con una idea nueva y despliega en un par de meses un nuevo modelo de negocio con el que se hace millonario pese a que se base en la extracción y procesado de datos personales».

Los estudiosos, que emplean «smartphones» con sistema operativo Android, abogan a la responsabilidad del usuario. « A mi no se me ocurre instalar ninguna red social en el teléfono. Accedo solo desde el navegador», recensión Vallina Rodríguez. «El banco me afirma siempre y cuando instale su aplicación y no lo haré pues no me hace falta tenerla veinticuatro horas al día conmigo -continua-. No caeré la trampa de que me ofrecen ‘una mejor experiencia’. Los organismos se favorecen de el desconocimiento del usuario y de la carencia de trasparencia de la industria».

Resguarda tu privacidad
1. Patrón, PIN o bien clave de acceso en el «smartphone». Configura un código robusto a fin de que la información de tu terminal no sea alcanzable a cualquiera. Escapa de patrones fáciles o bien simples de adivinar.

dos. La información de tu teléfono, mejor cifrada. Evitarás que accedan al contenido del teléfono pues no tienen el código para descifrar. Android tiene dicha opción en Ajustes-Privacidad.

tres. Cautela con las aplicaciones y los permisos. Descárgalas desde la tienda oficial Google Play y examina si la funcionalidad de la «app» precisa algunos permiso. Un juego no precisa acceso a fotografías.

cuatro. Borra tu indicio en la página web y las «cookies». Las «cookies» guardan archivos en los dispositivos que guardan las páginas que visitas o bien los «Me gusta». De ahí, los anuncios adaptados.

cinco. «Smartphone» bloqueado de forma recóndita. Si pierdes el móvil, puedes bloquearlo o bien borrar sus datos. Configura la opción en android.com/find y también empieza sesión en tu cuenta de Google.

seis. La localización del móvil no se precisa siempre y en toda circunstancia. Para utilizar el GPS hay que tener activada la geolocalización, mas no es buena práctica geolocalizar tus publicaciones o bien fotografías.

siete. Antivirus como herramienta de protección. Siempre y en todo momento es recomendable. Puede advertir una web maliciosa, si la «app» que descargas es fiable, los archivos que te mandan, etcétera

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