Un futuro pastoril: soñar con un planeta más lento no es regresar al pasadoCultura 

Un futuro pastoril: soñar con un planeta más lento no es regresar al pasado

Creo que el enorme precedente de la literatura ecológica está, realmente, en un género literario olvidado. Se trata de la literatura pastoril, que brotó en España en el siglo XVI, empezó con La Diana de Jorge de Montemayor y fue continuado por Gil Polo, Lope, Cervantes y otros. Ninguno de los modelos de Montemayor (Teócrito, Virgilio, Sannazaro) bastan para explicar su enorme originalidad. De la Arcadia de Sannazaro, por servirnos de un ejemplo, toma la idea clave de no situar la acción en la auténtica Edad de Oro, o sea, en la Arcadia del pasado, sino más bien entre las ruinas de Arcadia. Es, por ende, una blog post-Arcadia. Domingo Ynduráin veía en esta mezcla del planeta idílico con el planeta real moderno un fallo poético de Montemayor: para mí es su mayor logro. Por el hecho de que es verdad que los pastores de La Diana no son verdaderos pastores, sino más bien hombres y mujeres cultos y sensibles cuyas aficiones son la charla, la poesía y la música.

Habitualmente son cortesanos o bien soldados que han decidido volver al campo en busca del amor o bien de una vida más sosegada y satisfactoria. De manera frecuente (este dato puede ser interesante) se hacen pasar por personas de otro sexo, y visten con ropas que no son de su género. Los pastores de Montemayor y de Cervantes son, en suma, , que asimismo somos personas de la urbe que viven en un planeta artículo en ruinas, y que ansían un regreso. Contra progreso, regreso. Contra revolución, devolución. Devolverle a la tierra lo que es suyo. Devolverle al humano su sitio. En mil ochocientos cincuenta, «progreso» era recortar árboles, extraer lignito y edificar trenes. En dos mil veinte, «progreso» no puede representar lo mismo. Soñar un planeta más lento, más pobre y más rural no es apreciar regresar al pasado: ese planeta de pequeñas comunidades, con internet, cultivos ecológicos, paneles de energía solar, automóviles que no contaminan, ropa resistente extraña a las tendencias, pocas oficinas y tiempo para la charla y la amistad, nunca ha existido. No es el pasado: es un futuro posible.

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