veinte años del Efecto 2000: el grave fallo informático que aún supone un peligro para tu seguridadTecnología 

veinte años del Efecto 2000: el grave fallo informático que aún supone un peligro para tu seguridad

dos mil veinte ha sido un año que va a ser recordado, por siempre, como aquel en el que planeta se debió encerrar en casa por culpa de una pandemia. Mas, asimismo, como uno de los más peligrosos para las compañías debido al incremento de amenazas en internet. Curiosamente, hace 2 décadas el planeta de la ciberseguridad vivió otro instante crítico: el temido Efecto dos mil, del que probablemente aún te acuerdes caso de que hayas superado la treintena.

Asimismo conocido como bug Y2K, este fallo informático fue ocasionado por la costumbre programar la data suprimiendo el siglo asumiendo que el software solo estaría en funcionamiento entre mil novecientos y mil novecientos noventa y nueve, y que conminaba con poner el planeta -y los dispositivos informáticos- patas hacia arriba. «El Efecto dos mil probó que contar con una estrategia de prevención de amenazas es clave en el planeta virtual», recuerda Mario García, directivo general de Check Point para España y Portugal.

¿En que consistió?
El fallo del conocido como «bug del milenio» tenía como origen la configuración de las datas en los sistemas informáticos. Con el propósito de ahorrar espacio en la memoria, se usaba un formato día/mes/año en el que se usaban dos dígitos para cada apartado. Así, si era 26/03/98, el sistema comprendía que se refería a mil novecientos noventa y ocho. No obstante, el inconveniente se generaba con la llegada del año dos mil, pues los ordenadores interpretarían el «00» al final de la data como mil novecientos. Por ende, los sistemas informáticos, en vez de seguir con una línea temporal progresiva, recularían en el tiempo cien años, produciendo un efecto catarata que derivaría en fallos en sistemas primarios de los equipos.

¿Cuál fue su alcance?
Debido a los escasos inconvenientes de seguridad que se advirtieron en el mundo entero (en comparación con las previsiones), uno de los primordiales debates en la sociedad sobre el Efecto dos mil viraba en torno a si era real o bien, al contrario, todo había sido una invención por la parte de ciertos agentes del campo de la informática interesados en conseguir beneficio económico. No obstante, lo cierto es que «el fallo del milenio» fue real y solo la actuación de los gobiernos y especialistas en ciberseguridad previnieron sus consecuencias, como prueba en una de sus conversas Martyn Thomas, maestro de Tecnología de la Información en Gresham College.

«De hecho, este reconocido asesor tecnológico explicó que el primordial fallo radicaba en el hecho de emplear dígitos de 2 cifras para nombrar los años. Algo que impedía a los sistemas operativos reconocer el cambio de siglo, lo que podía derivar en que todas y cada una de las redes informáticas dejaran de marchar, con lo que los cajeros no expedirían dinero, los aeroplanos no podrían volar, etc», recuerdan desde Check Point, que, además de esto, hace hincapié en que «el Efecto dos mil fue real, y una enorme amenaza».

Puede regresar a generarse
Sí, y en verdad ya antes de lo que pueda parecer. Una de las soluciones más extensamente usadas para combatir el Efecto dos mil fue mudar el año de referencia al veinte (se tomaba como año de partida del «nuevo siglo»), en tanto que se creía que era una data suficientemente lejana para que se usasen sistemas diferentes. No obstante, más que una solución, sencillamente fue un parche temporal para retrasar sus efectos. En verdad, el 1 de enero de dos mil veinte los parquímetros de la ciudad de Nueva York dejaron de procesar pagos, al paso que los jugadores de títulos como WWE 2K20 solo pueden jugar actualizando la data a una de dos mil diecinueve. Por otro lado, en el horizonte ya asoma el próximo bug Y2K. Se conoce como Efecto dos mil treinta y ocho, y afecta eminentemente a los ordenadores bajo en el sistema Unix (entre aquéllos que se hallan todos y cada uno de los de Apple), que guardan el tiempo como la cantidad de segundos que han pasado desde mil novecientos setenta. El límite de capacidad se cumple en dos mil treinta y ocho.

Predecesor de nuestra ciberseguridad
Aunque es verdad que los grandes ciberataques de la historia, como WannaCry (dos mil diecisiete), Petya (dos mil dieciseis) o bien Conficker (dos mil ocho), se han producido ya en el nuevo siglo, la verdad es que el Efecto dos mil es uno de los jalones más significativos para el planeta de la ciberseguridad. En verdad, esta ciberamenaza a nivel del mundo es, en cierta forma, la génesis del enfoque moderno de protección en ambiente virtuales, el que se fundamenta en la prevención de peligros.

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