Tyson-Holyfield, 2 gigantes para vengar un bocadoSociedad 

Tyson-Holyfield, 2 gigantes para vengar un bocado

Vivero narrativo para la literatura o bien el cine como disciplina romántica y maldita, el boxeo siempre y en todo momento guarda la esencia de lo que fue. Arriba o bien abajo, en la gloria o bien la miseria, nunca en el término medio de la indiferencia. En esa onda de excesos se anuncia en el horizonte una de esas veladas para conquistar nuevamente al apasionado, un Mayweather-Pacquiao sin cinturón en juego y, como siempre y en toda circunstancia, una pila de millones a fin de que los dos se bañen en dólares estadounidenses. Si bien esta vez, matizan, lo donarán a causas solidarias. Se prepara un combate entre Mike Tyson, cincuenta y tres años, y Evander Holyfield, de cincuenta y siete, titanes cincuentones retirados hace décadas que protagonizaron una de las riñas más insignes de la historia, la del bocado de Tyson en la oreja derecha de Holyfield.

Sucedió en mil novecientos noventa y siete en Las Vegas  y de los residuos de aquella noche no quedan cicatrices. Holyfield y Tyson hicieron las paces hace unos años y asisten ahora al calor de su majestad el dólar en una velada acorde con los tiempos. Se festejará en Arabia Saudita, en Diriyah, el próximo once de julio.

Vida marginal

«He vuelto», proclama amenazante Tyson tras enseñar una gama de movimientos veloces y golpes fieros en las redes. Su aspecto semeja impecable y asimismo sus gestos, los de un género de vida bastante difícil. No conoció a su padre y medró entre desahucios en la ciudad de Nueva York y edificios abandonados sin agua, luz o bien calefacción. A los 13 años ya había sido detenido 13 veces. Nada extraño que el pugilista acabara en la prisión una vez ya era una celebridad. Acusado de violación, fue condenado a 6 años de cárcel. Salió a los 3 y medio por buen comportamiento.

Quizás por ese instinto de supervivencia que intenta la marginalidad, en el ring siempre y en toda circunstancia fue un ciclón. cincuenta victorias, cuarenta y cuatro por KO, y 6 derrotas, 2 ante Holyfield. «Tyson ha sido el último pugilista por el que me levantaba a las 6 de la mañana para poder ver sus combates que duraban un minuto», afirma al teléfono Jero García, adiestrador de boxeo y entrenador en el programa de T.V. «Hermano mayor».

Tyson piensa que tiene 6 hijos. Y las biografías de Holyfield coinciden en que es el padre de once personas con múltiples mujeres diferentes. Holyfield se crió con 8 hermanos de diferentes progenitores y conoció al suyo cuando tenía veintiuno años y ya se dedicaba profesionalmente al boxeo. Sin llegar al desamparo de Tyson, su adolescencia no fue ejemplar, marcada siempre y en toda circunstancia por las riñas y la confrontación racista en el estado sureño de Alabama. Su palmarés deportivo es menos refulgente que el de Tyson: cuarenta y cuatro triunfos y diez derrotas.

23 años tras la riña del bocado en la oreja, la pareja de cincuentones vuelve a cargar las pilas. «Deportivamente la riña aportará poco por el hecho de que va a ser una exhibición a 3 ataques, mas aportará mucho al espectáculo y al boxeo –comenta a ABC Manel Berdonce, exseleccionador de España y exnúmero uno mundial–. Tyson es un animal y a 3 ataques puede dar un desazón a cualquiera, Holyfield es un superclase. Como la misma vida, primará la inseguridad. El boxeo es un espectáculo».

Holyfield padeció la ignominia del bocado, mas lo rentabilizó a favor suyo. Ha sido un reclamo promocional a lo largo de quinquenios. Imagen de juegos para videoconsolas, creador de una casa discográfica, actor en series o bien concursante en realitys, el pugilista de cincuenta y siete años vive en grande. Hace unos años subastó una de sus casas: cinco mil metros cuadrados, ciento nueve habitaciones y diecisiete baños.

«Holyfield es el mejor peso crucero de la historia. Son 2 iconos de mi vida –cuenta Jero García–. Mas tengo un problema con esta riña. Como adiestrador la exhibición me puede parecer una gilipollez por el hecho de que el boxeo es el único deporte en el que no se juega por el hecho de que te juegas la vida. Mas como apasionado soy un entusiasta de los 2 y me apetece mucho ver a los dos en el ring».

La edad de los pugilistas llama a la cautela. Berdonce advierte: «El boxeo siempre y en todo momento va a ser un deporte de peligro. Las fibras veloces reducen con la edad, las reacciones son más lentas y el organismo padece un deterioro. Mas les van a hacer los controles médicos precisos y si están capaces, adelante. Yo no lo haría en un combate profesional, mas en una exhibición sí».

«Son 2 de los mejores de toda la historia del peso pesado. Pesan mucho y les pesa la mano. Mas se medrarán cuando tengan a treinta personas delante y se pegarán seguro», concluye Jero García.

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